MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del escritor JOSÉ MIGUEL DOMÍNGUEZ LEAL

domingo, 4 de septiembre de 2016

CIRCOS




La célebre canción infantil hablaba de un mundo de color, alegria e ilusión. Pero para mi niñez el circo no fue una experiencia alegre, sino más bien lo contrario. En aquellos años no era raro que en la tele proyectaran espectáculos de circo, y,  en lo que a mí respecta, era una ocasión para la melancolía. Ese mundo chocarrero de colores chillones, de payasos de sonrisas pintadas, de fútiles prodigios, de fieras llevadas a golpe de látigo, y de intrascendentes riesgos asumidos para solaz de los instintos primarios del público se me antojaba extremadamente triste.
En el comienzo de su Así habló Zaratustra, Nietzsche sitúa el primer discurso de éste en una plaza pública ante la gente que contempla el espectáculo de un volatinero. En un momento dado éste cae mortalmente, lo que provoca el pánico de la multitud que se dispersa. Sólo quedan en escena Zaratustra y el moribundo, que confiesa que siente que su vida no ha valido nada. Zaratustra le replica diciéndole que, al contrario, su vida ha sido plena, porque ha estado basada en el peligro, y que por eso lo enterrará con sus propias manos.
Esa exaltación programática del riesgo en una encarnación social ínfima frente a la medrosa masa aburguesada de los dormidos a lo heracliteo, se contrapone o complementa, quizás, a la experiencia gozosa de artistas como Chagall que vivió con gran intensidad ese mundo de lo efímero, ilusorio y arriesgado tan cercano, en cierto modo, a la experiencia amorosa.


Ilustración: Antonio Donghi  vía Weimar Art.

domingo, 28 de agosto de 2016

FRAGMENTOS DE MI TRADUCCIÓN DE BALDUS V: EL CABALLERO SORDELLO CONTRA LOS ESBIRROS (III, 489-567)




Baldo, después de haber dado muerte al esbirro Lanzarote, es capturado por los esbirros de la justicia en presencia de su madre, que muere de la impresión; en el camino topan con el caballero Sordello de Goito,trovador en lengua provenzal del siglo XIII, nacido en Goito, y también conocido por sus hazañas caballerescas, quien después de oír al niño ordena a los esbirros que lo liberen; éstos se niegan una primera vez, y Sordello dirige a los presentes una atrabiliaria arenga contra aquéllos, que hace que suelten a Baldo, quien pasa bajo la protección del noble mantuano.

Véase aquí.

domingo, 21 de agosto de 2016

FIRE ISLAND




He conocido dos referencias literarias en la literatura a  Fire Island, la famosa isla neoyorquina, conocida como bastión veraniego de la comunidad gay se dice que desde los años 60 del siglo XX. Sin embargo, en Tristes Tropiques de Claude Lévi-Strauss (01957), remontándose a sus recuerdos de finales de los años 30, ilustra ya este carácter. El sabio francés habla del "absurdo geográfico siniestro" que supone la isla, "flecha de arena desprovista de vegetación que se extiende a lo largo de Long Island", enfrentada a un violento mar, y a la que llama "Venecia al revés", dada la inestabilidad del terreno, que obligaba a sus habitantes a usar una red de pasarelas de madera formando una carretera sobre pilares. Señalaba, Lévi-Strauss que estaba habitada por parejas masculinas "atraídas quizás por la inversión general de todos los términos", cuyo única fuente de habituallamiento era el colmado situado al pie del embarcadero, en el que llenaban sus carritos de niño, único vehículo que podía superar la estrechez de las vías, llenos de las botellas de leche del fin de semana "que ningún bebé beberá".
50 años después, Fire Island se convierte en uno de los escenarios principales de The dancer from the dance, famosa novela de Andrew Holleran publicada en 01978, traducida espléndidamente al español tres años después por Antonio Samons con el título de "El danzarín y la danza" para Argos Vergara. Como se ha señalado en una reciente entrevista, fue la primera vez en que personajes gays interactúan dentro de una comunidad gay más amplia desde Jean Genet, en unos felices tiempos preSIDA. Al comienzo de dicha novela, uno de los personajes rememora en la isla en otoño, de la que una tormenta ha barrido su apariencia veraniega, las fiestas celebradas en bungalows y en mansiones con piscina, y el bosquecillo donde se ejercía el amor de media tarde, especie de paraíso barrido poco después por la terrible plaga. Para mi experiencia de lector adolescente, me resultaba inusitada tanto la temática homosexual como el vocabulario contemporáneo, pues no había leído hasta entonces novelas ambientadas en la actualidad. La modélica traducción de Samons proponía así traducciones como "programador de discos" para el término disc-jockey, que no ha prevalecido frente a otros como el castizo "pinchadiscos" o el ininteligente actual "dj" (diyi), que aparecía recurrentemente en las descripciones de las fiestas de los protagonistas, víctimas de "los pecados de ojos", a decir de uno de los personajes, lector de san Agustín.






Imagen 1: Andy Warhol, Fiesta en Fire Island, 01982, vía Art Blart.
Imagen 2: Tom Chianti, Fire Island Pines. Polaroids 1975-1983, via Feuilleton blog.

The Temptations, Law of the land; Barrabas, Woman; Patti Jo, Make me believe in you.

domingo, 14 de agosto de 2016

ESTRELLAS





Se habla mucho estos días de las estrellas fugaces, ese enjambre de meteoritos visibles conocidos como Perseidas. Dada la llamada contaminación lumínica de las ciudades, es necesario ir a un descampado para observarlas en su fugaz esplendor. También pueden observarse desde un barco en alta mar; ver un cielo estrellado en la casi más profunda oscuridad fue una de mis mejores experiencias de un crucero que realicé años ha. La proa estaba completamente a oscuras, con algunos escasos pasajeros sentados en hamacas contemplando ese helada negrura tachonada de miríadas de puntos luminosos de sobrecogedora belleza.
Hubo un tiempo en que me interesaba mucho por las constelaciones. Compré, pues, hace poco, los Astronomica de Manilio de la Loeb Classical Library, y sigue en la lista de espera de mis lecturas latinas, pues sigo saborendo el Lucrecio de Agustín García-Calvo. Últimamente, empero, ese decorado fijo que luce sobre mi terraza me atrae menos en su absurdamente lejana certitud. Abismáticas distancias que hacen ociosa cualquier consideración sobre visitas de OVNIs. Dice Claude Lévi-Strauss en sus Tristes Tropiques que la humanidad sólo viviría una experiencia similar a la del descubrimiento de América si se descubriera vida inteligente en algún planeta. La gran diferencia -afirma- está en que esas distancias son teóricamente superables, mientras que los hombres de Colón temían dar con la nada exterminadora. Por otra parte, C. S. Lewis en su libro Los milagros defendía que el descubrimiento de vida racional en otro planeta no invalidaría el principio de la Redención: sólo probaría, en su opinión, que la Providencia divina habría dispuesto de otra forma de Salvación para estos seres. Retruécanos del ingenio o no, ese tan deseado giro copernicano de la humanidad no le serviría de mucho a un planeta tan alejado en siderales años-luz de cualquier posibilidad de contacto, dejándonos durante siglos aún en nuestra prístina deriva solitaria, enamorados, a la par que hastiados, de nosotros mismos y de nuestra angustia exploradora.





Imagen: Joseph Cornell, 01954, vía Art Blart blog.

sábado, 6 de agosto de 2016

OSCURIDAD




De niño me fascinaba la oscuridad de las calles parcheada por las mortecinas luces amarillentas del alumbrado público, y ahora sólo llego a rozar esas sensaciones en el territorio fluctuante de los sueños, esa otra patria nuestra que disputamos a la vigilia a tiros de una memoria siempre escasa de municiones.
Presentía, quizás, que es en esa zona de penumbra donde el arte, ese don impreciso que nos salva de la adoración de las moscas, tiene su germen.




Imagen: André Kerstész

lunes, 1 de agosto de 2016

MANO MÁQUINA




Blaise Cendrars creía a veces ver su mano perdida en la Gran Guerra en el cielo estrellado; el pianista Paul Wittgenstein, hermano del filósofo y también mutilado de guerra, consiguió que Maurice Ravel compusiera para él su famoso concierto de piano para la mano izquierda; el Pasquín de Roma lanzaba mensajes ajenos sin manos. Lo que se separa del cuerpo pasa a un limbo de imperfecta redención mecánica, remedo anquilosado de la aún indomable fábrica corporal.



Ilustración: Ambroise Paré


domingo, 24 de julio de 2016

TEBAIDAS





En francés es bastante común haber referencia a una thébaïde como un lugar salvaje, aislado y apacible, donde llevar una vida retirada y tranquila (Déjà il rêvait à une thébaïde raffinée, à un désert confortable, à une arche immobile et tiède où il se réfugierait loin de l'incessant déluge de la sottise humaine (Huysmans, À rebours, 1884, p. 9), expresión que proviene de la región geográfica homoníma de Egipto donde se refugiaron muchos cristianos en los primeros siglos de la Era para llevar una vida eremítica. En la tradición literaria española no tengo noticias de que se haya empleado en este sentido, aunque existe, paradójicamente, una llamada Tebaida berciana, zona montañosa y aislada de la provincia de León donde se instalaron a partir del siglo IV numerosos eremitas.
Incluso aspirar a una tebaida mental resulta cada vez más complicado, dada las presiones de la cotidianeidad y de internet, que supone la tentación de la dispersión. La gente ya no es feliz porque ha perdido la capacidad de concentrarse, decía uno de los personajes de El danzarín y la danza de Andrew Holleran, y la evidencia de esta afirmación se centrifuga en algunas horas de sospecha veraniegas, donde se ensancha el hueco del estómago del tedio entre los castillos en el aire de las rutinas de lectura que uno se construye (y que rara vez cumple). Preferiría uno ser como el personaje que se asoma a la casa suspendida sobre el paisaje montañoso tirolés del cuadro de Alfons Walde, donde la pastosidad de los trazos en que cae la luz de ese sol veraniego afirma una espíritu de paz casi inhumano.

sábado, 16 de julio de 2016

ESPÍRITU PITÓN




En Hechos 16, 16-19 se cuenta que, estando Pablo y sus compañeros en Filipos de Macedonia se les acercó "una muchacha que tenía un espíritu pitón" (ἔχουσαν πνεῦμα πύθωνα) ; ésta, ejerciendo la adivinación, proporcionaba muchas ganancias a sus amos, y se convirtió en la sombra diaria del apóstol y sus acólitos gritando doquiera que eran aquéllos siervos de Dios portadores de la salvación. Incomodado al fin, Pablo ordenó al espíritu que saliera de ella, lo que provocó que sus amos, privados de tal fuente de ingresos, llevaran a Pablo ante los tribunales y que éstos lo condenaran a prisión.
Tal reconocimiento contemporáneo de la locura profética de la que hablaba Platón como una de las formas específicas de locura divina (Fedro 244ss), y referida en Hechos a un espíritu que se posesiona de un cuerpo y que puede ser expulsado de él por el poder de Dios igual que un demonio, no deja de sorprender. En este sentido, el Catecismo de la Iglesia Católica (01992), bajo un epígrafe dedicado a la Adivinación y magia, señala que "Dios puede revelar el porvenir a sus profetas o a otros santos". No obstante, "la actitud cristiana justa" consiste en aceptar confiadamente la providencia, y abandonar toda curiosidad malsana respecto al futuro. Se señala, asimismo, que todas las formas de adivinación deben rechazarse, "como los fenómenos de visión y el recurso a "mediums", [pues] encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia, y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos a Dios" (curiosamente este pasaje de Hechos no es citado en este apartado como fuente, sino en otro para ilustrar la potencia de Dios).
La Iglesia, pues, ni en sus primeros pasos ni tampoco en la actualidad, niega racionalmente la existencia de la facultad mántica, sino que la afirma, reduciendo su legitimidad a la medida en que sea manifestación consentida de y por Dios.
E. R. Dodds en su libro Los griegos y lo irracional (4ª reimp. 01986, pp. 71-78) recuerda que Platón en el mismo Fedro señala a Apolo como patrón de la locura profética, y dos de los ejemplos que da -la Pitia y la Sibila- son de directa inspiración apolínea. En el caso de la Pitia, ésta venía a estar plena deo; el dios entraba en ella, y hablaba por su boca, lo que era la razón de que las declaraciones délficas se manifestaran siempre en primera persona y no en tercera. Es revelador, pues, que en el caso de Hechos, Pablo no se dirija a la muchacha, sino al espíritu que la posee, conminándole a salir de ella en nombre de Jesucristo (διαπονηθεὶς δὲ Παῦλος καὶ ἐπιστρέψας τῷ πνεύματι εἶπεν· παραγγέλλω σοι ἐν ὀνόματι Ἰησοῦ Χριστοῦ ἐξελθεῖν ἀπ’ αὐτῆς). Asimismo, Dodds señala que la posesión profética no estuvo confinada a los oráculos oficiales: "En la Época Clásica y durante mucho tiempo después, desempeñaron especialmente una especie de función de mediums particulares las personas conocidas con el nombre de "ventrílocuos" y más tarde con el de "pitones" [...] la información directa de que disponemos se reduce a esto: que tenían dentro una segunda voz que dialogaba con ellos, predecía el futuro, y de la que se creía que era la voz de un demonio" (Dodds, ibidem, pp. 77-78).
Tal retrato corresponde, sin duda, a la muchacha de Hechos, cuya presunta mancia vocinglera entra en conflicto con el pretendido poder superior que usa como instrumento a Pablo, mucho más discreto y taciturno en sus expresiones. Es, en fin, un episodio altamente simbólico y sugerente, "entusiasmante" si queremos movernos en este ámbito léxico, que ilustra el cambio de paradigma religioso y mágico que se desarrolla a partir del siglo I d. C.; cambio, empero, que nunca eliminó del todo los residuos de la mancia antigua.






Ilustración: William Heath Robinson (vía Feuilleton blog)