Andrew Wyeth
A Óscar Domínguez
La luna oculta sus cicatrices lechosas al niño.
Ella, esquiva, rechaza mostrarse en el telescopio.
Erguido en sus plantas el niño orienta el instrumento,
mientras la bola luciente se embarca en distantes tejados.
No cabe ya ladrarle ni mirar ningún dedo,
sólo esperar que la vieja burlona se muestre otro día.
El niño aprende que lo que está no está por buscarlo,
y lo que se busca no vemos si la ilusión no acompaña.
Ella, esquiva, rechaza mostrarse en el telescopio.
Erguido en sus plantas el niño orienta el instrumento,
mientras la bola luciente se embarca en distantes tejados.
No cabe ya ladrarle ni mirar ningún dedo,
sólo esperar que la vieja burlona se muestre otro día.
El niño aprende que lo que está no está por buscarlo,
y lo que se busca no vemos si la ilusión no acompaña.


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