MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del escritor JOSÉ MIGUEL DOMÍNGUEZ LEAL
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domingo, 25 de enero de 2026

GROENLANDIA

 


An-My Lê 


Groenlandia está actualmente de moda por razones políticas: los EEUU la reclaman para sí por "razones de seguridad", aunque el verdadero objetivo es disputar el control del Ártico a Rusia y a China. La colonizada UE ha mostrado su verdadera naturaleza servil, ya que todos forman parte de la OTAN, y es el jefe, el que aporta el 75% de todo, el que quiere quedarse ahora con parte de uno de sus países aliados, mientras los siervos de la UE aventaban la mentira de la "amenaza rusa" para todos, la de un dictador imperialista, Putin, dispuesto a llegar a Lisboa en breve, cuando avanzan a paso de tortuga en Ucrania para hacer frente a la amenaza -esta sí verdadera- de la expansión imparable de la OTAN hacia el este desde 1991. ¿Alguien piensa que invocarán estos corruptos globalistas el manido artículo 5 de dicha agresiva organización para defender a Dinamarca? Todo probablemente acabe en el paripé de ceder sin aparentemente hacerlo.

La falsa Tierra Verde surgió de improviso en mi mente cuando pensaba en el destino y la causa de la desaparición de uno de los personajes de mi novela Crónicas de Zibelterra. Groenlandia, la vieja ultima Thule romana, ese mítico territorio septentrional, que me vino como paródica tierra -ahora Trump comete el mismo error con los pingüinos que mi alcalde de Zibelterra- de purificación e ignota redención, hasta el final de aquella novela:


Blanca cerró los ojos, apoyando su frente contra sus muslos, sobre el filo de la carpeta allí colocada. Se sintió tranquila, en paz, como si nada malo pudiera ya ocurrirle [... iba a incorporarse, cuando sonó su móvil [...] ¿Por qué la llamaría Fofi?

            -Hola, Fofi, ¿qué tal? -dijo Blanca con tono indolente, como si acabara de despertarse. 

            -¿Que qué tal?, mal. ¿No sabes lo de Elvira?

            -¿La concejala de Eventos Artísticos y Festivos?, no, Fofi. Llevo un par de días desconectada de todo. ¿Le ha pasado algo malo?

            -No, nada malo, salvo que se ha ido, la tía.

            -¿Cómo que se ha ido, Fofi?, no puede irse así como así, es la concejala…

            -Sí, es la concejala de su puta madre; se ha ido de su casa, del ayuntamiento, y de la ciudad.

            -¿Pero a dónde? -preguntó Blanca, que guiñó al perrito que había vuelto su cara para observarla.

            -A Groenlandia, cojones. Su marido, Luis, mi amigo, me llamó para decirme que había llegado a casa, que faltaba una maleta pequeña, y que de los altillos habían sacado alguna ropa de invierno; tampoco veía por ningún lado su documento de identidad ni su pasaporte. Su móvil no contestaba, así que llamó a su madre y a sus hermanas y no estaba con ellas. Extrañado, le dio por abrir el ordenador y allí había un correo de Elvira, diciéndole que lo dejaba todo, y que no la siguiera, que se iba a Groenlandia…

            -¿Pero por qué a Groenlandia? -preguntó Blanca ahuecando la voz, pues desde que empezara a hablar el alcalde, se había tapado la boca haciendo un esfuerzo sobrehumano por contener una risa, que si explotaba, sería incontrolable e inextinguible.

            -¡Porque está loca!, dice que en Groenlandia hay una altísima tasa de suicidios entre los jóvenes, que son víctimas del alcoholismo y la falta de perspectivas (aparte de que tiene que hacer un frío del carajo), y que, como su vida no tiene sentido aquí, iba allí a ayudarlos promoviendo la música, el arte y el teatro (loca perdida).

            -¡Qué fuerte, Fofi, no doy crédito! -dijo Blanca, frunciendo el ceño exageradamente, mientras acariciaba la cabeza de la perrita que había venido a sentarse a su lado.

            -Pero eso no es lo peor, ¿no sabes de verdad lo que ha hecho? Además de mandarle el mail al marido, dejándolo hecho polvo, ha enviado un comunicado a la prensa. Se ha publicado esta mañana. Me ha jodido, la hija de puta.

            -¡Joder, Fofi!, lo siento. ¿Pero qué dice de tan malo?

            -Mira, además de decir la carajotada de lo de Groenlandia, lo que ya de por sí la descalifica, dice que el puesto que ha ocupado no se ha debido a su capacidad, sino mayormente a ser la guapa mujer de uno de los mejores amigos del alcalde (podría haber dicho también que le robó el marido a otra, ya por decirlo todo, cabrona), y a su servil obediencia al partido; no obstante, dice que se ha sentido superada por las obligaciones del cargo (¿pero qué obligaciones?, carajota, si no hacías nada, sólo seguir las líneas que le daba... tú principalmente, en este caso, Blanca) y el peso de su conciencia de haber sido inmerecidamente recompensada. Escucha, escucha, lo que escribe esta capulla que no sabe juntar cuatro letras: “No puedo ser cómplice un minuto más de un régimen político antidemocrático como el que existe en España, donde no hay una constitución que garantice la separación de poderes (¡vaya con la politololóloga!), ni existe la libertad política colectiva, pues los ciudadanos no pueden elegir libremente a un representante político, sino que tienen que escoger entre los comisarios políticos (¡fina la niña!) que ponen en sus listas electorales los cinco jefecillos de los partidos del régimen, a los que deben obediencia, y cuyo único objetivo es formar facciones del Estado, monopolizando su poder, y explotando a la sociedad como casta privilegiada fomentando una interesada y fingida división ideológica (¡uf, casi me quedo sin aliento!). Tanto es así, que el ciudadano no puede ni siquiera elegir directamente a su propio alcalde (¡qué lista, la tía!), sino que tiene que seguir votando listas, y quedar al albur de los pactos entre partidos, que, mediante el instrumento de corrupción llamado consenso se repartirán el poder municipal, como ha ocurrido en el caso de nuestro alcalde, Adolfo Mondoro, ocupando cargos remunerados, creando otros nuevos y asegurándose una clientela electoral, sin prestar atención a las verdaderas necesidades del votante, pues ante él no se sienten obligados, sabiendo como saben, que no se representan más que a sí mismos” ¡ole, ole, la artista, haciéndose la estupenda a mi costa!; pero, ¿de qué va?, ¿quién le habrá escrito estas palabricas?, pues suyas seguro que no son. Ya me enteraré.

            -Lo siento mucho, Fofi. Entiendo que te sientas traicionado. Es muy fuerte todo esto -dijo Blanca mientras acariciaba la barriga de la perrita que se extendía, morosa, a su lado.

            -Gracias, Blanca. Debo decir que el director del periódico me llamó antes de que se publicara, y le dije que no tenía problema en que saliera tal cual (así queda más evidente lo colgada que está si aparece todo), que la situación personal de Elvira era problemática hacía algún tiempo, pero que no podía imaginar este desenlace. He hablado con Luis, su marido, para que hable de enajenación mental de su esposa para explicar el discursito, si sabe lo que le conviene, y luego si quiere, que vaya a buscarla a Groenlandia, y quedarse allí si le parece, al gilipollas. Ya manejaremos este asunto, Blanca. Ya veremos. Por lo pronto, se me han ocurrido unos memes para Twitter y Facebook con la cara de esta tía, unos témpanos y unos pingüinos votando, ¡je, je!, democracia en Groenlandia. Dejándonos ya de bromas, Blanca, necesito verte hoy para redactar un comunicado oficial, asegurando y justificando la labor de la concejalía en manos de personas de acrisolado prestigio… y presentándote como la nueva concejala, ¿qué me dices?

            -¿Estás seguro de que hay pingüinos en Groenlandia, Fofi? -dijo la mujer, sofocando la risa-Bueno, claro que sí, Fofi, esta tarde a las 4 voy a tu despacho. Muchas gracias por tu confianza.

J.M. Domínguez Leal, Crónicas de Zibelterra, 2023, pp. 125-130

domingo, 20 de julio de 2025

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": BAKIR


 

Erik Höglun [Spencer Alley blog]


Bakir es uno de los miembros más misteriosos del Círculo de Arte e Ilusionismo presidido por Agar Labasú: atildado y elegante, indefinidamente al borde de la madurez, con una barba y cabello estudiadamente descuidados, y dotado de una nariz prominente que parece actuar como colimador de su mirada aviesa y burlona, se muestra en varios momentos clave de la trama como instrumento necesario -a pesar de su actitud desapegada hacia el resto de miembros del grupo- de los designios del Presidente del C.A.I. El hacerse un habitual de la noche de Zibelterra le ayudará mucho en sus manejos.


domingo, 16 de marzo de 2025

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": JUANMA CRUZ

 



Daniel Segura Bonnett


Juanma Cruz es un joven estudiante de pueblo que lleva una existencia más bien despreocupada en el edificio presidido por Manuel Fielato. Su incivismo le lleva a dejar la bolsa de basura dentro del edificio y fuera del cubo de la basura comunitario. Esto provocará dos encontronazos consecutivos con Lorai y Ariel Cobolí, dos de los nuevos inquilinos del ático adquirido por el ubicuo Agar Labasú. Estas traumáticas experiencias físicas y psíquicas le obligan a aceptar la extravagante petición de estos personajes, consistente en sacar de paseo al perro de estos inquietantes inquilinos, Cadijo.

Sus instrucciones abarcan a veces la obligación de ir a ciertas direcciones, y entregar ciertos paquetes por medio del perro. La ansiedad creciente y el propio extrañamiento frente a su vida pasada y sus compañeros hacen que se distancie de éstos, quienes acaban por buscarse otro piso, y dejarlo solo. Contra su voluntad, es invitado un día al ático, donde conocerá a los miembros del llamado Círculo de Arte e Ilusionismo, experiencia tan peligrosa como alucinante.

Poco después, mientras se prepara a dejar el piso que no puede costear él solo, recibe la visita de otro de los inquilinos del ático, Chang, quien le comunica que es la voluntad del señor Labasú de correr con los gastos del alquiler. Juanma no ignora, sin embargo, que será a costa de nuevos favores que teme siquiera imaginar...


domingo, 19 de enero de 2025

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": ARIEL COBOLÍ


 

Jack Shadbolt (1941) [Spencer Alley blog]


Proceroso y de una edad indefinible, Ariel Cobolí, sentencioso nuncio de una infinita y doliente crueldad, es uno de los miembros más activos del Círculo de Agar Labasú. Aparece, así, desde el comienzo de la novela:

"Mano salió ufano del antro, y tras pasar por el ultramarinos a comprar un litro de cerveza, retomó el camino de casa. Al llegar a la esquina de su calle, que se abría sobre una plaza, sintió un escalofrío y se detuvo; un sentimiento de alarma le embargó, como si hubiera olvidado algo importante que traer. Giró su cabeza pequeña en proporción a su corpachón y embutida en la gorra negra, al sentir una especie de corriente fría en los pliegues carnosos de su nuca.

-¡Bueeenas!, ¿me permite una pregunta?

Quien así le hablaba era figura masculina alta y regordeta, aunque no tanto como la de Mano; se trataba de un hombre de unos 40 años, de formas anchas pero masivas, no fofas como las de Mano. Su cara era ancha, de grandes rasgos; sus ojos, pequeños y vivos, estaban bastante separados de una nariz regordeta y respingona, que hacía pensar en un cerdito, y una frente cuadrada y mediana quedaba rematada por un pelo castaño rojizo peinado en punta. La boca, en cambio, contrastaba por su finura de labios con las bastedad del conjunto del rostro."

Y su presencia en ella será constante. Sus encuentros con otros personajes de la obra tendrán a veces desdichadas consecuencias para éstos, como le ocurre al joven Juanma Cruz, que vive en el mismo bloque donde se encuentra el ático de Agar Labasú:

"-Al carajo todo el mundo -pensó, Juanma y se dirigió al salón. Antes de entrar, se detuvo, alarmado: le pareció que alguien carraspeaba dentro, y escuchó de seguido una voz extraña, pero familiar, que empezaba a recitar:


Pero ya el harapiento vagabundo,

el huésped no aceptado,

acariciaba el arco.

Tocó la flecha amarga,

hizo vibrar la cuerda poderosa

y un tiempo antiguo vino en oleadas

de hosca respiración hasta los hombres”.


Juanma sintió que se le secaba la boca, y como si el estómago se le bajara hasta los pies. ¿Qué coño estaba pasando?; se lanzó hacia delante, y penetró en el salón.

Había visto cosas feas en su joven vida, pero lo último que esperaba ver era sentado en su sofá al gordo ese raro que le subió la bolsa de basura la semana anterior [bolsa que Juanma había dejado aposta dentro del edificio]]. Estaba completamente desnudo. Juanma se paró en seco, mirando al tipo de hito en hito. Tenía uno de sus brazos gordezuelos apoyado a lo largo del espaldar del sofá, y su mano izquierda descansaba en la rodilla de la pierna cruzada sobre la derecha, mostrando los pliegues de un vientre seboso, tan lampiño como el resto de su mórbido cuerpo. En su cara redonda de nariz respingona aparecía una sonrisa rígida.

-Hola, Juanmi, mi niño, como no subías, me has obligado a bajar, así, rápido, sin vestirme -dijo, levantando su mano y describiendo un pequeño círculo sobre unos abultados genitales rosimorados-. Eres un chico malo. Por tu expresión puedo deducir que te estás preguntando cómo he entrado. Hay cosas que sabrás a su tiempo, pues hay asuntos más urgentes, como sacar a nuestro perro. Lleva ya mucho tiempo aguantando, y necesita hacer sus necesidades. Mira lo que está pasando ya, por tu retraso -el llamado Cobolí señaló el suelo del salón donde Juanma pudo ver varios mojones de gran tamaño-, ahora es preciso que subas a pasearlo.

Juanma sintió que la cólera le subía por la garganta, venciendo el asco y espanto que le producía esa aparición, y se abalanzó sobre el individuo, al tiempo que intentaba articular un insulto. No pudo, empero, escuchar su voz; algo informe le atenazaba el cuello, impidiéndole respirar. Cayó de rodillas asfixiándose, mientras observaba con los ojos desencajados a Cobolí, que lo miraba con los suyos entornados.

-Creo que esta mañana mi coinquilino del ático, donde vivimos por gracia de nuestro anfitrión y benefactor, el sr. Labasú, te cogió del pescuezo con su manaza. Un sentimental, ese Lorai. Como puedes ver, a mi no me gusta recurrir a esas vulgaridades. No te preocupes, no tendrás que verlo más si no quieres. He decidido tomarte bajo mi protección. ¿Te gusta la poesía, mi niño?, ¿has leído a Valente? ¿Cómo dices?, ¡ah!, claro, que no puedes hablar ni apenas respirar. Bueno, mejor ahora, ¿verdad? Eso es, intenta incorporarte poco a poco. ¿Cómo?, ¿lloras? Con Lorai no lloraste; no sé si sentirme halagado. Quiero sincerarme contigo, Juanmi, y decirte que me pareces un idiota, en el sentido lato y también en el etimológico del término, es decir, alguien sólo concernido por lo propio, y cuya única fuente de conocimiento, en consecuencia, es la experiencia. ¿No entiendes nada de lo que estoy diciendo, verdad? Se afirma que el dolor es algo que ennoblece incluso al más lerdo, y tu destino, si no se enmienda, es embrutecer tu vida y acabar, por ejemplo, como el gordo mezquino y envidioso del piso de abajo. Pero el dolor, como todo, tiene sus grados. ¿Has visto a alguien agonizar de dolor, Juanmi? Yo sí; son cosas que ocurren, por ejemplo, cuando se opera a alguien sin anestesia sólo por ver cuánto se aguanta. Sabes, hay humanos a los que no hay que sugerirles nada. Esta mañana Lorai te pegó, y sangraste un poco por la nariz, ¿cierto?; ¿conoces tu grupo sanguíneo? No, claro. Yo tengo el mío aquí, tatuado en el brazo -dijo, mostrando la cara interior de su brazo derecho-. Recuerdo de otros tiempos. Tal vez pienses que lo que te está pasando no es justo, pero la justicia con mayúsculas no existe, sólo la legal, y a ésa muchos escapan. He visto a personas infinitamente mejores que tú sufrir horrores que, sin duda, no merecían. Pero si los buenos recibieran lo que merecen, y los malos lo propio, las utopías estarían al fin localizables. Y tú no eres malo ni bueno, mi niño, tú eres idiota. Bueno, se acabó la perorata; ahora vas a recoger esos mojones del suelo con los kleeenex que tienes en esa silla. Bien. Quedan dos ahí; ¿Ya se ha acabado el papel? Pues te toca recogerlos con la mano. ¡Vaya!, ¿vomitas? No te azores por mí, no es la primera vez que veo mierda y vómitos juntos, sólo echo en falta la sangre. Ji, ji. A propósito, si dices algo de esto a tus amigos te aplastaré como… esa mierda que acabas de pisar, ¿es que no la habías visto?, ¡ja, ja, ja! Bien, listo, quedan algunos cercos de caca por allá, pero estás aprendiendo a ser una persona pulcra; poco a poco. Ahora, echas eso por el váter, te lavas las manos y subes al ático a recoger al perro. Esto puede ser el comienzo de una gran amistad, ¿tampoco me entiendes ahora, verdad? Eres un encanto. Harás algunas cosas por nosotros. Bueno, sube ya, y no te olvides la llave de casa.

-Por cierto, el perro se llama Cadijo."


domingo, 22 de diciembre de 2024

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": EDUVIGIS SENDA


Karl Hubbuch [Spencer Alley blog]


Dña. Eduvigis, viuda del dramaturgo zibelterrano Eliseo Senda y presidenta de su fundación homónina, aparece con su "frágil apariencia" por primera vez en la novela en un acto conmemorativo del ateneo local. Allí estrechará lazos con Blanca Folugo, concejala de Eventos Artísticos y Festivos del ayuntamiento de Zibelterra, y acólita del misterioso Agar Labasú. Ésta, pues, tendrá acceso a la casa museo del autor y a sus tesoros, con el pretexto de la participación de la fundación en la inauguración del Ámbito de Creación Contemporánea promovido por el ayuntamiento. Allí hablará frecuentemente con Eduvigis, y podrá conocerla mejor:

"Actriz de brillante futuro, según algunos críticos, había entregado dos décadas de su vida a un hombre que casi le sacaba 30 años de diferencia. La había seducido ese sesentón de ademanes impetuosos y ternura imprevista, dotado de una sensibilidad minuciosa, casi paranoica. Senda llegó a escribir algunas obras para ella, de las que sólo se estrenó una con Eduvigis como protagonista, aunque ese hecho se volvió pronto irrelevante: Ella se convirtió en su secretaria, su compañera de viajes y eventos, en testigo de su pasión por el arte, en su cómplice."


domingo, 13 de octubre de 2024

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": D. FRANCISCO NODARO

 


Otto Dix [Facebook]


D. Francisco Nodaro es uno de los notarios más prestigiosos de Zibelterra, de quien son clientes María Jesús Fielato y su abogada Leonor Azutamendi. Es por él que Leonor descubre que la Sra. Fielato ha firmado, a sus espaldas, en la notaría un contrato de permuta de su lujoso piso por una acuarela de un tal Agar Labasú. Alarmada, llama a su cliente, y ésta le responde confusamente, antes de colgarle y ausentarse de Zibelterra. 

Leonor, preocupada por la suerte de Marichu Fielato, acude a la notaría de D. Francisco, para recabar más informaciones:

La abogada se volvió y vio a un señor alto, con aspecto de antiguo seminarista, que le sonreía indulgentemente. La chaqueta marrón de tweed, el chaleco verde, y el pantalón de pana beige (y sus delicadas y casi imperceptibles variaciones), parecían el uniforme de D. Francisco, el notario, que seguía manteniendo esa sonrisa dedicada a Leonor, gesto que parecía ya independiente de su cara arrugada y su nariz aguileña que sostenía unas gruesas gafas doradas, a la que su pelo crespo y parcialmente encanecido daba un empaque casi épico.

Pero lo que descubrirá en el despacho del fedatario no hará sino aumentar su horror y desconcierto.


domingo, 18 de agosto de 2024

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": RABISU


 

August Sander [Art Blart blog]


"Marichu se acercó a la puerta de nuevo a echar otro vistazo en la mirilla por si aparecía el perro de nuevo. Dio un respingo, sobresaltada. Había visto a un tipo justo delante de su puerta. El corazón empezó a batirle fuerte en el pecho. Se acercó con precaución de nuevo a la mirilla -como si el extraño de afuera pudiera verla-, e intentó entender lo que la había asustado. Sí, nunca lo había visto antes. Era un hombre de mediana estatura, delgado, y fuerte; llevaba un pantalón negro, y una camisa arrugada de un tono gris desvaído, aunque lo más chocante era que parecía ir descalzo. Eso, y su cabeza llamaron sobre todo la atención de Marichu: era completamente calvo, salvo algunas guedejas huidizas sobre unas orejas de soplillo puntiagudas que destacaban en un cráneo huidizo y abombado hacia atrás. Una nariz chata y unos morros salientes no hacían más que ayudar a resaltar la fealdad del individuo, y a darle un no sé qué de animalesco, a lo que contribuía de manera inefable la inmovilidad expectante con que observaba la puerta de Marichu. Inopinadamente, el hombre arrugó la nariz, y se dio la vuelta, andando con paso quedo hasta desaparecer en la esquina del pasillo."

Tal es la primera aparición en la novela de Rabisu, uno de los miembros del Círculo de Arte e Ilusionismo (C.A.I.), aparentemente mudo, cuya figura siempre aparece ligada a la del perro Cadijo, aunque nunca se muestren juntos. Se lo verá en diversas ocasiones en el desarrollo de la obra en la figura de inquietante merodeador.


domingo, 4 de agosto de 2024

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": LILITH

 


Nicolas Sternberg [Spencer Alley blog]


"Enfrente de éste había una mujer que se presentó como Lilith, en el dudoso límite de los cuarenta y cincuenta años, con una cara ancha y lustrosa, rasgos pequeños y duros, y melena muy negra y ensortijada [...] Cuando entrecerraba sus ojos o sonreía, un presentimiento de arrugas parecía apuntarse, sin definirse, bajo la piel lustrosa y estirada de su cara, en la que sus rasgos parecían dotados de una vis pétrea que los hacían particularmente escalofriantes, aunque la voz que salía de su boca resultaba aparentemente melosa y acolchada" Tal es la descripción física de la mujer que se sienta frente al joven vecino Juanma Cruz a la cena del Círculo de Arte e Ilusionismo al que asiste éste por primera vez, ocasión en la que no se librará de las malas pasadas de la inquietante fémina:

"Lorai levantó su copa de vino, y lo mismo hicieron Lilith, Nina y Ariel; Juanma, azorado y sorprendido, levantó su copa de agua. Se dio cuenta de su error cuando ya se la había llevado a los labios, como los demás. Dio un respingo cuando en vez del agua sintió el sabor áspero e inconfundible del vino; apartó la copa de su boca, y vio, con horror, que contenía un líquido rojizo. Lilith y Nina reían quedo mientras lo miraban como se hace con un insecto tropical.

-¿Qué has hecho, envenenadora? ¡no uses aquí los venenos con los que te estiras la piel y matas gente! -gritó Lorai, quitándole la copa a Juanmi de la mano y llevándola a su boca- ¡Puaf! ¡Ya podrías haber elegido algo mejor! Entre este vinacho y la fenoltaleína de los trucos malos no hay apenas diferencia."

Lilith aparecerá en diversas ocasiones a lo largo de la novela, como nuncio y ejecutora de los designios de su maestro, Agar Labasú, usando, como una psicóloga sui generis, de cierta capacidad de análisis conductual, y de una escabrosa farmacopea.


domingo, 7 de julio de 2024

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": ALUCA




Philippe Halsman


"Observando divertida los cuchicheos del prof. Togarini con Orías estaba Aluca, una chica muy joven y delgada, de unos veinte años, con un largo pelo castaño claro parcialmente recogido, vestida con un traje rojo levemente escotado; en el óvalo marfileño de su bello rostro destacaban unos expresivos ojos azules, de intención variadamente irónica, que encontraban su equilibrio en sus proporcionados y angulosos pómulos, y en la perfección de su pequeña nariz, que gobernaba a un delicado y filoso mentón".

Así es presentada Aluca en su primera aparición entre los comensales asistentes a la cena del Círculo de Arte e Ilusionismo, celebrada en el ático de su presidente, Agar Labasú. Su innegable embrujo hace olvidar por momentos su habilidad para levitar, o para convencer a terceros de lo inverosímil.


domingo, 30 de junio de 2024

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": LEONOR AZUTAMENDI

 



Yulia Biriukova [Spencer Alley blog]


"A sus cuarenta años se había hecho ya con un cierto nombre y clientela en su asesoría, en la que trabajaba con su marido. Apretó los dedos de los pies en sus zapatos de medio tacón; las piernas le pesaban un poco. Años y años de actividad incansable, de triunfos, fracasos, e infinita paciencia con lerdos clientes no parecían aún haber hecho mucha mella en el cuerpo y la personalidad de Leonor, que pasó un dedo sobre el cuello en V de su traje sastre, e hizo una ligera presión con la palma de la mano sobre el botón de la americana, que cubría elegantemente sus generosas caderas". Leonor Azutamenti, abogada competente y decidida, realiza una llamada telefónica a su cliente Marichu Fielato, justo antes de su desaparición, para preguntarle por la extraña venta que ha realizado de su piso sin su conocimiento.

Preocupada por la suerte de Marichu, contacta con su rastrero sobrino, Manuel Fielato, y luego con la notaría donde se realizó la transacción. Asustada, descubre que todas las pistas confluyen en un nombre: Agar Labasú.

Pero Leonor no se detendrá ahí...



domingo, 23 de junio de 2024

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": PATROCINIO SÁNCHEZ

 



Rita Angus [Spencer Alley blog]


"Llamaba la atención la gran altura de Dña. Patrocinio, rubia, de porte un tanto autoritario en un elegante traje de sastre azul marino, y armada de una carpeta que portaba airosamente..." De tal suerte se describe a la presidenta de la asociación Amigos del Teatro Español (A.T.E.) en su primera aparición en la novela, acompañada de Eduvigis Pérez, presidenta de la Fundación Eliseo Senda. Ambas parecerán sometidas al acecho de miembros del extravagante círculo de Agar Labasú. Así, Patrocinio se verá víctima de un "cambiazo" en su inseparable carpeta al ver sustituida una copia mecanografiada de un original del dramaturgo Eliseo Senda por una acuarela de firma incomprensible. Su posterior amistad con Blanca Folugo no hará sino enredarla más en los hilos de una trama cuyo sentido se le escapa.

domingo, 19 de mayo de 2024

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": ORÍAS

 


George Scholz [Weimar art blog]


Orías es presentado como el secretario del Círculo de Arte e Ilusionismo, aunque su aspecto adocenado resulta discordante respecto al del resto de sus inquietantes miembros: "un hombre que aparentaba más edad de la que tenía por su atuendo anticuado, sus gruesas gafas circulares de culo de botella y su aire bobalicón, al que contribuían decisivamente una boca pequeña siempre entreabierta, y una nariz informe bajo una frente estrecha, de la que nacía una espesa cabellera obstinadamente peinada hacia atrás". Aparece en varios episodos de la novela, libreta en ristre, en labores de taxista, de objeto de burlas, y de brumoso espía.


viernes, 29 de marzo de 2024

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": BLANCA FOLUGO

 



Ellie Harvie como Morticia Addams (fotograma)


Asesora cultural del ayuntamiento de Zibelterra, comisaria de exposiciones, experta en tasación de obras de arte, y fundadora de un Círculo Feminista, Blanca Folungo, a las puertas de los 50 años -de canoso pelo corto y vestida "de colores variopintos y mates, heraldo honroso de la vejez previsible de la mujer comprometida"- acude regularmente al despacho del alcalde, Adolfo Mondoro, con la ambición de ser nombrada concejala de Eventos Artísticos y Festivos. Al verse implicada, empero, en unas extrañas llamadas recibidas por el alcalde y la evidencia de que éste prefiere para el puesto a una persona incompetente de su partido, el desengaño se enseñoreará de nuevo de su vida.

No obstante, la teatral aparición de Agar Labasú determinará, según ella, la consecución de sus sueños profesionales y una serie de cambios personales y anímicos, no siempre favorables, y no siempre negativos, que marcarán una catarsis definitiva en su existencia.


domingo, 10 de marzo de 2024

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": LA EPIDEMIA

 


Barbara Hepworth (1948) [Spencer Alley blog]


"Cuando el cuarto jinete pestilencial pronto cabalgue de nuevo sobre la tierra, este bonito lugar será cerrado, y a esos dos hombres que me han servido gentilmente de modelo el viento inficionado a uno lo llevará bajo tierra y al otro lo encerrará, como el Bosco, en la burbuja de su inoperante mezquindad atónita". Éstas son las crípticas palabras que Agar Labasú dirige a Blanca Folugo mientras le muestra su boceto en el pub de preferencia de ésta. 

La concejal las considerará una excentricidad más del personaje que acaba de conocer. Para otros personajes como Antonio, el profesor, se convierte en la trama de una pesadilla poblada de mascarillas, pies descalzados y ventanas clausuradas que a modo de hipnorrelato crece en sus sueños.

Tal epidemia presentida es también protagonista de una obra de teatro homónima del autor zibelterrano Eliseo Senda, que Agar Labasú y la gente del Círculo de Arte e Ilusionismo se empeña en representar en la inauguración de un nuevo museo en la ciudad.


sábado, 2 de marzo de 2024

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": MARÍA JESÚS FIELATO

 



Jessica Craig-Martin [Weimar art blog]



María Jesús "Marichu" Fielato es tía de Manuel Fielato. Viuda, vive en un lujoso piso en primera línea de playa en Zibelterra. Su anodina existencia empieza a verse agitada por la aparición de un perro aparentemente vagabundo que merodea por la finca, y que ella observa desde la mirilla de su puerta. Un día un anónimo y extraño mensajero deja sin llamar un paquete junto a su puerta. Tras recogerlo, lo abre y descubre que se trata de una estrambótica acuarela de ininteligible firma. Decepcionada, la desecha en un rincón, hasta que decide tirarla a la basura, lo que descubre que le resultará imposible.


domingo, 11 de febrero de 2024

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": JULIA



Larry Fink [Spencer Alley blog]


Julia trabaja en el pub que frecuenta Blanca Folugo, asesora cultural del ayuntamiento de Zibelterra, con sus amigos artistas y políticos. Allí será testigo del primer encuentro entre Agar Labasú y la futura concejala de Eventos Artísticos y Culturales. Tras el contacto de Blanca con el grupo de Labasú, Julia comenzará a jugar un papel más importante en la vida de aquélla.


sábado, 27 de enero de 2024

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": CADIJO


 


Franz von Stuckt, Caccia infernale, 1890 (detalle) [Spencer Alley blog]


Cadijo es un perro que aparece en varios pasajes de la novela. Negro, musculoso, de enhiestas orejas, es inseparable de Rabisu, uno de los integrantes del Círculo de Arte e Impresionismo e inquilino del ático de Agar Labasú, al modo de Cástor y Pólux. Uno de los estudiantes que viven en la finca, Juanma Cruz, se verá obligado a ser su paseador, y a hacer extraños recados con él por todo Zibelterra, en los que el perro demuestra una inteligencia fuera de lo corriente. El misterio sobre su origen se vislumbra hacia el fin de la obra.


domingo, 7 de enero de 2024

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": EL PROFESOR TOGARINI


 

Bernard F. Eilers [Spencer Alley blog]


El profesor Togarini es un mago o ilusionista (lo que justifica a priori su pertenencia al Círculo de Arte e ilusionismo llegado a Zibelterra de la mano de su presidente, Agar Labasú). Aparece en varias ocasiones a lo largo de la novela, ejecutando algunas de sus habilidades, o expresando sus quejas. Es un hombre de aspecto frágil y atildado, peinado con gomina y dotado de un bigotito que parece acentuar aún más su aire pasado de moda y su aparente incongruencia dentro de un grupo donde predominan los actores y otros oficios más dudosos o mortíferos.


domingo, 24 de diciembre de 2023

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": ANTONIO


 

David dalla Venezia [Weimar art blog]


Antonio es un profesor de instituto que vive en el centro de Zibelterra. Su vida se reparte entre su absorbente trabajo, una guadianesca actividad artística, y la aguda conciencia del paso del tiempo. Un día, paseando a su perra por la playa de san Eliseo, conoce a Lorai, uno de los habitantes del ático, cuyo nuevo propietario es Agar Labasú. Antonio traba amistad con el singular personaje, y, desde entonces, sus noches resultan pobladas de sueños que, en una suerte de creciente hipnorrelato, acabarán siendo proféticos.


domingo, 10 de diciembre de 2023

PERSONAJES DE MI NOVELA "CRÓNICAS DE ZIBELTERRA": VANESSA

 


Dina Goldstein


Vanessa vive con su marido Pepe y sus hijos en el edificio del centro de Zibelterra donde residen Manuel Fielato, y los nuevos habitantes del ático, encabezados por el sr. Labasú. La mujer sufre agobiada entre sus problemas de peso, las discusiones con su marido por temas domésticos, y la brega que le dan los niños y su familia política. La mala situación laboral de su cónyuge, la enfrenta a un futuro de trabajo fuera de casa, y al fin del cafelito matinal con las amigas, y del encargo de entrega a domicilio en los supermercados. La llegada de los nuevos inquilinos la lleva a estrechar confidencias con la mujer del presidente de la comunidad, Mano Fielato, y a estar atenta a los extraños sonidos que provienen del ático que tiene encima de su casa...