Echo mucho de menos tu muda presencia elocuente,
tu mágica capacidad de dar alegría y sentido
a la rutina diaria que tú sin saber sostenías,
y yo tampoco sabía, de tanto que me sorprende
ahora el vacío desolador que dejas en casa.
De tu mirar incansable se alejan las constelaciones,
y el mundo ya se desentiende de tu pasear cauteloso.
Máquina de querer, a pesar de la muerte inminente
que se ha llevado tu vida de escala menor que la mía,
querías tú persistir en tu ser, como todos nosotros;
tanto fue el amor que te di, que quizás esperabas
que siempre te protegiera, ¿o era yo quién lo hacía?
Llevaste tu propio final con más dignidad que tu amo,
ansioso por retrasar el efecto del mal incurable.
Me siento morir en ese pasado que eres ahora:
Llorar por ti ha sido también llorar por mi mismo.
tu mágica capacidad de dar alegría y sentido
a la rutina diaria que tú sin saber sostenías,
y yo tampoco sabía, de tanto que me sorprende
ahora el vacío desolador que dejas en casa.
De tu mirar incansable se alejan las constelaciones,
y el mundo ya se desentiende de tu pasear cauteloso.
Máquina de querer, a pesar de la muerte inminente
que se ha llevado tu vida de escala menor que la mía,
querías tú persistir en tu ser, como todos nosotros;
tanto fue el amor que te di, que quizás esperabas
que siempre te protegiera, ¿o era yo quién lo hacía?
Llevaste tu propio final con más dignidad que tu amo,
ansioso por retrasar el efecto del mal incurable.
Me siento morir en ese pasado que eres ahora:
Llorar por ti ha sido también llorar por mi mismo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario