MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del escritor JOSÉ MIGUEL DOMÍNGUEZ LEAL

domingo, 28 de junio de 2026

LOS AUSENTES

 


Matthiew Pillsbury et alii [Spencer Alley blog]

    

Pepa no vivía tranquila desde el desahucio de sus vecinos de al lado, los Pérez. Todo había sido muy rápido, y sin que ella se diera apenas cuenta. Cierto es que era una familia muy discreta; los dos trabajaban, aunque no conseguía recordar en qué, y tenían dos hijos pequeños. "Por no pagar", le dijeron en el patio de la vivienda cuando preguntó la causa del desahucio. "No pagar, eso no está bien", pensó Pepa. Si no hubiera visto por la mirilla de la puerta, desde donde controlaba todo lo que pasaba en la entreplanta que compartía con los Pérez, un fin de semana el amontonamiento apresurado de cajas de cartón, el ir y venir del sr. Pérez, y un par de hombres, no hubiera notado nada anormal; es verdad que últimamente los hábitos de la familia habían cambiado: no entraban y salían a las mismas horas que antaño, y un breve período de gritos y discusiones dio paso a un silencio creciente e inquietante; lo único que se mantenía fijo eran los movimientos de los niños, que iban y venían del colegio como siempre. Supo entretanto que los Pérez, primero él, y luego ella, habían perdido el trabajo. "Pues al parecer tienen una hipoteca de aúpa", escuchó comentar a un vecino. A ella le caía simpático el sr. Pérez, quien la saludaba siempre con esa cortesía apresurada que a nada compromete y siempre alivia. No obstante, una vez vio Pepa al sr. Pérez parado en mitad de la escalera, ("¿por qué no habrá cogido el ascensor?"), con un pie adelantado, y como si le costara subir; entonces, levantó la vista, y tardó quizás demasiado, un segundo tal vez de más en saludar a Pepa; ésta le devolvió el saludo un tanto azorada, y cogió el ascensor. Luego supo que llevaban dos meses sin pagar la comunidad. "No pagar; eso no está bien", concluyó Pepa.   Un día vio desde la mirilla a un policía, y a un hombre de traje y corbata con una carpeta de pie delante de la puerta de los Pérez, mientras otro tipo, en cuclillas, parecía manipular la cerradura. Pepa le preguntó a su sobrino el gafas, quien la visitaba con cierta frecuencia qué pasaría con el piso de los Pérez. "Probablemente, el banco intentará venderlo, o, en último extremo, subastarlo", respondió el sobrino a su tía solterona, a la que seguía frecuentando, igual que en su adolescencia, mayormente por sus excelentes guisos. "Y los Pérez, ¿podrían volver a comprar su piso?". El sobrino la miró, con cierta triste condescendencia, "tía, los Pérez tienen que seguir pagando el préstamo que les dio el banco para comprar su casa". "¡Eso es absurdo!, ¿cómo van a seguir pagando algo que les han quitado por no pagar?". Entonces, el sobrino irguió el mentón, y puso la voz campanuda: "tía, el gobierno permitió a los bancos hacer una nueva tasación a la baja de los pisos sobrevalorados vendidos durante la burbuja inmobiliaria, y por mucho que les permitieran devolver el piso los Pérez como dación en pago, seguirían debiendo dinero al banco". Pepa asintió aunque no había entendido casi nada de lo que le había dicho el listillo de su sobrino, que a pesar de sus 40 años, seguía pareciendo el niño regordete al que le gustaba pellizcar los cachetes. "El gobierno, -pensó-, ¿cuál?, ¿el que yo voto o el otro?". Qué importaba, pues habían permitido que les pasara eso a los Pérez; y el banco, ¿no podía haber esperado a que los Pérez encontraran un trabajo?". Su sobrino chasqueó la lengua, y negó con la cabeza, antes las reflexiones espontáneas de su testaruda pariente. "Tía, desgraciadamente, el mundo no funciona según tu lógica de perogrullo, todo es mucho más.…" "¿Sabes cuál es el banco de los Pérez?", le interrumpió Pepa.

-¿cómo quieres que lo sepa, tía?

 -Espera -dijo Pepa, y trajo al sobrino dos viejas carpetas- toma, ya te toca echarle un vistazo a mis papeles, que hace tiempo que no me los miras; que se note que has hecho una carrera.   

Con un gesto mecánico, el gafas abrió una de las abultadas carpetas, y un reguero de facturas, recibos, y comunicaciones bancarias se desparramó sobre sus rodillas.   

-¿Qué pretendes, tía?

 -Quiero saber si le debo algo al banco. 

El sobrino estalló en una risa floja, que su tía acogió impertérrita. 

No, si tu madre va a tener razón cuando decía que eras tonto -pensó Pepa.

 -De acuerdo, tía -dijo ahogándose de risa-, le pararemos los pies a ésos del banco; no te preocupes.   

        Desde entonces, Pepa redobló la vigilancia de la entreplanta, pues los meses iban transcurriendo, y los nuevos vecinos no llegaban. Ella, que se pasaba las tardes viendo los programas de cotilleo, quitaba el volumen del televisor, cuando creía oír algún ruido, y se asomaba a la mirilla, sobresaltada, después de que vio en la tele un reportaje sobre una gente rara llamada "okupas", que se metía en las casas embargadas; también vio en la tele las manifestaciones y las sentadas que se hacían para parar desahucios. Los Pérez no hubieran dado ese espectáculo, eran gente muy discreta -pensó Pepa con desagrado.

    Su susto fue mayúsculo cuando supo que había gente que iba por los bloques buscando expresamente pisos embargados, para vender a otros "la patada en la puerta". Algo hay que hacer- pensó Pepa, y preguntó en la vecindad qué había sido de los Pérez; le llegaron noticias confusas de que la mujer estaba con los niños en casa de sus padres, y de que el marido no estaba ya con ellos.   

-Quiero que me traigas un perro - le dijo un día a su rollizo sobrino. 

-¿Qué dices, tía?, un perro... ¿para qué?, si a ti nunca te han gustado los animales... 

-Me siento muy sola, y el perro dicen que hace mucha compañía. 

-Pero, tía, un perro hay que cuidarlo, vacunarlo, sacarlo a pasear.... Yo podría venir más a menudo -pensó- pero frunció los labios en el acto. 

-Tú no te preocupes por eso, y haz lo que te pide tu tía Pepa; por cierto, quiero que no sea muy alto, para tenerlo en el piso, pero que ladre fuerte como los grandes; ¡ah!, y no te vayas por las ramas con el precio.

    El sobrino asintió, ya acostumbrado a las rarezas de la solterona.  Pepa ya no sería así menos que la vecina del bajo, que paseaba su insufrible Yorkshire como si fuera un mastín; pequeño, sí pero que ladraba con un falsete agudo desesperado e inextinguible a cualquiera que osara franquear la puerta de la finca. Atenta, por ende, a las recurrentes recomendaciones que se daban en la tele, para protegerse de los ladrones durante la ausencia vacacional, comenzó Pepa a revisar el buzón de los Pérez, y a sacar con la mano como mejor podía las cartas y folletos que ya rebosaban, y que serían indicio para los "okupas", y sus rastreadores de que las viviendas vacías. 

-¿Qué es eso? -preguntó Pepa señalando al negro bulto cuadrúpedo y saltarín que se enredaba entre las piernas de su sobrino delante de su puerta. 

-Es el perro que me pediste. 

-¿negro? -sólo acertó a preguntar la vieja dama, fascinada por la elasticidad de la criatura. 

-Te lo he traído de una protectora de animales, tía; así no te ha costado nada, y ya viene vacunado. La gente que va allí a adoptar no suele querer perros negros, y son los que se quedan más tiempo en riesgo de que los sacrifiquen, me lo ha dicho una amiga mía que trabaja, allí y me ha facilitado la adopción - dijo el sobrino con una media sonrisa. "Vaya, a ver si sientas ya la cabeza", pensó Pepa, quien no dejaba de mirar con cierta aprensión al can que la contemplaba de hito en hito con la lengua afuera. 

-¿Y ladra?

 -Bueno, imagino que sí...Por cierto se llama... 

-Lelo, se llama Lelo, igual que tú; anda entra.   

    Pepa estuvo, pues, unos meses muy entretenida con su inquilino. Le enseñó dónde podía sentarse, dónde no podía dormir, ni hacer sus necesidades, y aprendió a sacarlo a pasear, actividad a la que acabó cogiéndole gusto. Entretanto, descubrió que el perro no ladraba, sino que emitía una especie de ahogados aullidos, eso sí, un tanto espeluznantes. Sea como fuere, a Pepa la llenaba de orgullo el encontrarse en el vestíbulo del edificio con el perro escandaloso de la vecina del bajo, y ver cómo éste retrocedía entre agudos ladridos ante el arrugado hocico tembloroso y amenazante de Lelo. "Maricón, no vales pa ná", pensaba Pepa, mientras franqueaba el portal de la finca. El hecho de sacar de paseo al perro varias veces al día, le había llevado al hábito de contar con cierto detenimiento el amplio número de carteles anaranjados -su tono variaba en función del tiempo que llevaran expuestos a la intemperie-, que anunciaban la venta o alquiler de pisos. No podía entonces evitar pensar en los Pérez. Su pensamiento volvía a ellos cuando en su ocioso deambular pasaban por delante de alguna oficina bancaria, con sus chillones colores azules, rojos, o naranjas; Pepa miraba con cierta absorta atención -algo que nunca le había ocurrido hasta entonces-, los carteles que cubrían ocasionalmente las cristaleras, y que reproducían a gentes sonrientes que parecían tender una mano invitando a entrar. "Desalmados", pensaba Pepa sin entender muy bien por qué.   

    Un día Pepa oyó unos pasos en el pasillo de la entreplanta, y se pegó a la mirilla de la puerta: un hombre de mediana edad, y aspecto un tanto desastrado, llamaba al timbre de la puerta de los Pérez, mientras echaba miradas aparentemente distraídas a su alrededor. Pepa no llegó nunca a comprender de dónde sacó el valor para abrir la puerta de golpe, y encarar al extraño. 

-¡Buenos días! ¿qué desea? - le espetó Pepa, mientras Lelo se escurría entre sus piernas, y se allegaba sumisamente al desconocido para olisquearle los pies. 

-Buenos días, señora. Venía a pedir una ayuda, pero aquí parece que no vive nadie... -respondió el hirsuto individuo, quien sonreía con una extraña mueca, y ya tendía una mano amarillenta a la anciana. 

-Se equivoca. Mis vecinos han tenido que ir al hospital a atender a un familiar, pero yo me encargo de cogerles los recados. No, no tengo nada, lo siento. Buenos días. 

Pepa cerró la puerta detrás de sí, dando a Lelo justo el tiempo de pasar el umbral.

    Cuando se fue el extraño, Pepa salió de nuevo al descansillo, y se paró delante de la puerta de los Pérez. Efectivamente, mostraba un aspecto descuidado en sus goznes y en su pomo que delataba el abandono. "Dios sabe cómo estará el interior después de tantos meses". La anciana compró, pues, un producto limpiador para dejar la puerta reluciente como una patena, lo que no dejó de provocar el estupor de la limpiadora del edificio, para íntimo regocijo de Pepa.   

    Durante los meses siguientes, el piso de los Pérez monopolizó casi por completo los sueños de su vecina. De tal suerte, Pepa soñaba en ocasiones que se encontraba dentro del apartamento con sus avíos de limpieza, pero angustiada por la certeza de que en unos minutos llegaría una pareja a ver el piso, y de que ella era la encargada de mostrárselo; otras veces, se veía a ella misma en el luminoso y acogedor salón de la familia -cuyo hogar nunca por cierto había visitado-, sentada, y viendo la tele, mientras escuchaba en la cocina anexa hablar y reír al matrimonio Pérez; este sueño, empero, acababa alguna vez en sobresalto, si, al abrirse la puerta de la cocina, en lugar de la sonriente sra. Pérez ofreciéndole un café, aparecía el sr. Pérez sólo en calzoncillos mirándola con la expresión de aquel día en la escalera, o surgía un gitano tocando la trompeta detrás de una cabra. Si Pepa se diera maña para dibujar -pensaba-, podría levantar un plano de la casa de sus vecinos, de tantas veces que la había visitado en sueños. Siempre lamentaba, no obstante, no llevar nunca un regalo para los niños.   

    La obsequiosa vecina se sentía ya incapaz de contar el tiempo que había pasado desde el desahucio de los Pérez, ¿un año?, ¿dos? Una mañana que salía de su casa con Lelo, se quedó observando la entreplanta, y sintió que echaba algo en falta. Claro, ¡qué tonta he sido! -pensó. Pepa salió de la tienda de los chinos, con una bolsa de plástico combada por el peso de los dos objetos que contenía en su interior. Volvió, pues, sigilosa a su casa, y salió al descansillo muy atenta a los posibles pasos en la escalera o al ruido del ascensor que subiera. Colocó cuidadosamente un felpudo ante la puerta de sus vecinos ausentes, y otro delante de la suya; los había comprado con letras rojas para los Pérez, que son más llamativas, y verdes para ella. Tras advertirle a Lelo de que allí no podía hacer pipí, leyó las letras incomprensibles del felpudo. "uel-come", repitió para sí misma, y se giró para entrar en su casa, chasqueando la lengua con un gesto de satisfacción.


viernes, 19 de junio de 2026

ABSTENCIÓN ELECTORAL ACTIVA EN EL FIN DEL MUNDO

 


Un viejo amigo me enviaba hace poco el dato de que la tasa de abstención en Andalucía había alcanzado el 39'88%, un 0'33% más que en las últimas votaciones. Para él, votante del régimen partidocrático, era una mala noticia, para mí no. Ciertamente, los porcentajes de abstención no pueden tomarse como un logro por parte de los abstencionarios, ya que en ellos confluyen factores variopintos; no obstante, el hecho de que todos los partidos o facciones del Estado la consideren su principal enemigo revela su fuerza como arma de acción política pacífica contra la Partidocracia. "Si no votas no te quejes", dicen, cuando precisamente porque no voto, tengo el derecho de protestar contra un régimen cuyo factor esencial de gobierno es la corrupción, al que los votantes -no electores, pues lo único que hacen es refrendar una lista ya dada en el sistema electoral proporcional- sostienen en su forofismo de identificación con unas siglas u otras; "votar es una obligación ciudadana", dicen, falsamente, pues se trata de un derecho político, a menos que se viva en países de voto obligatorio.

Todas las asociaciones y particulares que defienden la abstención electoral activa -salvo aquellas que se hayan convertido en Colegios Apostólicos para la transmisión de la Palabra, cobertura para mediocres e intolerantes que, como en todas las sectas, andan más preocupados por los que se han ido, alejado o sido expulsados que por realizar acciones comprometidas, pues ellos estaban para dar el visto bueno previo a las iniciativas que los asociados quisieran tomar por su cuenta y riesgo, y salvo aquellos que hayan caído en la trampa de la reforma del régimen desde dentro, incompatible con la ruptura democrática- tales personas, digo, deben tener como principal objetivo el promover este tipo de abstención, primero, en su medio familiar y laboral más cercano, y, si cuenta con un presupuesto, a un nivel más amplio, siendo siempre conscientes de que tendrán cerradas las puertas de los medios tradicionales.

Vivo con creciente angustia la actualidad. Aquí en España atiborran y amodorran a los súbditos con los escándalos de corrupción de unos y otros, mientras en el mundo crece la amenaza de recesión salvaje y la de la guerra termonuclear. Algunos acólitos con anteojeras intentan ridiculizar estos análisis como producto de "prorrusos", pero la situación actual es producto, ciertamente, de la falta de un principio de representación en la República que fue el modelo inicial de la República constitucional para Antonio García-Trevijano, los E.U.A. El actual presidente, Donald Trump, actúa a ojos vista contra los intereses de sus ciudadanos, atrapado por su deuda con sus donantes, millonarios sionistas que apoyan al Estado genocida de Israel, y por su presunta implicación en la red Epstein; así se ve cogido en un callejón sin salida, y tanto él como su mentor Netanyahu (quien no acepta una salida negociada) podrían considerar como única salida -ya que su guerra contra Irán está claramente perdida- la utilización de armas nucleares, pavoroso horizonte de imprevisibles consecuencias. Ha sido paradigmático, a este respecto, el caso de Thomas Massie, candidato republicano opuesto a la política exterior de Trump, y que ha perdido su reelección ante la nunca vista antes inversión millonaria de los cabilderos sionistas en el otro candidato.

Es cada vez más evidente que las oligarquías transnacionales y las partidocracias europeas a su servicio han decidido que tenemos que ir a la guerra contra Rusia, en la esperanza difusa de que los E.U.A. se unan llegado el momento. A la fabricación y lanzamiento de drones y misiles desde países UEOTAN con objetivos civiles y por ende terroristas, se une ahora la prisa de la Führerin Ursula von der Leyen -que ya no admite preguntas en sus ruedas de prensa- para proceder al ingreso de Ucrania en la UE contra toda lógica económica y presupuestaria. Pero para ella, sin duda, el objetivo es otro, pues según eacuerdo de defensa mutua de la Unión Europea, que se basa en el artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea, incluido en el Tratado de Lisboa, se establece que si un Estado miembro es víctima de una agresión armada en su territorio, los demás países están obligados a prestarle ayuda y asistencia por todos los medios a su alcance. Cosa que sin duda tiene más fuerza coercitiva que el cacareado artículo 5 de la OTAN. Paradójicamente, a las personas con dos dedos de frente sólo nos queda confiar en la fría inteligencia del presidente Putin, que, como ha afirmado recientemente el ex asesor de defensa coronel Douglas Macgregor, es el líder ruso que más han pensado en la vida de sus ciudadanos.

Imaginen ustedes ahora que, después de volverles a poner el IVA de la luz al 21%, amenazarles con subir la edad de jubilación más allá de los 70, de hacerles evidente que sus propiedades muebles e inmuebles no son suyas sino del gobierno (leyes protectoras de los okupas y azote a los propietarios modestos), y que éste u otro seguirá en el poder gracias a las paguitas que cotizan desorbitadamente, y que subvencionan con emisiones de deuda autorizadas por el Banco Central Europeo, y a la regularización masiva e indiscriminada de inmigrantes-nuevos votantes, imagínense, pues, que les dicen que sus hijos tienen que ir a la guerra con el mayor país de Europa -y del mundo-, y segunda potencia nuclear, porque el sueño de las oligarquías es trocearlo y explotar sus recursos naturales. Imagínense eso por unos minutos, y díganme si vale la pena seguir votando.


jueves, 4 de junio de 2026

LA ESTIRGA DE NOTRE DAME


 

Charles Nègre [Weimar art]




Charles Meryon [Spencer Alley]



Martin Parr [Art Blart]



Este capricho escultórico decimonónico, objeto de la obsesión del grabador Charles Meyron, quien la presentó como un vampiro que acecha a sus víctimas sobre la gran ciudad, se antoja ahora sujeto de meditaciones inefables, o esfinge inaccesible a la recua humana prisionera del trayecto de visitas que la acompaña brevemente entre rejas.


sábado, 16 de mayo de 2026

LO OBVIO

 


Un desastre. Han borrado o se han borrado siete años de entradas de otro de mis blogs. Afortunadamente, tengo la inmensa mayoría de éstas en otros lugares de donde puedo recuperarlas. Por un momento he tenido la tentación de dejar morir el blog no publicando más en él, pero ha podido más en mí la tentación de reavivarlo pegándole esas entradas redivivas como píldoras de nostalgia, y por si pueden seguir siendo útiles en su acibarada lucidez.

El hecho de pensar en la muerte cada día, esa que nos muere viviéndonos (canto a media voz exaltado I am the man who dies every day de John Foxx que escucho en mis cascos), cuando me acerco al trabajo y veo a la gente afanarse ciega a mi alrededor, también tiene el efecto de provocarme el sentimiento de algún desastre inminente que pende sobre mí y mi entorno. No sé si entonces tendré solo miedo, o podré gozar de alguna claridad de mente entrenada.

He renunciado hace algún tiempo a participar en concursos literarios, y estoy pensando en republicar en este blog una serie de poemas que tenía reservado para tal entelequia. Ya con 60 años estoy reflexionando mucho sobre la huella que deja uno en esta playa de arena digital, y quizás alguna pueda observarla antes de que suba la marea.

Me reprochan que escuche a analistas de geopolítica en Youtube como Lorenzo Ramírez, Glenn Diesen, Douglas McGregor, Alberto Iturralde, el embajador Zorrilla, John Mearsheimer, Jeffrey Sachs, Tucker Carlson, Larry Johnson, Diego Fusaro, Jacques Baud -confinado en el lager UEropeo, Emmanuel Todd, etc. Lo siento mucho, pero me interesa la realidad del mundo en que vivimos, que está totalmente interconectado, y si sólo viera el telediario y otros engendros televisivos con sus tertulianos ignaros de partido o leyera El Mundo-País-O.K. Corral únicamente tendría acceso a la propaganda proUEotanista, proucranianozelenskiana, genosionista ("¿eres de izquierdas?") y la de los géneros espurios ("¿eres de derechas?"), y sería un tragacionista manipulado como tantos otros. A veces un poco de soledad, si viene acompañada de cierta dosis de valor, no viene mal.

Hablando de manipulación, no conviene olvidar que mañana son las votaciones andaluzas, en las que, como siempre, no se elige a un representante político, sino que, refrendando las listas que el jefe de partido ha previamente creado con los más serviles, lo único que hacemos es mantener la corrupción que destruye nuestra sociedad desde arriba, engañados por el señuelo de las ideologías que agitan las facciones del Estado que son los partidos políticos. Alguien dirá: "si no votas, no te quejes". Al abstenerme de forma activa, empero, sí que me considero con un auténtico derecho a protestar, pues no me hago cómplice con mi voto de los que me explotan y me desprecian.


domingo, 19 de abril de 2026

Testamento ológrafo de HERMANO LOBO

 


El "fasto de la ruptura democrática" patrocinada por la "Coordinación Democrática, también llamada Platajunta" de Antonio García-Trevijano, a la que el "laico y republicano" hermano lobo declaraba "heredero universal" no ha llegado a producirse. Sí llegó en cambio "la reforma", "la democracia a la española", así bautizada por Arias Navarro, y el paso de la ley a la ley de Fernández-Miranda. ¡Ojalá volvieras, hermano lobo redivivo, en estos tiempos de censura, autocensura, y exilio interior de tantos que no soportan ya la falta de libertad y la podredumbre moral y corrupción que se extiende de arriba abajo (cuius regio, eius religio: el pueblo acaba teniendo la moral de su príncipe) en este régimen de partidos!


domingo, 29 de marzo de 2026

JESUCRISTO NO PREVALECE SOBRE GENGIS KHAN

 


 

Tal ha sido la afirmación de Benjamín Netanyahu en el contexto de la cita que hacía de un historiador, incidiendo en la idea de que el mal vencerá al bien, si aquél se muestra suficientemente agresivo. El canciller israelí se ha disculpado posteriormente, señalando que no pretendía denigrar a Jesucristo. Pero sus proyecciones psicológicas y su perspectiva demoníaca no dejan de resultar evidentes a la reflexión: Según los Evangelios el fundador del Cristianismo fue tentado en el desierto por el demonio para demostrar su poder divino en el mundo terrenal y mostrarse como su Señor. "Mi reino no es de este mundo", señaló el Cristo, y todo paralelismo con un conquistador genocida y criminal como Gengis Khan sólo puede hacerse a costa de Benjamín Netanyahu, sobre el que pesa una orden de arresto emitida el 21 de noviembre de 2024 por la Corte Penal Internacional "por crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra". Parece, pues, que el israelí, que no puede presentar otra figura procedente del judaísmo más universal que Jesús, se alinea con los "Señores de este mundo" para justificar su política genocida y criminal de tratar a las poblaciones civiles como fuerzas armadas, y de practicar el asesinato masivo o selectivo, cosa que se le da muy bien, como a su modelo mogol. Parece una ironía del destino que el presidente del Líbano, cuyo sur se empeña ahora el implacable Netanyahu en arrasar y ocupar, aprovechando la guerra de Irán a la que ha empujado a los EUA, tenga que ser un cristiano. Israel cuenta, por ende, con las simpatías de cierto cristianismo sionista y con la labor de los cabilderos judíos en EUA, que subvencionan las campañas electorales del 100% de los Senadores y del 90% de los congresistas. El Señor de este mundo es también el de la mentira.

El pasado febrero marcó el récord de duración de la Carta Otorgada de 1978. No ama tanto, empero, nuestra partidocracia eutanasiófila la longevidad humana, pues ofrece la muerte incluso a jóvenes víctimas de profunda depresión como única salida a los males que ella misma ha contribuido en gran medida a crear, mientras sus miserables voceros hablan de un "inalienable derecho a una muerte digna" para la gente que les sobra, que al final podemos ser todos.

El mundo no me deja en paz. El espíritu de servidumbre voluntaria se manifiesta hasta de formas melancólicas. ¿Cómo puedo juzgar si yo mismo estoy destinado a ser un leve recuerdo? Voy tambaleándome de una cosa a otra, sin siquiera posarme en nidos de pasiones culpables, que, triste, desecho mirando a otra parte. Con mis fuerzas de colibrí intento cubrir el expediente, esperando que nadie me tire a un lado, de donde ya no podré levantarme. ¿E importa? Los problemas y las desgracias llegan como un chocarrero desfile que me deja apoyado en la pared, a merced de los vientos del reproche y la culpa. Y lo veo con nostalgia presentida alejarse calle abajo, aceptando que tarde o temprano llegará otro que me acabe tumbando para siempre. Las pequeñas satisfacciones que tiran de mí no carecen de un poso de insidiosa amargura.

Hace unos días, el 20 de marzo, cumplí los 60 años, en medio de preocupaciones y pequeñas molestias físicas. Como siempre el río de lo cotidiano anega cualquier esfuerzo simbólico, y me encuentro sintiéndome igual que antes de la fausta o infausta fecha; fue, no obstante, un día alegre, pero no por mí, sino porque coincidió con el nacimiento de la hija de un muy querido amigo. Bravo por esa vida que arranca, y ánimo para ésta que empieza a repetirse en una idéntica incógnita.


sábado, 21 de febrero de 2026

FRAGMENTOS DE MI TRADUCCIÓN DE "BALDO" DE MERLÍN COCAYO: Donde se cuenta cómo Baldo y sus compañeros en su deambular infernal hallaron a Ruffo, dizque dios del río Nilo, y lo que con él les aconteció (Baldus V, XXIII, 1-101)

 


 

Ya caminaron cinco jornadas por entre las sombras,

hasta que al fin encontraron las lindes de la caverna.

No es posible poder llevar más lejos pisadas,

Pues queda cerrada la vía por muro desmesurado.

Inadmisible paréceles el darse la vuelta,                               5

y revertir el camino hecho con tanta fatiga.

Quedan pues indecisos, como pasar acostumbra,

cuando hormigas que marchan formando fila extendida

sobre un viejo nogal o bien encima de un muro

van y vienen besos dándose con frecuencia;                       10

Mas si en mitad de la hilera perpendicular una línea

se traza al carbón, en ese punto hacen un alto

las negras escuadras y todo el ejército se amontona.

Al fin una piedra siente Baldo bajo sus pies,

y ordena alzarla; tal empresa es otorgada a Fracasso,        15

quien fácilmente, plantando firme los pies en el suelo,

levántala, y descubre debajo un pozo profundo.

Aguzan oídos, si algún sonido viene del fondo:

se escucha el fragor del agua que cae por entre las rocas;

nada pueden ver en el foso harto profundo.                      20

Cíngar piensa al punto en descender a lo bajo;

se aferra con manos y pies a las rocas de la caverna,

y a la postre se halla llegando a lo más hondo.

Aquí encuentra un undoso lago, y oye por negras

las oquedades del monte canal de agua corriente.           25

Entonces allí llama a voces a los compañeros de arriba:

“¡Eh -grita-, amigos, del precipicio bajad por la rampa”.

Apenas oído, atan de espadas los tahalíes

junto con el ronzal y las cinchas del asno en nudos,

y por cuerda pareja descienden uno por uno;                 30

primero de ellos el asno fue, y luego Boccalo,

todos al fin con Cíngar se encuentran en baja la parte.

Baldo con su rutilante fulgor una balsa revela;

su yelmo, en efecto, do brilla el rubí, la noche repele.

Este lago se alarga en una cuenca anchurosa,                35

de donde nace un enorme río, no habiendo ninguno

más grande en el mundo, aunque midas todos los ríos.

Por la orilla y el borde del terraplén los amigos

a ir comenzaron, siguiendo el curso bajo del río.

Hete que ven a lo lejos un viejo en medio del agua,     40

viejo cuyo pecho cubre larguísima barba,

sentado sobre el largo lomo de un cocodrilo,

al que siguen por ende otros tres cocodrilos,

que llevan bellas ninfas sobre su dorso espacioso.

Viendo aquel viejo una luz a lo lejos, y un grupo de gente  45

marchar animosos, mientras llevan escudos y espadas:

“¿Qué nueva es ésta? –dice-; quiero saber el motivo”.

Luego a Baldo le habla así con voz pretenciosa:

“¿A dónde, loco, tus pies?¿qué treinta pares de mengues

os guían por costas del Nilo?¡presto volved vuestros pasos!    50

¡Mira cuál y cuánta audacia conduce a bribones!”

Baldo responde: “Del alto cielo hemos caído,

vamos andando al infierno; muéstranos el camino”.

Y el viejo dice: “Cosa fácil es el descenso,

mas emprender el regreso supone sudar la camisa.                  55

Te dolerá, empero, ir por nuestros senderos,

y si no te apresuras presto a darte la vuelta,

me da que a vosotros os tocará un gran infortunio.

¿Y profanar la sagrada tierra vosotros, zurullos?

Retroceded, por lo tanto, y rehaced vuestra senda,                  60

bribones que sois, a los bastonazos acostumbrados.

¿A quiénes les hablo pues?¿acaso queréis que lo diga

una tercera vez? ¡asnos, puercos, gente piojosa!”

Todo esto tolera Baldo, y a broma se toma

al viejo chocho, quien de flema andaba sobrado.                     65

En cambio, Fracaso no se retiene más dentro su ira,

Y sacudiendo la testa, grita: “¿acaso dios tú eres?

¿acaso dioses cornudos en estas grutas habitan?

Archidiablo eres más bien, del infierno carroña”.

A éste el viejo con tono más moderado responde:                   70

“La diosa Gélfora[1] diome de este río el reino,

y estas aguas me sometió por un tiempo eterno.

Llámase Nilo, que al mar siete henchidos torrentes

envía, y dónde tengan éstos su nacimiento

ni Aristóteles, ni Platón, ni sus pares lo saben,                        75

quienes llenaron sus libros de innumerables patrañas.

Vosotros, sólo con mente perversa y sentir retorcido,

habéis encontrado sus fuentes, a dioses del cielo escondidas,

y habéis hollado con pies mortales divinas riberas.

A mi servicio este cortejo de diosas galanas,                          80

y dios supremo del río Nilo hízome Gélfora,

que en fondo del mar colocó dilatados sus reinos,

y repartió en suerte a guerreros y a sus vasallos

ríos, charcas, lagos, fuentes, canales, arroyos;

y de entre la cuenta de dioses recibo el nombre de Ruffo.     85

Así pues, en tanto que dios y lleno de lo divino,

decreto, ordeno, mando, excomulgo, resuelvo y promulgo,

bajo la pena de mi maldición y la pena de horca,

poned pies en polvorosa, tomad las de Villadiego.

¿Y a quiénes mando esto?¡marchaos presto, bellacos!”         90

Baldo dice: “Dios eres quizás de mierdosa letrina;

si, como graznas, estás protegido siendo divino,

a tus bagasas y a ti protege del exterminio”.

Así diciendo, se inclina y coge una piedra del suelo,

que lanza y rompe la testa del cocodrilo en el agua.              95

Ruffo a nado en vano bracea mientras se ahoga;

fuera tiene el hocico cual rana en el pantano.

Empieza a batir las palmas el grupo de las muchachas,

y sobre los cocodrilos escapan puestos en fuga.

Pero ya había entrado Fracasso en medio del río,                100

y al Ruffo aquel rompiole el cuello igual que a un pollo.



[1] Gelfora diva mihi regnum per aeternum tempus iam subdidit undas. Sobre Gélfora vd. XVIII 310.


jueves, 12 de febrero de 2026

ANTONIO GARCÍA-TREVIJANO EN "HERMANO LOBO"

 




En el número de 27 de marzo de 1976 dentro de la sección "A media voz los dos" de la revista Hermano Lobo (consultable en su admirable edición digital) se publicaba una entrevista de Manuel Vicent a Antonio García-Trevijano. 

En dicho encuentro AGT se presenta como un conspirador independiente por las libertades del pueblo español y habla de la Junta Democrática: "La JUnta Democrática es un estrategia mía, es un estrategia popular. Es el pueblo el que tiene que luchar y conseguir la libertad por sí mismo, sin que nadie se la regale, para que una vez tomada, no le pueda ser arrebatada fácilmente". En ella se encontraban todos los líderes obreros a decir suyo.

Preguntado sobre Carrillo señala que "tiene un talante democrático" y que el PCE ha conseguido "adaptarse a la España moderna": "[...] Está en una línea democrática y son sinceras sus posiciones respecto al abandono de la doctrina de la dictadura del proletariado[...] Su comportamiento dentro de la Junta ha sido ejemplar [...]".

Critica al joven Felipe González "el error de considerar que la lucha se establece entre la derecha y la izquierda y no entre un estado absoluto y un estado democrático". Denosta, asimismo, el partidismo promovido por Fraga: "El partidismo, la rivalidad para ganarse una clientela sólo está justificada cuando se cumplan dos condiciones que aún no existen: que se hayan conquistado las libertades democráticas y que se ponga en juego la cuestión de la administración política del poder del Estado. Hasta entonces el partidismo no hace más que favorecer al régimen. La respuesta es la unidad". Confía para ello en la unión inminente entre la Junta y la Plataforma.

Cuando se le pregunta sobre el futuro del régimen, AGT recurre a la filosofía política: "Este régimen es una sinarquía, es decir, una de las especies de la oligarquía y el proceso reformista trata de convertir esta sinarquía en una oligocracia [...] La cuestión está entre la oligocracia o la ruptura democrática. No puede haber reforma sin represión, ni represión sin reforma".

Preguntado finalmente sobre la realización pacífica de la ruptura democrática contra la reforma del régimen, AGT se pronuncia claramente: "Hasta hoy se han presentado dos alternativas: La reforma o la ruptura democrática. Los que hoy temen el vacío de la ruptura se agarrarán a ella cuando la opción ya no sea entre reforma o ruptura pacífica o ruptura violenta. La responsabilidad de la oposición es colmar ese vacío que se teme mediante el compromiso público, definiendo la política del Estado durante el proceso constituyente. Este es el objetivo central de mi actividad en esta etapa."

Sabido es lo que ocurrió después: PSOE y PCE traicionaron a la Coordinación Democrática o "Platajunta" y se unieron a la reforma del régimen promovida por los veterofranquistas para el reparto del botín del Estado bendecido por el Sucesor de Franco a título de rey. Hemos tenido desde entonces una sinarquía como la describía AGT, condenado a un ostracismo difamatorio, en la entrevista ("la sinarquía es un conjunto de pequeñas dictaduras compartidas, un reino de taifas de pequeños dictadores que luchan entre sí -nuestro Estado de las Autonomías, diríamos nosotros-"), sin proceso constituyente (la Carta Otorgada  de 1978 "que con tanto esfuerzo nos hemos dado" -mantra partidocrático- fue obra de un conventículo de políticos a espaldas de unas cortes no constituyentes) y sin libertades democráticas, como la elección de un verdadero representante político en un sistema electoral mayoritario.

La corrupción se convirtió, pues, en factor de gobierno (de modo parejo a lo ocurrido en la época del Directorio francés, cuyo lema de "concordia" debe leerse en una nuestra partidocracia como "consenso") y sus estelas de abuso y exacción sobre el pueblo contribuyente se materializan últimamente en muertes de inocentes por la desidia y el desprecio sociopático de los oligarcas dentro de un régimen concebido para eximirles de responsabilidad por sus desmanes e incompetencia.


domingo, 1 de febrero de 2026

20 AÑOS DE LA PUBLICACIÓN DE "ORIGEN Y ENGRANDECIMIENTO DE LA CIUDAD DE VERONA" DE TORELLO SARAINA (2006-2026)



 


Se cumplen veinte años de la publicación de mi edición crítica y traducción del De origine et amplitudine ciuitatis Veronae (1540) del cronista local Torello Saraina. Fue el laborioso objeto de lo que se llamaba entonces Memoria de Licenciatura, defendida en 1991 (¡Aquellas impresoras de aguja!). Luego me dijeron que sólo la edición crítica del libro V, De monumentis antiquis ciuitatis et agri, habría sido materia para una tesis doctoral. ¡Cuántas horas pasadas en solitario en la destartalada biblioteca de la antigua Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cádiz con el corpus inscriptionum latinarum de Theodor Mommsen! Y los viajes y estancias que me permitieron descubrir la Biblioteca Nacional y su sala de Manuscritos, Incunables y Raros de severo silencio y tímidos lápices. Todas esas investigaciones me aportaron placer y algo de sufrimiento, siendo un joven filólogo que tenía la oportunidad de realizar el verdadero trabajo y vocación al que uno se sentía inclinado, y que la formación universitaria, en Cádiz y Sevilla, no daba como preparadora de opositores. Fue una faceta mía que ocultaba casi por vergüenza cuando accedí al embrutecimiento hipócrita de la Enseñanza Secundaria al fin del siglo XX. Seguí cultivándola, empero, hasta hoy como satisfacción personal dans mes moments perdus (Bernanos) en el complejo mundo de la obra de Teófilo Folengo y sus émulos hispanos.

Cuando el director de mi tesis doctoral La poesía macarrónica en España (2001) el Dr. D. José María Maestre Maestre, catedrático de Filología Latina de la UCA me pidió que revisara mi vieja memoria para ser publicada en Palmyrenus, Colección de Textos y Estudios Humanísticos, por él dirigida tuve que revisarla en profundidad en cuanto a fuentes (ante el descubrimiento de una tercera edición impresa con variantes ope ingenii del editor) y ampliar considerablemente el apartado de estudio lingüístico del texto dialogado.

En 2014 decidimos mi mujer, Dolores Pérez Fabra, y yo viajar a Italia en viaje de novios, y hacer parada en Verona con el propósito de conocer la ciudad objeto de mis estudios de antaño. Intentamos seguir un poco el recorrido realizado por Saraina y sus amigos describiendo los monumentos antiguos de su ciudad con la joint venture del artista Giovani Caroto, al que sorprenden dibujando éstos para ser la base de los bellos y minuciosos grabados que formaron parte de la editio princeps, y luego de mi edición, a través de la copia que nos llegó de la Universidad de Zaragoza, iniciativa del catedrático Juan Francisco Esteban Lorente quien tuvo la amabilidad de prologar mi trabajo.

Visitamos primero el teatro romano, cruzando el ponte della pietra, que nos pillaba cerca del hotel. Nadie pudo impedirnos llegar al anfiteatro y admirar su bella fábrica, aunque no pudimos acceder al interior. De allí fuimos al arco de Castelvecchio; siguiendo el recorrido de Saraina, llegamos a la porta Borsari, y de allí a la porta Leoni.

El presidente de la asociación Amici di Merlin Cocai (dedicada a la promoción de la obra y de la figura del Virgilio macarrónico, y de la que formo parte hace años), Otello Fabris, supo de mi paso por Verona, y me invitó a asistir a la asamblea general de la asociación que se celebraba en el monasterio de Campese, donde se halla la tumba de Teófilo Folengo, y la biblioteca de la asociación, entonces engrandecida con la donación de la biblioteca del gran estudioso Carlo Cordié. Nos desplazamos desde Verona hasta allí gracias a la amabilidad de otro asociado, Silvano Bassi y su gentil esposa, Anna, mantuanos de origen y veroneses de adopción, quienes nos llevaron en su coche.

Gracias a Otello y al querido Silvano, fallecido en 2016, se organizó en Verona una presentación de mi edición -la primera y única- en 2015 en su biblioteca principal, que no poseía ningún ejemplar de la editio princeps de 1540 (Quisiera dedicar un recuerdo al prof. Marchi fallecido recientemente y que fue tan amable conmigo). Silvano me dijo luego que los veroneses de ahora no prestan mucha atención a su pasado; de hecho, cuando llegamos ante la tumba de Saraina en la iglesia de san Fermo Maggiore, la persona que había allí vendiendo entradas no supo orientarnos.


domingo, 25 de enero de 2026

GROENLANDIA

 


An-My Lê 


Groenlandia está actualmente de moda por razones políticas: los EEUU la reclaman para sí por "razones de seguridad", aunque el verdadero objetivo es disputar el control del Ártico a Rusia y a China. La colonizada UE ha mostrado su verdadera naturaleza servil, ya que todos forman parte de la OTAN, y es el jefe, el que aporta el 75% de todo, el que quiere quedarse ahora con parte de uno de sus países aliados, mientras los siervos de la UE aventaban la mentira de la "amenaza rusa" para todos, la de un dictador imperialista, Putin, dispuesto a llegar a Lisboa en breve, cuando avanzan a paso de tortuga en Ucrania para hacer frente a la amenaza -esta sí verdadera- de la expansión imparable de la OTAN hacia el este desde 1991. ¿Alguien piensa que invocarán estos corruptos globalistas el manido artículo 5 de dicha agresiva organización para defender a Dinamarca? Todo probablemente acabe en el paripé de ceder sin aparentemente hacerlo.

La falsa Tierra Verde surgió de improviso en mi mente cuando pensaba en el destino y la causa de la desaparición de uno de los personajes de mi novela Crónicas de Zibelterra. Groenlandia, la vieja ultima Thule romana, ese mítico territorio septentrional, que me vino como paródica tierra -ahora Trump comete el mismo error con los pingüinos que mi alcalde de Zibelterra- de purificación e ignota redención, hasta el final de aquella novela:


Blanca cerró los ojos, apoyando su frente contra sus muslos, sobre el filo de la carpeta allí colocada. Se sintió tranquila, en paz, como si nada malo pudiera ya ocurrirle [... iba a incorporarse, cuando sonó su móvil [...] ¿Por qué la llamaría Fofi?

            -Hola, Fofi, ¿qué tal? -dijo Blanca con tono indolente, como si acabara de despertarse. 

            -¿Que qué tal?, mal. ¿No sabes lo de Elvira?

            -¿La concejala de Eventos Artísticos y Festivos?, no, Fofi. Llevo un par de días desconectada de todo. ¿Le ha pasado algo malo?

            -No, nada malo, salvo que se ha ido, la tía.

            -¿Cómo que se ha ido, Fofi?, no puede irse así como así, es la concejala…

            -Sí, es la concejala de su puta madre; se ha ido de su casa, del ayuntamiento, y de la ciudad.

            -¿Pero a dónde? -preguntó Blanca, que guiñó al perrito que había vuelto su cara para observarla.

            -A Groenlandia, cojones. Su marido, Luis, mi amigo, me llamó para decirme que había llegado a casa, que faltaba una maleta pequeña, y que de los altillos habían sacado alguna ropa de invierno; tampoco veía por ningún lado su documento de identidad ni su pasaporte. Su móvil no contestaba, así que llamó a su madre y a sus hermanas y no estaba con ellas. Extrañado, le dio por abrir el ordenador y allí había un correo de Elvira, diciéndole que lo dejaba todo, y que no la siguiera, que se iba a Groenlandia…

            -¿Pero por qué a Groenlandia? -preguntó Blanca ahuecando la voz, pues desde que empezara a hablar el alcalde, se había tapado la boca haciendo un esfuerzo sobrehumano por contener una risa, que si explotaba, sería incontrolable e inextinguible.

            -¡Porque está loca!, dice que en Groenlandia hay una altísima tasa de suicidios entre los jóvenes, que son víctimas del alcoholismo y la falta de perspectivas (aparte de que tiene que hacer un frío del carajo), y que, como su vida no tiene sentido aquí, iba allí a ayudarlos promoviendo la música, el arte y el teatro (loca perdida).

            -¡Qué fuerte, Fofi, no doy crédito! -dijo Blanca, frunciendo el ceño exageradamente, mientras acariciaba la cabeza de la perrita que había venido a sentarse a su lado.

            -Pero eso no es lo peor, ¿no sabes de verdad lo que ha hecho? Además de mandarle el mail al marido, dejándolo hecho polvo, ha enviado un comunicado a la prensa. Se ha publicado esta mañana. Me ha jodido, la hija de puta.

            -¡Joder, Fofi!, lo siento. ¿Pero qué dice de tan malo?

            -Mira, además de decir la carajotada de lo de Groenlandia, lo que ya de por sí la descalifica, dice que el puesto que ha ocupado no se ha debido a su capacidad, sino mayormente a ser la guapa mujer de uno de los mejores amigos del alcalde (podría haber dicho también que le robó el marido a otra, ya por decirlo todo, cabrona), y a su servil obediencia al partido; no obstante, dice que se ha sentido superada por las obligaciones del cargo (¿pero qué obligaciones?, carajota, si no hacías nada, sólo seguir las líneas que le daba... tú principalmente, en este caso, Blanca) y el peso de su conciencia de haber sido inmerecidamente recompensada. Escucha, escucha, lo que escribe esta capulla que no sabe juntar cuatro letras: “No puedo ser cómplice un minuto más de un régimen político antidemocrático como el que existe en España, donde no hay una constitución que garantice la separación de poderes (¡vaya con la politololóloga!), ni existe la libertad política colectiva, pues los ciudadanos no pueden elegir libremente a un representante político, sino que tienen que escoger entre los comisarios políticos (¡fina la niña!) que ponen en sus listas electorales los cinco jefecillos de los partidos del régimen, a los que deben obediencia, y cuyo único objetivo es formar facciones del Estado, monopolizando su poder, y explotando a la sociedad como casta privilegiada fomentando una interesada y fingida división ideológica (¡uf, casi me quedo sin aliento!). Tanto es así, que el ciudadano no puede ni siquiera elegir directamente a su propio alcalde (¡qué lista, la tía!), sino que tiene que seguir votando listas, y quedar al albur de los pactos entre partidos, que, mediante el instrumento de corrupción llamado consenso se repartirán el poder municipal, como ha ocurrido en el caso de nuestro alcalde, Adolfo Mondoro, ocupando cargos remunerados, creando otros nuevos y asegurándose una clientela electoral, sin prestar atención a las verdaderas necesidades del votante, pues ante él no se sienten obligados, sabiendo como saben, que no se representan más que a sí mismos” ¡ole, ole, la artista, haciéndose la estupenda a mi costa!; pero, ¿de qué va?, ¿quién le habrá escrito estas palabricas?, pues suyas seguro que no son. Ya me enteraré.

            -Lo siento mucho, Fofi. Entiendo que te sientas traicionado. Es muy fuerte todo esto -dijo Blanca mientras acariciaba la barriga de la perrita que se extendía, morosa, a su lado.

            -Gracias, Blanca. Debo decir que el director del periódico me llamó antes de que se publicara, y le dije que no tenía problema en que saliera tal cual (así queda más evidente lo colgada que está si aparece todo), que la situación personal de Elvira era problemática hacía algún tiempo, pero que no podía imaginar este desenlace. He hablado con Luis, su marido, para que hable de enajenación mental de su esposa para explicar el discursito, si sabe lo que le conviene, y luego si quiere, que vaya a buscarla a Groenlandia, y quedarse allí si le parece, al gilipollas. Ya manejaremos este asunto, Blanca. Ya veremos. Por lo pronto, se me han ocurrido unos memes para Twitter y Facebook con la cara de esta tía, unos témpanos y unos pingüinos votando, ¡je, je!, democracia en Groenlandia. Dejándonos ya de bromas, Blanca, necesito verte hoy para redactar un comunicado oficial, asegurando y justificando la labor de la concejalía en manos de personas de acrisolado prestigio… y presentándote como la nueva concejala, ¿qué me dices?

            -¿Estás seguro de que hay pingüinos en Groenlandia, Fofi? -dijo la mujer, sofocando la risa-Bueno, claro que sí, Fofi, esta tarde a las 4 voy a tu despacho. Muchas gracias por tu confianza.

J.M. Domínguez Leal, Crónicas de Zibelterra, 2023, pp. 125-130