MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del poeta y traductor José Miguel Domínguez Leal

viernes, 20 de agosto de 2010

EL FANTASMA DE LAS VACACIONES PRESENTES

Anoche no podía dormir, inquieto por el anuncio de la visita del segundo fantasma; daba vueltas y vueltas en la cama, y decidí levantarme. Cogí mi pequeño planisferio reflectante y salí a la terraza, dispuesto a observar el escaso cielo nocturno que es aprehensible desde las ciudades. El fresco de la noche comenzaba a tranquilizarme cuando oí una especie de carraspeo, como cuando alguien quiere hacerse notar discretamente. Miré estúpidamente al suelo, y me asomé a la calle. Nada. Volví entonces a oír el carraspeo, acompañado de un suave "buenas noches". Miré entonces hacia arriba, y casi me caigo del susto: sentado sobre el muro medianero que separa mi ático de la finca contigüa había alguien, alguien que era el vivo retrato de un agente de viajes que conocí hace años y al que le compré varios billetes de avión, un señor muy amable y educado que trabajaba en Marsans. Vestía, de hecho, un polo rojo con el logotipo de la compañía, y traía una bolsa de esas ecológicas del Carrefour. "Buenas noches -repitió-, soy el fantasma de las vacaciones presentes. Sé que por la convalecencia de tu mujer no puedes salir de Cádiz estas vacaciones. Pero aún así hay ciertas cosas que quiero mostrarte". Saltó ágilmente, y tomándome de la mano, me encontré por arte de birlibirloque en la Caleta,


-¿Por qué no vienes aquí en vacaciones? -me preguntó con cierto aire de reproche el fantasma.
-Un momento, -le dije-, yo siempre he sido más de playa Victoria. Durante muchos años mi familia tuvo una de esas casetas de mampostería que cubrían casi toda la línea de playa. Recuerdo que me iba con mi madre y mis hermanos a eso de las 2 a la caseta, donde mi madre preparaba el segundo plato en un infernillo. Mi padre, que era vigilante en la enorme cochera que tenía Transportes Comes frente al hospital, llegaba a eso de las 3, y allí nos quedábamos hasta la anochecida. El Ayuntamiento las derribó sobre 1984, y desde entonces no ha sido para mí lo mismo la playa. La tortilla de patatas y los filetes empanados ya no me saben igual...
-Bueno, no te pongas ahora nostálgico, el hecho es que en lo que va de verano todavía no has ido a la playa, ni a ésta, ni a ninguna otra.
-Veamos, a mi mujer le gusta ir a la playa de Cortadura (en la entrada de la ciudad, pues las otras le parecen "masificadas" ¡y dónde no se ha visto una playa digna de tal nombre que no esté atestada!), y entre preparativos e historias, que se levanta tarde, que hay que coger el autobús, y que para no quemarse no se puede ir después del mediodía, que está muy blanca, y que le da "corte", hay veranos que ni vamos. A mí, en verdad, me aburre la playa, no soporto estar tirado en la arena, lo que me gusta es bañarme ¡y no voy a estar tres horas en el agua para acabar más arrugado que Titono -es una lástima que Blogger no deje poner notas a pie de página, supongo que para defenderse de tío "jibias" como yo-!. Me he comprado y montado, sabes, una nueva mesa de exterior para la terraza, a la que he incorporado una sombrilla de esas grandes que tienen en las terrazas de los bares, y ahí me siento por las tardes a leer con un refresquito, así que a la playa que le vayan dando.
Con un gesto de condescendencia, el fantasma me volvió a coger de la mano, y me vi plantado en medio de la Plaza Pinto (echadles la culpa a Blogger).
-¿Por qué no has venido todavía a comerte una caballa con periñaca?¿y tú eres de Cádiz? -me reprochó el fantasma.
-Oye, fantasma, aquí no es el único sitio en que se pueden comer caballas, tú si que pareces un guiri. Es cierto que todavía no me he comido una caballa en la calle, pero sí me he comido muchas otras cosas...
-Eso es cierto, sales mucho a tapear, te atreves no sólo con la presa ibérica nacional

sino también con la cocina internacional, tacos mejicanos

e incluso "pique a lo macho" (aunque quedaste como Cagancho en Almagro pues no te lo terminaste)

toda clase de tostás,

e incluso te atreves con las tapitas de diseño,


de modo que acabaste con retortijones... eso no te hubiera pasado con la dieta gaditana.
Iba a contestarle, pero entonces me vi de nuevo en el salón de mi casa, frente al televisor. El fantasma lo señalaba de modo acusador.
-Bueno, -le dije-, la semana pasada puse la televisión por cable, pues no veíamos bien en casa la TDT, y es cierto que estos días estoy viendo más la tele, pero pienso que es por cuestión de novedad. Me estoy aficionando a un canal que pone películas de autor subtituladas, y a los canales francófonos, of course.
-Te estás aficionando a algo más, -me dijo el fantasma.
-Sí, es cierto que me pongo por las tardes a ver una serie, The big bang theory. No suelo ver series, pero ésta me parece de un humor inteligente. Se trata de unos jóvenes científicos, a los que llamarían friquis, pues les gustan los cómics, las series de ciencia ficción, los juegos de rol. Pero todos pienso que conservamos algunas de esas aficiones de la infancia y primera adolescencia, y me parece preferible un tipo como uno de los protagonistas que tiene una espada láser, a otros ignorantes que no saben distinguir a un soldado del Imperio de otro de las Fuerzas Rebeldes.

-Se acerca mi hora, -dijo el fantasma-, y debo dejarte. Voy a buscar algunas ofertas al súper, que está la cosa muy achuchá. No quiero irme sin decirte, empero, que me pareces muy complaciente estas vacaciones, y que lo más emocionante que estás haciendo es sacar al perro. Piénsalo bien, y arrepiéntete, pues debes estar preparando para la próxima y postrera visita de

EL FANTASMA DE LAS VACACIONES FUTURAS

8 comentarios:

Natalia Pastor dijo...

Yo ya estoy, querido Jose Miguel, poseida por el fantasma de las vacaciones futuras.
En realidad vivo sin vivir en mi, aún poseida por el olor de los espetos, por el sabor de las cañaillas y las cigalitas,por el rumor de las olas que me acuna.
¡¡Que tristeza éste estio que agoniza, esos atardeceres que se diluyen en la reina de la memoria!!

Aurora Pimentel dijo...

Y a mí que tus vacaciones me gustan, fíjate lo que te digo JM... el fantasma es eso, un fantasma. Te mandamos Olimpia y yo un abrazo desde Boecillo, en nuestro pequeño jardín entre monástico y toscano (y lo de las tapas mmmmmh.... envidia ... sana)

José Miguel Ridao dijo...

¡Bravooo! Un único pero. ¿Qué es esa mariconada de tapa de autor? Un respeto, hombre.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Es el destino ineludible de las vacaciones, querida Natalia, el que terminen. Seguro que apurarás esos momentos.
Un abrazo.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muchas gracias por la solidaridad, Aurora. Al principio del verano lamentaba no poder salir fuera (me hubiera gustado ir a Francia), pero ahora estoy muy a gusto con estas vacaciones "caseras".
Un fuerta abrazo.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Es un placer tenerte por aquí, tocayo. No debe extrañarte lo de las tapas de diseño pues ahora todo el mundo es "creativo" hasta entre fogones.
Un abrazo gaditano.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Muchos placeres de Cádiz.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Es placentera esta ciudad para vivir, Javier, como tú pareces saber bien, aunque esté tan maltratada en muchos aspectos.
Un abrazo gaditano.