MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del escritor José Miguel Domínguez Leal

domingo, 18 de febrero de 2024

NUEVOS TIEMPOS PREBÉLICOS

 



Escuché hace poco decir que habíamos pasado de un mundo postbélico a otro de nuevo prebélico. Esto me impresionó pues verbalizaba de modo feliz todas las impresiones que me causaban las noticias sobre la situación mundial.

Tras la disolución de la URSS, parecía que se iniciaba una era en que predominaría una sola superpotencia global, los EEUU, inaugurando una dilatada Pax Americana, que dio lugar a aquel manido concepto de "el fin de la historia". Sin embargo, desde los albores de este siglo XXI las guerras e invasiones (provocadas por esa república imperial, adalid del "mundo libre" y de "Occidente") han sido una constante. Así, en pocas décadas, China se ha afirmado como imparable aspirante a primera potencia económica mundial (ante lo que los EEUU se ven impotentes), mientras la Rusia surgida del colapso soviético intenta consolidar un espacio de seguridad, contra la promesa incumplida de los EEUU y sus lacayos de la OTAN de no extender su terreno de influencia.

El conflicto de Ucrania, concebido desde el Euromaidán, la guerra civil desatada a partir de ese evento, y los falsos acuerdos de Minsk, que "Occidente" nunca estuvo dispuesto a cumplir, con el doble objetivo de romper los lazos económicos entre Rusia y la UE, y de debilitar a aquélla con una hipotética derrota militar y eclosión interna, ha resultado en un tiro por la culata, cuya víctima ha sido la UE, un ente oligárquico y liberticida ya casi indistinguible de la OTAN, en esta guerra por delegación deseada por la política anglonorteamericana. 

Por una parte, el sabotaje "aliado" del Nord Stream 2, que ha marcado el fin de la llegada de energía barata y abundante, en primer lugar, a Alemania, desencadenó una crisis energética que ha llevado a la UE a una recesión que es difícil ocultar, aunque se intente enmascarar ahora, como dicen el periodista Lorenzo Ramírez y el analista Alberto Iturralde, con la necesidad de una "economía de guerra" frente a la "amenaza rusa", un país que ha desplegado en Ucrania menos tropas de lo que ha hecho Israel en Gaza. De nada han servido a este respecto las contraproducentes sanciones económicas a Rusia, que ha visto aumentar su PIB, y cuyo gas -licuado- y petróleo siguen comprando de tapadillo e hipócritamente las "democracias occidentales", en realidad, partidocracias diseñadas por los EEUU después de la Segunda Guerra Mundial. Éstos, sin duda, no dejan de ganar con este conflicto, pues favorecen el traslado a su territorio de grandes firmas europeas con el señuelo de una energía más barata, y están dispuestos a cobrar a buen precio el llenar de nuevo los arsenales europeos, vaciados en beneficio del régimen de Zelenski, tan consciente como todos de que libra una guerra que no puede ganar. Por otra parte, el conflicto ha fortalecido el acercamiento de Rusia y China (al fin y al cabo, el verdadero objetivo futuro de una guerra por parte de los enloquecidos y mesiánicos halcones del Pentágono), y la expansión de los BRICS+, a la que ha contribuido en no pequeña manera la desconfianza provocada en estos países por la ilegal congelación de los activos de la Federación Rusa y del Banco Central Ruso en "Occidente".

Sin comerlo ni beberlo, y sin poder hacer nada al respecto, salvo dar testimonio de la propia protesta, se encuentra uno, como súbdito de una Monarquía de partidos, obligado a formar parte de un bloque económico-político-militar, que sólo desea que aceptes la perspectiva de una guerra total en Europa de la que los verdaderos responsables se sienten a salvo a miles de kilómetros de distancia, que votes sumisamente a los oligarcas partidocráticos de turno al servicio de terceros países, que aceptes los trampantojos ideológicos de la ideología de género, la agenda globalista, y la fe en el cambio climático antropogénico, así como que te dejes esquilmar por una Hacienda, cuya razón de ser no es dotar al Estado, encarnación jurídica de la Nación, de los medios para mejorar la vida de los ciudadanos, sino hacerlos dependientes, a través de una pauperización progresiva, de una casta política que los desprecia.



domingo, 11 de febrero de 2024

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": JULIA



Julia Klem [Weimar art blog]


Julia trabaja en el pub que frecuenta Blanca Folugo, asesora cultural del ayuntamiento de Zibelterra, con sus amigos artistas y políticos. Allí será testigo del primer encuentro entre Agar Labasú y la futura concejala de Eventos Artísticos y Culturales. Tras el contacto de Blanca con el grupo de Labasú, Julia comenzará a jugar un papel más importante en la vida de aquélla.


sábado, 27 de enero de 2024

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": CADIJO


 


Franz von Stuckt, Caccia infernale, 1890 (detalle) [Spencer Alley blog]


Cadijo es un perro que aparece en varios pasajes de la novela. Negro, musculoso, de enhiestas orejas, es inseparable de Rabisu, uno de los integrantes del Círculo de Arte e Impresionismo e inquilino del ático de Agar Labasú, al modo de Cástor y Pólux. Uno de los estudiantes que viven en la finca, Juanma Cruz, se verá obligado a ser su paseador, y a hacer extraños recados con él por todo Zibelterra, en los que el perro demuestra una inteligencia fuera de lo corriente. El misterio sobre su origen se vislumbra hacia el fin de la obra.


domingo, 7 de enero de 2024

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": EL PROFESOR TOGARINI


 

Bernard F. Eilers [Spencer Alley blog]


El profesor Togarini es un mago o ilusionista (lo que justifica a priori su pertenencia al Círculo de Arte e ilusionismo llegado a Zibelterra de la mano de su presidente, Agar Labasú). Aparece en varias ocasiones a lo largo de la novela, ejecutando algunas de sus habilidades, o expresando sus quejas. Es un hombre de aspecto frágil y atildado, peinado con gomina y dotado de un bigotito que parece acentuar aún más su aire pasado de moda y su aparente incongruencia dentro de un grupo donde predominan los actores y otros oficios más dudosos o mortíferos.


sábado, 6 de enero de 2024

LA REBELIÓN DE JAVIER CERCAS

 



Hace pocos días el escritor Javier Cercas publicó una columna en el diario El País titulada Un llamamiento a la rebelión. En ella empieza por hablar de la existencia de la "antípolítica" "cuando la política se divorcia de la ética". Trae esto a colación con motivo del "acuerdo firmado por el PSOE y JxCat" para una amnistía a favor de los implicados en el llamado procès independentista catalán (que incluye también a los malversadores de dinero público, que resulta que no era de todos). Presenta el columnista una serie de hechos escandalosos para él utilizando una efectiva fórmula anafórica ("he visto cosas que nunca creí que vería", "he visto" en su forma más abreviada, y que hace inevitablemente pensar en el "he visto cosas que vosotros no creeríais" de aquel personaje de la película Blade Runner) y forma de endecálogo. En los primeros reprocha al gobierno su engaño, haciendo lo que dijo que nunca haría, sólo para asegurar "su continuidad con un prófugo de la justicia a cambio de la impunidad de éste". El sr. Cercas alude a la falsa concordia -la "concordia" y el "consenso" que iniciaron la Transacción del 78 y nuestra partidocracia actual, y que se ha dado en otras épocas de la historia como en la del Directorio francés tras el Terror- que subyace en este pacto de mentirosos: "He visto cómo se intentaba disfrazar de concordia el aumento exponencial de la discordia, y de perdón el hecho de pedir perdón: la amnistía es lo opuesto al perdón (que presupone arrepentimiento, inexistente en este caso)". Su indignación sube además de tono cuando observa al deuterofirmante: "He visto cómo el PSOE acataba en un pacto las trolas completas acuñadas por un partido reaccionario, supremacista y xenófobo" y la estrategia de los defensores de tal acuerdo: "He visto que contra la derecha está todo permitido, que quien protesta se convierte en agente del PP, y que, para no parecerlo, se aplauden o ignoran desmanes que provocarían una ira justísima si los hubiera perpetrado la derecha" (Es cierto que la actitud de tales sectarios se ha empedernido en los últimos tiempos bajo la presión de la conciencia de lo indefendible, que acallan multiplicando ataques a quienes discrepan de su actitud de tontos útiles que creen todavía en una división clásico-maniquea de "izquierda" y "derecha" a nivel de partidos estatales. Su argumento de que tal amnistía será aprobada por la mayoría del parlamento actual no deja de rezumar nostalgia de las Cortes franquistas, tan poco representativas como las Cámaras de ahora) Concluye el autor, pues, que "tenemos una clase política cínica, irresponsable y envenenada por el poder [...] Hemos tocado fondo".

En una segunda parte de su artículo, el sr. Cercas señala un dilema actuante: o hacer como si no pasara nada (como si hubiera democracia, que diría Antonio García-Trevijano) u optar por la insumisión. Es por ésta por la que se inclina el columnista, que llama a "la rebelión general". Tal postura le llevará, por un lado, a votar en blanco, y, por otro a abogar por la lotocracia ("estococracia" sería el término original, me recuerda mi amigo Joaquín Correa): "un tipo de democracia que propugna la elección por sorteo de nuestros representantes políticos, lo que, implantado de manera inteligente y progresiva, supondría una continua regeneración política [...] y la única esperanza verosímil de que la ensuciada palabra democracia recupere su limpio significado primigenio: poder del pueblo". 

Sin dejar de alabar la valentía del sr. Cercas, y la expresión de su indignación en un medio tan progubernamental ("Y he visto que el PSOE y un partido con el 1,6% de los votos dirimen el futuro de todos en secreto, en Suiza y con un mediador internacional (como si dialogaran Rusia y Ucrania), mientras el resto aguardamos temblando el veredicto de la superioridad..."), no podemos estar de acuerdo con sus recetas de acción política. Primero, el votar en blanco significa, en el fondo, una aquiescencia al sistema político, pues lo único que expresa con tal tipo de voto es que ninguna de las opciones que el mercado del Estado de partidos le ofrece le satisface; segundo, la estococracia podría llevarnos a una especie de nihilismo existencial como el que se describe en la La lotería en Babilonia de Borges, pues supondría coartar toda vocación política que surgiera en la sociedad civil, e ignorar toda la tradición de pensamiento político occidental que aboga por la separación de poderes en origen como medio de evitar o paliar el abuso, la corrupción y la tiranía; y por si no fuera menos, eliminaría el principio de representación política ciudadana, el otro pilar, junto a la separación de poderes, de una democracia formal. El sr. Cercas se sentiría probablemente más aliviado si pensara que, si existiera un sistema de elecciones separadas para el poder legislativo (un diputado por distrito por sistema mayoritario -no proporcional a base de listas cerradas o abiertas de partido como ahora-, y a doble vuelta) y el ejecutivo (presidente del gobierno -en una monarquía- o de la República, a doble vuelta en única circunscripción nacional) podría, como el resto de los ciudadanos, dormir más tranquilo.

No debemos, empero y finalmente, ser ingenuos y pensar que podríamos como país ser como las mónadas sin ventanas de la armonía preestablecida de Leibniz: para acercarnos a esa revolución de la libertad política, a la que sin saberlo aspira también el sr. Cercas, debemos salir de la partidocrática Unión Europea (que tiene las riendas de la Actiocracia ("Deudocracia") en que vivimos, y que hace a nuestros corruptos políticos tomar decisiones contrarias a los intereses de la nación) y alejarnos de los polemófilos objetivos de la OTAN de extenderse sin límite por el este de Europa, aun a riesgo de meternos en un conflicto nuclear con una Rusia que se niega a tener cerca armamento que apunte a su corazón.

¡Que el 2024 sea benévolo con todos!

domingo, 24 de diciembre de 2023

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": ANTONIO


 

David dalla Venezia [Weimar art blog]


Antonio es un profesor de instituto que vive en el centro de Zibelterra. Su vida se reparte entre su absorbente trabajo, una guadianesca actividad artística, y la aguda conciencia del paso del tiempo. Un día, paseando a su perra por la playa de san Eliseo, conoce a Lorai, uno de los habitantes del ático, cuyo nuevo propietario es Agar Labasú. Antonio traba amistad con el singular personaje, y, desde entonces, sus noches resultan pobladas de sueños que, en una suerte de creciente hipnorrelato, acabarán siendo proféticos.


domingo, 10 de diciembre de 2023

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": VANESSA

 


Dina Goldstein


Vanessa vive con su marido Pepe y sus hijos en el edificio del centro de Zibelterra donde residen Manuel Fielato, y los nuevos habitantes del ático, encabezados por el sr. Labasú. La mujer sufre agobiada entre sus problemas de peso, las discusiones con su marido por temas domésticos, y la brega que le dan los niños y su familia política. La mala situación laboral de su cónyuge, la enfrenta a un futuro de trabajo fuera de casa, y al fin del cafelito matinal con las amigas, y del encargo de entrega a domicilio en los supermercados. La llegada de los nuevos inquilinos la lleva a estrechar confidencias con la mujer del presidente de la comunidad, Mano Fielato, y a estar atenta a los extraños sonidos que provienen del ático que tiene encima de su casa...


sábado, 9 de diciembre de 2023

¿HABRÁ GOLPE DE ESTADO EN ESPAÑA?

 



A vueltas del tema de la ley de amnistía prometida por el presidente del gobierno en funciones Pedro Sánchez a los partidos separatistas vascos y catalanes, para asegurarse su permanencia personal en el cargo, diversos políticos del régimen y medios afines aseguran que aquél prepara un golpe de estado, para así liquidar el estado de Derecho, la Constitución, la separación de poderes, la democracia, etc., etc. Llegados a este punto, es lícito preguntarse qué hay de verdad en todo esto. Para responder a tal pregunta, es necesario analizar una vez más las bases de nuestro régimen político.

En primer lugar, debe recordarse que no existe una Constitución en España, sino una Carta Otorgada, pues, por un lado, no procede de unas cortes constituyentes, sino del acuerdo semioculto de un grupo de diputados de unas legislativas, y, por otro lado, no se reconoce en ella la separación de poderes, por lo que tampoco puede llamarse Constitución a aquella que con-tanto-esfuerzo-nos-han-dado, según se señala en el artículo 16 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Es, por lo tanto, muy difícil dar un golpe de estado contra algo que no existe.

Por otra parte, tampoco puede decirse que haya una democracia como forma de gobierno en España, dada la aludida inexistencia de separación de poderes en origen (hay, eso sí, separación de funciones, pero eso es lo que teníamos en el franquismo), y la inexistencia de un principio de representación política, encarnado en elecciones separadas para los poderes legislativo y ejecutivo, de acuerdo a un sistema electoral mayoritario. En cambio, el sistema electoral proporcional de listas cerradas y bloqueadas no sirve para elegir, sino para refrendar la voluntad de los líderes de los partidos, que sentarán así las bases de la corrupción como factor de gobierno.

En conclusión, parece difícil hablar de un golpe de estado en nuestra partidocracia, pues todo el edificio de la cosa pública está levantado de manera de que el que acceda al poder ejecutivo, controle al poder legislativo (no se oculta sin ningún pudor que las leyes las elabora el ejecutivo) y al judicial, mediante la elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial, que nombrarán luego a los jueces del Tribunal Supremo que juzgarán a los políticos, y a los magistrados del Tribunal Constitucional, tribunal político y constituido, con ambiciones de constituyente (las luchas de los partidos por controlar estos órganos intervenidos sólo responde a un ansia de poder total). De tal suerte, todo el poder se concentra en unas manos, perfecta definición de la tiranía. Los mismos que protestan contra esta situación son otros partidos del régimen, que proponen como solución la misma fuente del problema: la falsa Constitución de 1978, y engañan al pueblo organizando manifestaciones donde lucen las banderitas de una monarquía que sirve para justificar el statu quo antidemocrático, (y de la que no se puede, por tanto, esperar nada), y las cochambrosas enseñas de la Unión Europea, que santifica todo, mientras los gobernantes patrios se inclinen a sus designios, aunque sean contrarios a los de la nación española; todo, eso sí, bajo una música atronadora que impide siquiera lanzar al aire las consignas de la sumisión.


domingo, 26 de noviembre de 2023

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": CHANG


 


Andy Green [Weimar art blog]


Chang es uno de las personas que viene a habitar el ático en el centro de Zibelterra, cuyo nuevo propietario es el enigmático Agar Labasú. Chang es una chica de rasgos orientales, esbelta y extravertida, que parece ocuparse de labores domésticas en la casa de Labasú, aunque se verá que su desempeño es más complejo. Establecerá una relación de amistad con uno de los habitantes de la finca, lo que permitirá descubrir a lo largo de la novela el origen de su vínculo con el misterioso artista y su excéntrico círculo.


martes, 21 de noviembre de 2023

ESTADO Y MENTIRAS DE DERECHO

 


Vivimos estos días en la zozobra de la fase transicional de la cosa pactada para que tengamos el gobierno "progresista" que todos nos merecemos, o no. Asociaciones de toda laya (jueces, abogados del Estado, inspectores de Hacienda, etc.) hablan (siempre en defensa de sus intereses, sin que mencionen a la nación, como señala Hughes) de destrucción del Estado de Derecho, de la Constitución y de la separación de poderes. Cosas que, como bien señala Ignacio Ruiz Quintano, no se pueden destruir, porque no existen:

“Estado de Derecho” es tautología/pleonasmo que nada significa (y lo que los malos quieren que signifique sería horrible), pues todo Estado, sólo por serlo, es de Derecho: el de Sánchez como el de Franco, el de Bismarck como, incluso, el de Gengis Kan. La Constitución es una Carta Otorgada, y sin Constitución (“una sociedad en la que la separación de poderes no está determinada, no tiene constitución”, reza el artículo 16 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano) no hay Democracia, razón por la cual en España, merced a la llamada Constitución, un jefe de gobierno (hoy, Sánchez) tiene más poder real que ningún monarca absoluto (“donde todo está en una mano”, definió Hamilton la tiranía), sin más “checks and balances” que los deseos de las potencias extranjeras a las que rendimos nuestra soberanía."

Todo en torno a la cacareada "amnistía", vocablo que corre de boca en boca de la demagogia ignorante de nuestra "derecha" e "izquierda" partidocrática, como una libertad más otorgable por el régimen, cuando la autodeterminación es una cuestión de fuerza, como explica magistralmente el propio Ruiz Quintano:

"El régimen no nos trajo la libertad política, pero, según estos arbitristas, nos ofrece unas libertades mayores: la de federar todo lo que no está separado (pura patafísica) y la de separar todo lo que está unido. Tan variadas serían estas libertades que los españoles “creen tener hasta la de hacer o deshacer naciones, y la de separarse de la única que tienen”. Y con la misma naturalidad con que se decide, votando, acometer la bajante en una junta de vecinos. En palabras del fundador de la Junta Democrática [Antonio García-Trevijano Forte], que lo dejó todo avisado: “Es con este abstracto e imposible sentimiento de la patria, a través de la Constitución de un régimen oligárquico, como lo español manifiesta su impotencia para oponerse al egoísta patriotismo económico del nacionalismo catalán y al aldeano patriotismo étnico del nacionalismo vasco” [...] Como concepto objetivo, la “Nación” es un producto de la Historia que al no depender de la voluntad no puede ser objeto de votación. Como concepto subjetivo, en cambio, la “Nación” es un “proyecto sugestivo de vida en común”, frívola ortegada extraída de Renan (también Trevijano se ocupó de los daños causados por “La España invertebrada”) que el fascismo hizo suya, pero olvidando el remate de Renan: “Una nación puede hacer lo que quiera… salvo suicidarse”."

Contra este suicidio, o mejor eutanasia, de la Nación (amnistía tacita a tacita -que tampoco hay prisa, eh-, y bases para un referéndum dizque que consultivo, pero sí, pero no), programada por el PSOE, verdadero epítome de la partidocracia del 78, junto con sus progresistas socios catalanes y vascos (oligarquía burguesa, neocarlistas, y filoetarras y otros zahoríes de esencias mítico-nacionalistas) sólo algunos empiezan a oponerse, sin limitarse a ser comparsas de actos de otros partidos del régimen, que defienden la "Constitución", como solución al problema del que es su origen.

Enardecía, pues, ver ayer a gente como Rubén Gisbert golpeado y llevado en volandas por la policía durante la concentración convocada por la nueva Junta Democrática. Esperemos que su ejemplo y el de muchos otros demócratas sirva para sentar las bases de una resistencia pasiva permanente a este régimen de parásitos, que, dopados de deuda externa, se reparten la nación a trozos (y que, entre otras cosas, gracias al yugo lingüístico, mantengan atados a los trabajadores, estorbándoles la movilidad), y la venden a los intereses extranjeros que les van insuflando dinero y asegurándoles un futuro en la UE-USA, u otros chiringuitos internacionales.