MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del escritor JOSÉ MIGUEL DOMÍNGUEZ LEAL

domingo, 9 de junio de 2019

HORACIO QUIROGA, "CUENTOS DE LA SELVA"




Jiri Dokoupil




Horacio Quiroga es uno de mis escritores favoritos. Me he encontrado con sus obras en varias etapas de mi vida, y siempre me ha dejado una honda impresión. El último libro que leí fue sus "Cuentos de la selva", escrito para niños, aunque en ellos aflora la grandiosa zooépica que he encontrado en otros relatos suyos. En este volumen se dan batallas desaforadas como la de los yacarés (caimanes) contra un buque de guerra, y la de las rayas contra los tigres que intentan rematar a su amigo humano. Aquí los animales entran en diálogo y simbiosis con el hombre, con el que intentan convivir, e incluso aliarse contra un enemigo común que en varios cuentos resulta ser el tigre. 

En otras partes he leído otros cuentos de animales donde los zooagonistas quedan asimilados plenamente a héroes épicos como en el magnífico "Anaconda", en la que se dan incluso catálogos de serpientes con sus epítetos como los propios de guerreros en la Ilíada homérica, aliadas ante un nuevo enemigo, el Hombre, y prestas a duelos singulares.

Esta dignificación mítica del animal de la selva contrasta con el afán de vida civilizada de otros como el perro. Recuerdo así con cariño la historia de unos perros que intentan avisar en vano a su amo de la presencia de la muerte, para acabar, como temían, como chuchos de indios, pulgosos y famélicos.

La selva, ese mundo natural, promesa de dicha pero también de peligros, ayudó en periodos pasajeros de su vida a sobrellevar el horror de lo cotidiano social que asaltó con demasiada frecuencia a Quiroga, y que trasluce, por ejemplo, en alguno de los sombríos relatos de "Cuentos de Amor, de Locura y de Muerte"

domingo, 2 de junio de 2019

REVOLUCIONARIOS




August Sander, "Intelectuales proletarios", ca. 01925



Comencé a leer "Los demonios" (Les possédés, en la traducción francesa que leo) de Dostoievsky para encontrar ahí claves del tumultuoso Moravagine de Blaise Cendrars, cuyo protagonista homónimo, asesino psicopático, acompañado de un médico del sanatorio mental del que huyó, recaba en Rusia en 01904, donde se adhiere con pasión al movimiento revolucionario, y a sus prácticas terroristas, llevándolas a un delirio de destrucción total. Precisamente, en un pasaje de la obra los neorevolucionarios se oponen a la "secta mística" de los "nihilistas de 1880" casi coetánea a aquella objeto  de la obra de Dostoievsky:

"Nosotros éramos hombres de acción, técnicos, especialistas, los pioneros de una generación moderna dedicada a la muerte, los anunciadores de la revolución mundial, los precursores de la destrucción universal, unos realistas, realistas. Y la realidad no existe. ¿Qué? ¿Destruir para reconstruir o destruir para destruir? Ni lo uno ni lo otro. ¿Ángeles o demonios? No, permítanme reír: autómatas, simplemente. Actuábamos como una máquina gira en el vacío, hasta el agotamiento, inútilmente, inútilmente, como la vida, como la muerte, como se sueña. No teníamos siquiera el regusto de la desdicha" (la traducción es mía).

Ciertamente, este impulso de aniquilación multitudinaria, no ajena a reminiscencias futuristas, en la evocación dinámica de los objetivos de destrucción (trenes, fábricas, ciudades, armadas, etc.) choca con el proceder sibilino de personajes como Piotr Stepánovich, conspirador revolucionario, que, al final de la primera parte de la obra de Dostoievsky quiere apelar al recurso de sicarios, y al compromiso de sangre de pequeñas secciones de mediocres seguidores.

En nuestros días, seguimos sufriendo la acción de los ilusorios revolucionarios de la igualdad, frente a los siempre por llegar de la libertad. Aquéllos van cambiando su discurso, pasando de reivindicar los derechos de una clase obrera ya diluida por completo en la moderna sociedad de consumo a la de "colectivos" victimizados, de cuyos derechos pretenden hacerse valedores por simple ambición de poder en el contexto de las partidocracias que se lo ofrecen a cambio del acatamiento al establecimiento oligárquico económico-político.

domingo, 26 de mayo de 2019

RETROFUTURO




Verner Panton




Verner Panton



Ronald Traeger 




"The silent planet", 01960 (fotograma)




Imagen de Titán y Encelado a través de los anillos de Saturno tomada desde la sonda Cassini




Felice Beato




Amédée Guillemin




Ryan McGinley



Ryan McGinley



La imaginación prospectiva que intenta acercarnos al abismático futuro a veces nos lanza de bruces a patrones míticos del pasado que no hacen entonces más que renovarse subrepticiamente por mor del valor inmanente de la tradición. Todo eso desde la decoración futuropsicodélica de Verner Panton, la precaria imagineria espacial de las películas de los años 50 y comienzos de los 60 del siglo XX hasta el retrofuturismo inquietante de las fotografías de Ryan McGinley, cuyas escenas cavernarias aparentemente ingenuas no parecen, ciertamente, de este mundo.

domingo, 19 de mayo de 2019

REVELACIÓN




Clarence H. White



En esta fotografía de interior realizada en 01904 en Ohio, Clarence H. White parece haber congelado en el tiempo un instante de revelación: Los pies de la cama en primer plano sobre el fondo de una habitación adornada con una clásica cómoda, aparador y mecedora, y el espejo que multiplica -¡ay, el terror de Borges!- la suave ondulación de la cortina sobre la ventana abierta a un día ignoto e irrecuperable. Es ese eco marino en el espejo lo que entra en contraste con la inmovilidad tranquilizadora y familiar del mobiliario de la habitación, y convierte a la instantánea -rara vez fue nombre más apropiado- en la fugaz promesa de una revelación, tal vez insensato intento de recuperar una intuición infantil en un ámbito similar.

Multiplicar gestos es algo que empiezo a considerar un despilfarro. Comienzo a calcular el tiempo que me llevará en terminar esto o aquello, y rijo mis lecturas y escuchas por un azar muy bien organizado. Me impresiona cuando veo a alguien que se arregla mucho antes de morir, y recuerdo últimamente una escena de una vieja serie sobre Shakespeare en la que unos amigos elegantes cenaban en un balcón y se mostraban sumamente ingeniosos hasta que la estructura se derrumbó matándolos a ambos. Siempre hay que estar preparado para morir... con dignidad.

Las personas que conozco y que han leído mi nuevo libro "El enfermo imaginable" me hacen comentarios muy elogiosos, no sólo por la calidad de lo escrito sino, sobre todo, porque se reconocen en algunas situaciones o se desconocen en algunos personajes. Debo decirles que en toda creación suele haber elementos autobiográficos junto a la mixtificación, con la que se busca potenciar ciertos efectos, entre los que no cabe descartar del todo el ajuste de cuentas o la piedad hacia uno mismo.

domingo, 12 de mayo de 2019

CARMONA




La semana pasada fui con un compañero y nuestros alumnos de latín (lo que enseño en mi instituto junto con el francés) al conjunto arqueológico de Carmona y al museo arqueológico de Sevilla. El día apuntaba a un calor sofocante con su luz deslumbrante. Llegamos temprano, no obstante, a Carmona, y visitamos la necrópolis, en la que destacan, como se sabe, la tumba de Servilia y la del Elefante, llamada así por la escultura cuyo original se encuentra en el pequeño museo del Conjunto. Es siempre difícil hacerse una idea del esplendor de las cosas a través de sus ruinas, que te hacen pensar a veces en un campo de trincheras. Es cierto, empero, que las reproducciones digitales y los medios audiovisuales, junto con las visitas guiadas y/o dramatizadas, ayudan al visitante a situar los dispersos y truncos restos del naufragio del tiempo que suponen los yacimientos arqueológicos.









Luego, fuimos a la capital par visitar el museo arqueológico. Recorrerlo me retrotrajo a mi época de estudiante hace décadas en Sevilla, pues tal fue la impresión de antiguo que sus instalaciones me dejaron. No cesan, sin embargo, de impresionar sus amplias y altas salas de exposición de esculturas y mosaicos, que se antojan ya inseparables de las piezas expuestas.










domingo, 5 de mayo de 2019

ENTREVISTA SOBRE MI LIBRO "EL ENFERMO IMAGINABLE"




Buenas amigos y seguidores de La Voz De Un Repúblico. Hoy lunes, 29 de febrero del 2019, La Voz De Un Repúblico abre de nuevo sus puertas para recibir a una gran persona, a un extraordinario amigo y colaborador repúblico, José Miguel Domínguez Leal que nos viene a presentar su tercer libro, "El Enfermo Imaginable: Relatos de la crisis."


No se pierdan otra interesante emisión de La Voz De Un Repúblico. Muchas gracias a todos por ganar un ratito de vuestro tiempo escuchándonos.
Escuchadla aquí.

domingo, 28 de abril de 2019

DOVLÁTOV




Fui esta semana a ver la película Dovlátov con un amigo estudiante de ruso, y un compañero suyo de clase. Yo, aficionado al cine ruso a través de Tarkovski, me sorprendo siempre de las enigmáticas entonaciones de esa lengua, casi salmódicas, y que difícilmente dejan traslucir las inflexiones emotivas que los personajes vierten en su decurso hablado. Mis amigos afirmaron entender bastante de los diálogos de una película que narra unos días de la vida del escritor Serguei Dovlátov en los años 70, etapa previa a su emigración a los EE.UU.

La película goza de una buena recreación de esos años de sovietismo, con interiores desvencijados y abigarrados, y exteriores grises de cemento y cristal anodinos, aderezados de nieve y neblinas nocturnas, que contribuyen en gran medida a recrear el ambiente opresivo y circular que preside la obra. Dovlátov y sus amigos artistas se reúnen para beber, leer poemas, escuchar música y hablar sobre cuadros y arte, sobre obras ajenas y propias sistemáticamente censuradas por un régimen que exige formar parte de un sindicato o unión de artistas o escritores para tener siquiera la posibilidad de ser publicado. La sorda desesperación que estos personajes ahogan en alcohol o en sueños de emigración da lugar a algunas escenas impactantes, como la enésima visita de Dovlátov a las oficinas de la revista literaria donde le piden recurrentemente que escriba de forma optimista sobre los "héroes del pueblo", encarnados por obreros del metro o de extracciones petrolíferas; allí se entera de que los manuscritos recepcionados están siendo entregados a una escuela anexa para ser utilizados como papel de borrador por los alumnos, y baja al patio, donde, entre los montones de papeles, descubre obras de sus amigos y suyas propias, al tiempo que una mujer le pide que le ayude a acarrear los montones de papel, acusándole de no tener corazón al verlo titubear. Es en esas mismas oficinas donde un amigo suyo intentará suicidarse cortándose las venas, recibiendo el posterior reproche de una redactora ante lo que considera la banalidad de un gesto frente a la realidad de que la inmensa mayoría de los textos que reciben no son publicados.

Otra gran escena de la película se desarrolla en un mercadillo, donde un hombre aborda a Dovlátov ofreciéndole obras prohibidas, como "Lolita" de Nabokov. Éste se hace pasar por un agente de la policía secreta, acusa al hombre de estar borracho, y le exige traerle una lista la semana siguiente de la gente que busca obras de Nabokov. Cosa que hará el individuo, y pide a Dovlátov, a cambio, que le facilite el conseguir una lavadora, que exige dos años de lista de espera. Éste le responde que vaya a la Estación Central y pregunte allí por los agentes Malevich o Kandinski. Referencias a artistas como éstos y escritores abundan en el film, como el caso de Mandelstan, Solchenitzin o Pasternak, escritores mal vistos por el régimen, en comparación de quienes los compañeros de Dovlátov se consideran como "la última generación capaz de salvar la literatura rusa".

La película hace, en conclusión, evidente cómo una de las características de los regímenes totalitarios es el desperdicio del talento, sentido como una amenaza por la casta en el poder y sus adláteres sectarios. En las partidocracias de nuestra Europa, y, concretamente en la española, este malbaratamiento del talento, tan pernicioso para el progreso de la sociedad, se manifiesta no sólo en el terreno político, donde las personas honradas y capaces son relegadas o excluidas frente a los mediocres obedientes a los jefecillos de los partidos que los ponen en sus listas, sino también en el universitario, donde no son desgraciadamente muchas veces los candidatos más cualificados científicamente los que acceden a los puestos de docencia sino los apadrinados, y en el intelectual-artístico, donde unos pocos "mandarines" controlan, a través de editoriales y premios literarios, la vida cultural de un país.

domingo, 21 de abril de 2019

PASCUA



Orazio Gentileschi


Ha llegado el Domingo de Resurrección, y el final de las vacaciones de Semana Santa, con un tiempo irregular. Esta semana de Pasión la he pasado en mi ciudad, Cádiz. Pensé que iba a hacer muchas cosas, pero al final la realidad se impone y no queda tanto tiempo como parece.

He estado promocionando mi libro "El enfermo imaginable": ya se está comprando y he recibido las primeras críticas favorables. Mañana se producirá el reencuentro con el trabajo y cuestiones pendientes de resolver parece que positivamente.  Me sorprende ahora a mi mismo el grado de indiferencia religiosa en que me encuentro: orillo y circunvalo las procesiones, y sólo me conmueve algo la música procesional, si es buena. El ambiente tampoco ayuda mucho, pues ves a un montón de gente, entre esos mismos espectadores, que pasan totalmente del evento, gritando, charlando, y pasando por entre los penitentes como un ciclista reivindicativo entre los paseantes. Es en ese momento cuando siento cierta tristeza y admiración por esas personas que intentan mantener viva la transmisión de una tradición contra mundum, como la escuela.

Es triste ver como la ley de hierro de la oligarquía y la servidumbre voluntaria se extiende por organizaciones que pretenden luchar precisamente contra ella. Surgen así nuevos santones barbudos ante los que hay que prosternarse para recibir la imposición de manos que asegure la adecuación a los principios, cuando no son más que unos mediocres sectarios, que, como todos, sólo encuentran seguridad en el control y la censura, al tiempo que destruyen lo que dicen defender.

Pienso en lo que soy, y en lo que seré, en mi futura y progresiva decadencia física, así como aquello que dejaré tras de mi, la memoria postrera. Pienso que todo lo que hago, poemas, relatos, artículos son como flechas sioux, lanzadas al futuro, cuyo alcance no puedo, ni me interesa, controlar.


sábado, 13 de abril de 2019

"EL ENFERMO IMAGINABLE" EN TAPA BLANDA






Ya está disponible en tapa blanda en Amazon mi nuevo libro de relatos "El enfermo imaginable". Estas fotos me las ha enviado un amigo, que se lo ha comprado, pues yo todavía espero mis ejemplares de autor, que llegan al parecer mañana a casa.

Es cierto que el libro físico es otra cosa, a pesar de sus problemas de ocupar espacio, y ser un foco de polvo, que, como los malos efluvios, son siempre molestia ajena. Tener una biblioteca, aunque sea pequeña, es una manera de reconciliarse con la vida, como eso de que Bach lo es con Dios; marea un poco pensar en que los libros, igual que los discos contienen tiempo almacenado, aunque no de la misma manera; digamos que ese tiempo newtoniano de los discos se contrapone al tiempo flexible y curvo eisensteiniano de los libros, que, a veces, durante la lectura, te lanza a una paradoja espacio-temporal, donde, en ocasiones, la memoria te devuelve como un niño a un futuro en que la muerte y el desánimo eran el único horizonte observable.

Escuché ayer hablar a un científico en una radio chilena del siglo XXII, y uno que sólo se lanza a pensar a veces en 02039, centenario del comienzo de la segunda guerra mundial, ya dejado atrás el centenario de la primera. La Humanidad, por más que nuestras generaciones agónicas y apocalípticas no lo quieran, tiene muchos siglos y milenios delante de sí, y su horizonte inevitable es la exploración y colonización del cosmos extraterráqueo, con el espíritu con que hace cinco siglos tres cascarones de nuez cruzaron un océano tenebroso e ignoto.

Es siempre un placer leer el blog Bonnet d'âne de Jean-Paul Brighelli. Recuerda un poco a Ignacio Ruiz Quintano en su capacidad de mezclar lo extremadamente refinado y lo popular, o incluso vulgar, y de dar vida a términos desusados o poco frecuentes, al menos para mí, como "lactescente", "candaulismo" o "filópigo".

domingo, 7 de abril de 2019

MI NUEVO LIBRO DE RELATOS "EL ENFERMO IMAGINABLE"




"Una señora mayor que se queda sin vecinos, un empleado de notaría en paro, un dudoso heredero, una pareja en busca de piso, una disputa por puestos en una lista electoral, un escritor sin rumbo, una avería de ascensor que hace extraños compañeros, un desahucio de inesperado desenlace, un colegio que recibe a unos inauditos alumnos... todos ellos forman parte de "El enfermo imaginable", un libro de relatos en los que se hace, por un lado, un retrato de hechos y personajes típicos de la grave crisis económica que estalló en España en la primera década del siglo XXI, y cuyas consecuencias aún vivimos, y, por otro lado, se describen experiencias humanas de soledad, buscada o forzada, injusticia y amor en entornos a veces nostálgicos, a veces distópicos. La burbuja inmobiliaria al estallar reveló las miserias de un régimen político basado en la mentira, y que llevó a que el sueño de prosperidad de muchos, basado al cabo en el endeudamiento, se tornara en pesadilla. Estos a modo de microepisodios nacionales se ven entreverados de relatos donde la nostalgia y el humor se dan la mano para dar cuenta de vidas marcadas por la búsqueda del amor, que no la felicidad."

Este es el texto que he preparado para la presentación en Amazón de mi nuevo libro, en este caso de relatos, titulado "El enfermo imaginable" según el título de uno de ellos. No hubiera podido ponerlo a disposición de los lectores en esta plataforma sin la inestimable ayuda de mi hermano Óscar Domínguez Leal, diseñador gráfico. Gracias a él estará también en breve disponible la versión en libro de papel en tapa blanda.

Este libro está dividido en dos secciones, "Retratos de la crisis" y "Desconexión", aquélla más volcada hacia la realidad exterior, ésta más introspectiva, pero en ambas, como dijo alguien, he dejado jirones de mí mismo. Espero que lo disfruten.