MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del escritor JOSÉ MIGUEL DOMÍNGUEZ LEAL
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jueves, 3 de diciembre de 2020

FUTURO DE LA HUMANIDAD

 



Dan McPharlin




Konstantín Tsiolkovski, "La tierra es la cuna de la humanidad, pero no siempre se puede vivir en la cuna para siempre".



Nuestro sol, que está a la mitad de su existencia, se convertirá en una gigante roja en unos cinco mil millones de años, arrasando los planetas rocosos, entre ellos la Tierra, que se convertirá en una roca privada de cualquier forma de vida. Parece que en unos mil millones de años el sol brillará mucho más, y lo del cambio climático parecerá una broma cuando los océanos empiecen a evaporarse.

Resulta, pues, evidente que la Humanidad por propio impulso o por pura necesidad se dará a la colonización del sistema solar, primero, y del perímetro galáctico, después, si consigue desarrollar una tecnología adecuada según modelos como la escala de Kardashov, y no se ha extinguido por el camino, claro está.

Puede parecer ocioso pensar en estas cosas, como me dijo alguien, si se está esperando, por ejemplo, la segunda venida de Cristo. Pero es de suponer que Cristóbal Colón y sus hombres en sus cascarones de nuez también la esperaban, y eso no les impidió hacer a escala planetaria lo que los humanos tendrán que hacer en un futuro que no podemos siquiera imaginar, ya que nuestras presunciones sobre éste se basan necesariamente en nuestras percepciones y conocimientos actuales de la Realidad.


domingo, 15 de septiembre de 2019

HORIZONTE DE SUCESOS




Louis Philibert Debucourt



Esta semana previa al comienzo de las clases efectivas ha sido intensa. Las reuniones convocadas temprano me entorpecen ya el ir a nadar a la playa, aunque llego allí a las 8 de la mañana. La difuminación de unas rutinas es la antesala de otras. A esa hora, sólo estoy yo, y algún otro nadador o nadadora solitarios. Ya rayando las 9 llega el viejo de siempre, que espera que venga su amigo también viejuno, para meterse en el agua y emular en su inmovilidad balanceante a las boyas amarillas que orlan la playa como para una fiesta que nunca empieza, o para consuelo de las barcas que quedan fuera de su perímetro. Estas dos últimas ocasiones lo he dejado solo en la playa mirando a todas partes en espera del amigo ausente, y me acordaba de Pedro, el ochentañero gruñón -que también ha desaparecido desde mediados de agosto-, que decía que esos dos formaban parte de un grupo de 5, de los que 3 murieron este invierno. Ironías del feliz verano, que no escapa, como no iba a ser de otra forma, a los indicios de la muerte; asumiré ese relevo enojoso, aunque quizás sea yo el próximo en desaparecer de la costa, y de la vista de las indiferentes gaviotas que la pueblan ahora.

Por otra parte, en el instituto, la realidad se solidifica rápidamente, aunque los primeros días uno quiera imaginar que aún está en el linde del horizonte de sucesos del agujero negro docente; ya nada será igual durante 9 meses, y no habrá ni parto de los montes, solo un cansancio creciente que se sobrellevará como se pueda. Uno se encuentra así con los amigos y sin embargo compañeros, con el cínico caradura que hace lo posible por escaquearse, con el/la que hace que no se entera, o no se entera de verdad, con la víctima propiciatoria, con quien sólo piensa en el trabajo, y con quien sólo piensa en cómo librarse de él, con el egoísta indecente, y con el honrado profesional que lucha contra los vientos adversos de la normativa educativa y la burocratización creciente, sin pararse a pensar mucho en ello.

No es raro en este sentido que los nuevos compañeros que llegan te pregunten en voz baja cómo se trata en el instituto el tema de las competencias básicas, esenciales, o como quieran llamarlas en el futuro los mandarines pedagógicos de la partidocracia; suelen respirar con alivio cuando se les dice que, como en todas partes, no se sabe muy bien qué hacer con ese engrudo que evalúa procedimientos no conocimientos (como el manido "aprender a aprender"), y que acaba banalizando las áreas de conocimientos al obligar a todos los profesores, presuntos especialistas de una disciplina concreta, a evaluar todo ese batiburrillo infumable que haría las delicias de uno de esos escolásticos del sexo de los ángeles, que sólo pretende reducir los niveles y "facilitar el aprobado", primer mandamiento de las nuevas Tablas de la Ley que seguimos esperando.

domingo, 21 de julio de 2019

MAN ON THE MOON





Hoy se cumple el quincuagésimo aniversario de la llegada del hombre a la luna en la misión Apolo XI de la NASA; siguieron las misiones XII a XVII (salvo la fallida XIII) hasta 1972, depositando hombres en la luna hasta el número de 12 (Qué raro se hace recordar ahora que el gran Gilberto Gil, tras el alunizaje en 01966 de la primera nave terrestre no tripulada, la soviética Lunik 9, publicó el año siguiente una canción homónima en la expresaba su temor a perder el claro de luna con el que clarear su canción).

"Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la Humanidad" era la frase que tenía preparada Neil Armstrong. La presencia del hombre en el espacio ha quedado limitada hasta la actualidad a los astronautas o cosmonautas (término preferido en la época por los soviéticos) de la Estación Espacial Internacional (ISS). Tal lapso de tiempo ha hecho prosperar, entre tanto, toda clase de bulos y teorías fantasiosas sobre la falsedad de ese viaje a la luna. Es cierto, empero, que el alunizaje de 01969 queda como el episodio cumbre de la Guerra Fría que libraban entonces los bloques liderados por E.E.U.U. y U.R.S.S., y su no desarrollo posterior ha contribuido a dar pie a esas teorías.

Parece que todos los ojos se dirigen ahora a Marte, en un viaje que duraría unos 6 meses, pero que está todavía en fase de mero proyecto. Verdad es que el espacio es inhóspito y peligroso, plagado de radiaciones y sin ese vínculo a la realidad que es la gravedad, y que en nuestro mundo multipolar ya no hay dos bloques claramente marcados que necesiten marcarse puntos propagandísticos para justificar inversiones faraónicas, pero todo progreso en la exploración del espacio ha redundado en avances de interés general como han sido el desarrollo de materiales como el velcro, el teflón o el horno microondas. Mejor es, pues, que esos avances vengan ligados a la necesaria conquista del cosmos en vez de a guerras, como ocurrió en el siglo XX.

La Asociación astronómica M13 de Cádiz realizó ayer una actividad pública de homenaje a dicho viaje explicando en la Plaza de la Estrella gaditana el desarrollo de la aventura del Apolo XI con medios artesanales y gran amenidad, que fue muy aplaudida por el público asistente. Daba un poco de vértigo reflexionar en el posible fallo de algunas de esas maniobras delicadas ejecutadas en gran parte manualmente, que habría condenado a la muerte a los cosmonautas, y en la inevitable presencia de lo imprevisto, que hacía quedarse atorado inicialmente a Armstrong con su traje en su maniobra de salida en una escotilla aparentemente demasiado pequeña.

domingo, 14 de julio de 2019

PASOS DE LA HUMANIDAD





Placa en la sonda Pioner 10, diseñada por Drake y Sagan, y dibujada por la hija de éste.



Los avances de la tecnología empujan al hombre a explorar el cielo en busca de formas de vida, igual que en el siglo XV la misma dinámica llevó a la Humanidad a descubrir un nuevo continente y a pueblos que no aparecían mencionados en la Biblia (curiosamente, hoy en día Colón volvería a entrar en conflicto con los terraplanistas). Dicho impulso, ahora como entonces, queda mediatizado por consideraciones morales, éticas, filosóficas o ideológicas.

En 01950, Enrico Fermi, implicado en el proyecto Manhattan, enunció su famosa paradoja, que afirma que si existen civilizaciones extraterrestres por qué no se han comunicado con nosotros. Primaba, sin duda, en el físico nuclear la visión pesimista procedente de la comprobación de los efectos de la bomba atómica que habia contribuido a desarrollar, concluyendo que una civilización tecnificada acaba desarrollando los medios de su propia destrucción.

Tal pesimismo determinista no influyó, empero, en astrónomos como Frank Drake y Carl Sagan que crearon el instituto SETI (search for extra terrestrial intelligence), dedicado a rastrear la presencia de vida extraterrestre en el universo. El mismo Drake enunció en 1961 la ecuación que lleva su nombre, y que calcula mediante numerosas variables el número de civilizaciones capaces de emitir señales de radio en nuestra galaxia. Su cálculo, que le llevaba a hablar de la posibilidad de detección de 10 civilizaciones por año, se ha reducido considerablemente por el cuestionamiento de sus variables, y en la actualidad se ha reducido a un cero coma seguido de varios ceros.

El aislamiento en que se encuentra la Tierra en los suburbios de la Vía Láctea, y la ausencia de detección de señales de radio exteriores, tuvo el efecto pendular de la aparición de la hipótesis de la Tierra especial o rara, donde la confluencia de tantos factores excepcionales y su precario equilibrio para la creación de vida, hacen dudar a muchos de que tales condiciones puedan volver a darse en la misma medida en otro lugar del Universo. Tal teoría provocó razonables críticas en el sentido de que pueden existir otras formas de vida no basadas, como la nuestra, en el carbono; de que esas formas de vida no tengan que ser necesariamente inteligentes y tecnológicas; o de que se encuentren en un grado de desarrollo similar o inferior al nuestro, y que, por lo tanto, sean incapaces de desarrollar un ideología de detección, o de que, simplemente, no hayan coincidido con nosotros en el abismo del tiempo intergaláctico.

Sea como fuere, esa vida extraterrestre tiende a imaginarse como inteligente, antropoide, y con un grado de desarrollo tecnológico muy superior al nuestro. Esta idea está sin duda en la elaboración teórica de la llamada Escala de Kardashov, método para medir el grado de desarrollo tecnológico de una civilización basado en su uso de los recursos energéticos, y de las que establece tres tipos, de los que el II y III lograrían el dominio de los recursos de su sistema planetario y su galaxia, respectivamente, en un lapso de tiempo de un millón de años aproximadamente. Tal optimista visión de la expansión de la Humanidad y de su progreso indefinido choca frontalmente con la visión milenarista de Fermi, y con la de quienes sostienen, malthusianamente, que la superpoblación y el agotamiento de los discursos colapsarán tal desarrollo humano, aunque, por otra parte, echa una mano a quienes creen en la existencia de civilizaciones superiores capaces de contactarnos a pesar de las abismáticas distancias siderales.

Llegado a este punto, siento que nos situamos ya en un campo metafísico de pura especulación, que bordea lo casi religioso, en el que esos extraterrestres avanzados jugarían el papel de nuevos Mesías científicos, dispuestos a redimirnos de nuestros errores, como los que aparecen en la película "Ultimátum a la Tierra" (01951). Otros, en cambio, desean tal contacto, pues afirman que sería la prueba definitiva contra las religiones antropocéntricas. Pero ya el sagaz C. S. Lewis decía en su libro "Los milagros" que tal descubrimiento sólo vendría a demostrar que Dios habría reservado otras formas de Redención para otros seres dotados de alma.

Sea como fuere, está claro que el futuro de la Humanidad está en la exploración del Espacio, y no hacerlo no sería más que una traición a nuestra propia naturaleza, pues ya decía T. S. Eliot en uno de sus versos que todo hombre viejo debería convertirse en explorador, y nuestra Humanidad ha hollado demasiado ya sus propias huellas sobre nuestra vieja tierra madre, como para no encaminarse sus pasos a otra parte.

domingo, 26 de mayo de 2019

RETROFUTURO




Verner Panton




Verner Panton



Ronald Traeger 




"The silent planet", 01960 (fotograma)




Imagen de Titán y Encelado a través de los anillos de Saturno tomada desde la sonda Cassini




Felice Beato




Amédée Guillemin




Ryan McGinley



Ryan McGinley



La imaginación prospectiva que intenta acercarnos al abismático futuro a veces nos lanza de bruces a patrones míticos del pasado que no hacen entonces más que renovarse subrepticiamente por mor del valor inmanente de la tradición. Todo eso desde la decoración futuropsicodélica de Verner Panton, la precaria imagineria espacial de las películas de los años 50 y comienzos de los 60 del siglo XX hasta el retrofuturismo inquietante de las fotografías de Ryan McGinley, cuyas escenas cavernarias aparentemente ingenuas no parecen, ciertamente, de este mundo.

domingo, 17 de marzo de 2019

FASES




Un imposible selenita desde su atormentada luna podría observar las fases de la tierra. Vería así desvelarse y ocultarse en crecientes y menguantes nuestro azulado planeta. Este dramático cambio de punto de vista no debería sernos tan extraño en nuestra vida cotidiana. Del papel de culpable podemos pasar de víctima, y viceversa, y tal vez la perspectiva del Otro es uno de los ingredientes de nuestros temores cotidianos.

En el terreno literario y docente me veo con mis alumnos intentando explicarles el cambio que se produce en la novela L'enfant de sable ("El infante de arena") de Tahar Ben Jelloun cuando introduce, sin dar su nombre expresamente, a Jorge Luis Borges como personaje de la obra. Yo no conocía la obra del escritor marroquí pero la del argentino sí, y fue un verdadero choque para mí: me entusiasmó la idea de transmitir a mis, malhadados, alumnos la necesidad de conocer a Borges, citado por doquier en la novela. Asistí a una conferencia de Ben Jelloun en diciembre del año pasado en Sevilla dentro del marco del programa Bachibac (programa internacional que permite a los alumnos, en este caso andaluces, conseguir el doble título de bachillerato español y francés en una prueba externa (falsa, pues la Junta de Andalucía, por ahorrarse dietas de desplazamiento de profesores examinadores de una provincia a otra, obliga a los profesores de los mismos institutos a evaluar a estos alumnos alcanzado así cotas de ignominia difícilmente superables). Esquivo y antipático, Ben Jelloun respondió que introdujo a Borges en su novela como homenaje a un gran escritor, aunque la realidad es muy otra: Borges es quien justifica el cambio de una trama narrativa lineal, simbolizada en las puertas que atraviesa el narrador de la historia en su narración, a otra circular que acumula distintas versiones de la suerte de la protagonista. La historia se vuelve una calle circular (las ruinas circulares), parte, en realidad de un laberinto (otra imagen borgiana), donde el Homero bonaerense se encuentra con la protagonista, que afirma serlo de otra historia (desdoblamientos de El Mismo en Otro), aparecen el espejo que promete el infinito concebido como repetición, y la arena, símbolo de lo indefinido de la materia literaria, todas ellas imágenes borgianas que dan sentido -o lo privan de él- a esta obra de Ben Jelloun.

La conciencia, pues, de la alteridad, de la Otredad, como diría Octavio Paz, nos inquieta, pero al mismo tiempo debería aliviarnos del maniqueísmo y la tendencia natural al gregarismo sectario, que destruye hermosos proyectos, cuando alguno, convertido en ἰδιώτης, idiōtēs, se encarama a éstos, dispuesto incluso a quedarse solo en su necia autosuficiencia intelectual y su negación del Otro como posibilidad problemática.



Imagen: Camille Flammarion.

domingo, 24 de febrero de 2019

LUNA DE NIEVE




La superluna es el fenómeno astronómico que se produce cuando nuestro satélite se encuentra en su perigeo, su fase de mayor cercanía a la tierra En febrero recibe, entre otros, el nombre de luna de nieve por las condiciones metereológicas del hemisferio norte. Me ha resultado un tanto huidiza esta semana, no por ella, sino por todos los frentes que he tenido abiertos, pero al fin la he podido observar. Febrero es un mes extraño, cajón de sastre, desgracia de los cumpleaños, patria de sueños bisiestos. En lo crudo del invierno a veces entreabre sus visillos a la primavera, y acoge incluso luz del aún distante verano.

He vivido, y estoy viviendo días de zozobra, pendiente de los mensajes de Whatsapp, y de últimas novedades. Veo que una organización en la que creía firmemente se escora en su cúpula hacia intereses ajenos, lo que amenaza su colapso, algo con lo que no pienso colaborar.

Se han convocado finalmente votaciones en nuestra partidocracia, que se haya por otra parte, a través de sus medios de comunicación de masas, en perpetua campaña electoral. Convocar votaciones generales, europeas, y autonómicas en una sola fecha hubiera, sin duda, ahorrado dinero al súbdito contribuyente, pero como la casta política, por su propia esencia estatal, es enemiga y abusadora de la sociedad civil, convoca en dos fechas distintas para que los partidos puedan gastar el 100% del máximo establecido por la Ley para esa campaña, y, un mes después, puedan usar el 100% del gasto máximo fijado para esa segunda fiesta de la pseudodemocracia, gastos todos subvencionados por el Estado en el que anidan los partidos de este régimen oligárquico. Por otra parte, los diputados tendrán derecho a una llamada "indemnización de transición" por disolución de las cámaras.

Las dos noticias aludidas son síntoma de la inexistencia del principio de representación, propio de la democracia formal, en nuestro régimen de partidos. El partido, cuyos cargos electos integrados en listas que sólo representan al jefecillo que las crea y que luego el votante se limita a refrendar, saca del Estado en el que se ha instalado, pues aquél no forma parte de ninguna sociedad política intermediaria entre sociedad civil y Estado, una cantidad ingente de dinero que proviene de los bolsillos de los súbditos a los que luego se quiere presentar como protagonistas de esas farsas electorales de las que tantos viven, quienes, incluso, aspiran a ser indemnizados en los periodos de interregno, pues de ninguna manera tienen conciencia de representar a los electores de un distrito; al contrario, esperan cobrar de una estructura de poder integrada en el Estado y que ha secuestrado la actividad política.


Imagen: Andrew McCarthy

domingo, 17 de febrero de 2019

GUERRAS Y RETAGUARDIAS





Esta semana fui con un compañero a ver la película Der Hauptmann, "El capitán", basada en la historia real de Willi Herold, un soldado alemán que en los últimos estertores de la guerra se hace pasar por un capitán de la Luftwaffe y encabeza un grupo de desertores, que se dedican al pillaje, (al modo de las bandas de nuestra guerra civil descritas por Manuel Chávez Nogales en su A sangre y fuego), y que incluso, apelando a una falsa autorización directa del Führer, obtiene el mando directo de un campo de detención de desertores donde se dedica a aplicarles la "solución final" con el beneplácito de los elementos locales del partido y la indiferencia burocrática de las autoridades judiciales. Detenido por la policía militar germana tras la destrucción del campo en acción de combate aliada, es levemente castigado en consejo de guerra, para ser posteriormente detenido por los ingleses, identificado y ejecutado como criminal de guerra. Me comentaba mi amigo que en las organizaciones humanas se dan esos casos de gente que da en presentarse como intérprete, portavoz o encarnación de ciertos principios u orden, y cómo para la gente es más cómodo seguirlos sin cuestionarse nada aunque el tal individuo los lleve al desastre, y los sacrifique en el altar de su propia soberbia.
Fuimos luego a un pub a tomar una copa. Allí me quedé unos momentos magnetizado observando a una chica de unos treinta años que estaba a escasos metros, sin que ella se percatara en absoluto de mi presencia. Me impresionó la elegancia y encanto de sus gestos, cómo movía de un lado a otro su ondulada melena hablando con una amiga, mientras brillaban sus ojos al par que esbozaba continuamente una media sonrisa sin dejar de mirar a ésta. Totalmente concentrada en una conversación aparentemente banal, se me antoja a posteriori una imagen de inocencia o de generosidad. Era San Valentín. Flechas de oro y de plomo. Vuelta a casa.
El viernes fui a ver a los amigos de la Asociación Astronómica M13. Tomando un café con ellos en una terraza me señalaron en el cielo deslumbrante de la media tarde un par de parhelios, que fotografiamos. Es verdad que ser consciente del cielo, te da una perspectiva diferente de cuando estamos, como en la mayor parte del tiempo, proni terrae, inclinados a la tierra de nuestros afanes y rutinas tal que los animales que no pueden erguirse.
Ayer sábado me lo pasé pendiente de los comentarios de grupos de whatsapp como si fuera un adolescente cualquiera colgado del móvil, que me robó el sosiego. Maldita técnica que facilita el trabajo de los que quieren tirar de uno como de un ronzal.


Imagen: Herbert Ploberger

domingo, 20 de enero de 2019

ECLIPSE TOTAL




Para la noche de este domingo al lunes está anunciado un eclipse total de luna, fenómeno que se produce con una frecuencia bianual, que coincidirá además con una llamada "superluna" o luna llena particularmente brillante al hallarse relativamente cerca de la Tierra en su órbita elíptica, y que recibe también el nombre de Luna Lobo en algunas culturas. El sufrir un eclipse total le dará además un tono rojizo, producido por una mayor dispersión de la luz azul del sol en la atmósfera.
El deseo de conocer las fechas de los eclipses y controlar el miedo ancestral que producen ha llevado a la Humanidad a desarrollar su conocimiento, como, por ejemplo, en la antigua civilización maya (objeto del minicuento "El eclipse" de Augusto Monterroso, donde hace burla de la pretendida superioridad científica occidental en este dominio) y en la griega, (véase el sorprendente descubrimiento de la máquina de Anticicera, artilugio mecánico destinado a cálcular eclipses y otros eventos astronómicos).
En la mañana de este domingo ventoso y desapacible, me pregunto si será posible ver algo de este fenómeno. Anteanoche, una luna envuelta en un brumoso halo me permitió ver sus manchas y su configuración rocosa. Recuerdo que en mi infancia aprendí que los presuntos habitantes de la luna se llamarían selenitas, de Selene, uno de los varios epónimos de la diosa Diana, a pesar de su imagen de astro inerme. Selenitas, venusinos, mercurianos, neptunianos, saturnianos, plutonianos, jupiterinos, uranianos... razas imposibles como las sacrificadas en el altar de nuestras guerras, objeto del poema de George Trakl.




Imagen: William y Frederick Langenheim, "Eclipse de sol", daguerrotipos, 01854, vía Art Blog