MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del poeta y traductor José Miguel Domínguez Leal

domingo, 15 de octubre de 2017

FRANCOFONÍA Y BACHIBAC





Trabajo como profesor de francés en un instituto que es el único en la provincia de Cádiz que ofrece el programa internacional Bachibac, es decir, la posibilidad para los alumnos de bachillerato de obtener, tras una prueba -presuntamente- externa, el título francés del Baccalauréat, que les permite acceder, en igualdad de condiciones con un alumno francés, a estudios universitarios en Francia (digo presuntamente pues la Junta de Andalucía, contra lo que afirma el Ministerio de Educación en sus disposiciones ["Los alumnos serán evaluados por un tribunal compuesto por examinadores españoles y franceses, estos últimos solo en caso de que lo solicite la Administración francesa, externos al centro", cf.: art. 3. 4 de  la Resolución de 11 de septiembre de 2017, de la Secretaría de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades, por la que se dictan instrucciones relativas al programa de doble titulación Bachiller-Baccalauréat correspondientes al curso 2017- 2018], utiliza una precisión del punto siguiente, que no anula la del punto anterior ["Los tribunales evaluadores de la prueba del Baccalauréat estarán compuestos por parte española, al menos, por tres examinadores: un presidente y dos vocales. Los vocales tendrán que haber impartido docencia en el programa Bachibac, pero en ningún caso podrán evaluar a sus propios alumnos"], para establecer, por arte de birlibirloque, en sus propias instrucciones que los examinadores podrán ser del mismo instituto que los examinandos, con la sola condición de que no sean profesores del mismo curso de 2º de Bachillerato. Tal añagaza, que sólo busca el ahorro de algunas dietas de desplazamiento, arruina el susodicho carácter externo de las pruebas, se presta a toda clase de suspicacias, e impide a los alumnos andaluces acceder al título del Baccalauréat en las mismas condiciones que sus homólogos franceses. Ya he expuesto esta situación a autoridades educativas francesas en una carta, e insto, de nuevo, a mis compañeros a que se nieguen a prestarse a este juego indigno por parte de la administración autonómica, para que no nos convirtamos en juez y parte, pues en los centros de secundaria es casi imposible que los candidatos no hayan sido nuestros alumnos al menos una vez, incluso en el curso de 1º de Bachillerato, o que formemos parte de sus equipos educativos, o que sepamos de ellos a través de los informes que se presentan en las reuniones de departamento, disponiendo así de una información con la que un examinador externo, en buena ley, no debería contar).
Una gran sorpresa contenida en la Resolución arriba citada del 22 de septiembre ha sido el cambio de tema del programa, con validez para dos cursos, aunque el último tema se mantuvo durante cuatro (uno querría pensar que fue porque la administración se mostró excepcionalmente sensible a la dificultad que supone preparar una programa para dos cursos para lo que sólo nos dan a los docentes el enunciado de un tema, por lo demás impreciso y enigmático en ocasiones, y el título de dos obras literarias que leer, junto a otras 4 y un corpus de textos para los dos años del Bachibac que cada profesor deberá establecer según arbitrio, y, porque, por ende, se nos quiso dar a los profesores la oportunidad de sacar más provecho y perfeccionar el material que con tanto esfuerzo preparamos -pues la formación, al menos en la Junta, es inexistente, o insuficiente). Yo, por ejemplo, estaba totalmente convencido de que se iba a prorrogar el tema anterior, Voyages et voyageurs, otra promoción (por cierto, ofrezco a mis sufridos compañeros el contenido del blog que elaboré el curso pasado para mis alumnos de 2º de LLF Bachibac, esperando que les sea de utilidad, en lo tocante a los alumnos que se examinarán este curso por segunda y última vez de dicho tema), pues algo extremadamente negativo en los tiempos del Ministerio es que se anuncie el nuevo tema cuando ya el curso ha comenzado, y no se cuenta con margen de maniobra para realizar un trabajo previo de investigación y documentación (aunque quizás éstas sean dos palabras muy duras para los lumbreras de la Casa).
El nuevo tema se llama Francophonie: à la rencontre des cultures du monde, y las dos obras obligatorias del programa son L'enfant de sable de Tahar Ben Jelloun, y Un barrage contre le Pacifique de Marguerite Duras. Como era de esperar, uno no encuentra ningún documento orientativo, por muchas vueltas que le dé a Internet. Las palabras "encuentro" y "culturas del mundo" pueden indicarnos que el enunciado es producto del buenismo multiculturalista. Pero esto es ignorar que la Francofonía es problemática, tanto desde el punto de vista geo-político (así, Argelia se negó a formar parte de la Organización Internacional de la Francofonía, y ha suscitado intensas polémicas la petición de ingreso de Israel) como del lingüístico-cultural (la dimensión cultural de la francofonía fue defendida por Léopold Sédar Senghor, mas en las últimas décadas se han producido críticas como las contenidas en el manifiesto Pour une littérature-monde en français de 2007 (firmado entre otros por Ben Jelloun) hacia el término "literatura francófona" como "una variante exótica simplemente tolerada" de la "literatura francesa", y hacia la "francofonía" como "última encarnación del colonialismo".
Llevo dándole vueltas al tema todo el puente (pues si tengo que esperar a que la Junta me ofrezca alguna orientación, me puede volver a salir pelo en la cabeza), y, viendo que en la mayoría de páginas web sobre la francofonía literaria se ofrece una organización geográfica, he pensado en la siguiente organización de los cursos, que sea útil, y dé lugar a reflexiones por parte de los compañeros que leáis esto, que me sean también aprovechables.
Para el primer curso, ya había comenzado a trabajar sobre Boule de Suif de Maupassant, lo que me permite ilustrar la corriente del realismo y el naturalismo. He pensado trabajar con textos de Suite française (donde también se narra el éxodo de la guerra) de una autora francófona como Iréne Némirovsky, y alguno de Blaise Cendrars, con lo que podría dar cuenta de la francofonía europea en el primer trimestre. En el segundo trimestre será L'enfant de sable lo que me permitiría tratar sobre la lit. franc. del Magreb, y del Oriente Próximo. Probablemente, prolongue este estudio en el tercer trimestre con algún autor como Assia Djebar o Amin Maalouf.
En 2º de LLF, vería, espero, en el primer trimestre a Marguerite Duras, concentrándome sobre la lit. franc. en Asia, en el segundo la lit. franc. del África subsahariana con alguna obra de autores como Ahmadou Kourouma o Alain Mabanckou, sin olvidar el estudio de Sengor y Césaire, y para el último viajaríamos a las Antillas con Patrick Chamoiseau o Raphäel Confiant, tratando el concepto del creolismo.
Creo, finalmente, que deben elegirse novelas en las que la lengua tenga algún lugar como objeto de reflexión, y de reflejo de la diversidad cultural.




Imagen: Sabine Weiss. Retrato de una joven Françoise Sagan en su casa.

sábado, 7 de octubre de 2017

LA PARTIDOCRACIA ES RESPONSABLE DE LA CRISIS CATALANA





El actual proceso independentista en Cataluña es una consecuencia directa de la degradación progresiva del Estado de partidos o partidocracia española. Ello explica dos eventos conexos como la inacción criminal del actual gobierno, y las constantes peticiones de diálogo de diversas instancias como partidos del régimen cual Podemos o poderes fácticos como la Iglesia Católica.
La inexistencia de una verdadera democracia en España, caracterizada por la separación de poderes, es decir, la separación de nación y estado, según la cual aquélla legisla y éste ejecuta, queda demostrada en los partidos anclados en el estado, que viven por y para ellos, fomentando la estadolatría y el sentimiento de desnacionalización en la sociedad civil, a la que se priva, por el sistema electoral proporcional de listas abiertas o cerradas, de la representación política de diputados uninominales de distrito con mandato imperativo e independencia de los intereses bastardos de los partidos estatalistas. Así, pudo escucharse hace poco al presidente de la Generalidad catalana que Cataluña iba, por fin, a tener un estado. Enfrente, el gobierno del estado español no quiere aplicar ninguna medida coercitiva, ni judicial ni ejecutiva, aunque hace años que podía haberlo hecho si tuviera alguna conciencia nacional, y, en consecuencia, patriótica; estaría, en cambio, dispuesto a dar caudales ingentes del dinero que roba impunemente a los ciudadanos (los mismos que contemplan angustiados e impotentes la tormenta en el famoso cuadro de Richard Oelze) a los estatalistas catalanes, o a concederles todas las competencias propias de un estadito a su medida, siempre que se mantuviera la apariencia de una unidad nacional mínima de la antaño llamada España.
Por otra parte, las demandas de diálogo responden a la nostalgia del consenso, es decir, del acuerdo de las oligarquías político-económicas para repartirse poder, privilegios y prebendas a costa de los súbditos del régimen y de la nación que constituyen independientemente de su voluntad.
Sólo la voluntad de disenso puede, en fin, sostener la libertad de pensamiento que permita la defensa desprejuiciada de la existencia de la nación española, incompatible, como ya se ha visto, con la de la Monarquía de partidos, que la sangra y la niega, dispuesta incluso a trocearla para satisfacer la ambición de poder de su miserable clase política.



Imagen: Richard Oelze.

viernes, 29 de septiembre de 2017

TRAUMWÖRTER





Sueño no hay sin palabras, ni vida que no las olvide.

Marcho sobre las señales del desenlace previsto.

La agenda impone la acción optimista frente al pesimismo

de la inteligencia, que corta las alas de mis pasiones

añejas, antimateria de mi existencia pautada.

Sigo siendo un niño que teme no ser aceptado,

y hace sus gracias porque le perdonen ser diferente,

que quiere integrarse, adaptarse, mimentizarse, venderse

a aquel postor que le deje pasar, sin pensar, sobre abismos.

Y de la noche en las travesías suenan los ecos

de las sirenas que esquivas se alejan de sus oídos.




Imagen: Fritz Schwimbeck

sábado, 23 de septiembre de 2017

GUARDIÁN DE UNA TUMBA VACÍA





Mediados los años 80 del siglo XX, los pintores Costus, Juan Carrero y Enrique Naya, realizaron su serie "El Valle de los Caídos" consistente en 19 tablas al acrílico, en las que, con un calculado animus provocandi, inmortalizaron a compañeros de la llamada "Movida Madrileña", movimiento cultural pop que fue posteriormente manipulado y subido a los altares por el poder socialista como símbolo de la renuncia a la inquietud política en el sector artístico de la sociedad civil, frente al manto de silencio que cayó sobre artistas comprometidos como Chicho Sánchez Ferlosio.
Recientemente, el presidente de la Generalidad de Cataluña, al saber que el operativo para detener el referéndum independentista del 1 de octubre, se llama "Operación Anubis" (del nombre del dios egipcio funerario, señor de las necrópolis y protector de los embalsamadores) ha acusado al presidente del gobierno español de ser el guardián de la tumba de Franco en el Valle de los Caídos.
Inútil trabajo, diremos, el de guardar una sepultura que no contiene un cadáver inanimado, ya que Franco continúa condicionando la vida política española 42 años después de su fallecimiento. Así, el descendiente de aquella alta burguesía catalana que aplaudió entusiásticamente a Franco a su entrada en Barcelona al final de la Guerra Civil, por salvarles la fabriqueta y la vida en manos de aquella extrema izquierda, con cuyos descendientes ideológicos se alía ahora en su proyecto independentista, reprocha al descendiente de los próceres franquistas como Manuel Fraga ser todos ellos lo que han sido.
La inexistencia de una ruptura democrática con el régimen franquista, preconizada por su mayor opositor, D. Antonio García-Trevijano (víctima posterior de la inquina del susodicho Fraga y del Isidoro parafranquista, Felipe González) y la consumación de una reforma superficial de dicho régimen, con la instauración de una Monarquía de partidos, sin separación de poderes ni derecho de los ciudadanos a elegir libremente un representante político que no sea el que les viene ya impuesto por los jefes de los partidos estatales (características de una verdadera democracia) ha llevado a la esperpéntica situación actual.
Esta postergada necesidad freudiana de la muerte del padre lleva a los partidos del Estado a desarrollar actitudes neuróticas; los unos, queriendo ocultar su anterior y beneficiosa connivencia en términos económicos con el dictador potenciando su etnicismo protototalitario, y los otros, no deseando aplicar la ley y defender la nación por mala conciencia de su origen franquista. Pues la clave de la tragedia de la presente coyuntura histórica radica en que el actual Estado de partidos, al no proceder éstos de la sociedad política que actuara de intermediaria entre la sociedad civil y el Estado (como ocurriría en una verdadera democracia) ha consentido, con el felón sucesor de Franco a la cabeza, en el proceso de desnacionalización de España fomentado por los llamados partidos nacionalistas periféricos, que no son tales, sino estatalistas, pues sus ambiciones no son nacionales, sino de edificación de un Estado propio, a la medida de su amasada corrupción, en el que puedan ejercer un poder aún más omnímodo y sin control.






 Imagen: Costus, "Caudillo".

viernes, 15 de septiembre de 2017

viernes, 8 de septiembre de 2017

PATAFÍSICA PARTIDOCRÁTICA






En 01911 se publicó a título póstumo una novela de Alfred Jarry titulada Gestes et opinions du Docteur Faustroll, pataphysicien, donde se definía la patafísica como "ciencia de las soluciones imaginarias", concepto que tuvo gran influencia en el movimiento surrealista, y llevó a la creación de un paródico collegium pataphysicum en 01948, entre cuyos miembros figuraron artistas como Boris Vian, Marcel Duchamp, Raymond Queneau o Joan Miró.
Sin duda, no desmerecerían de ser integrantes de este insigne Colegio aquellos representantes de la eximia partidocracia española que están proponiendo estos días como solución al proceso independentista catalán la celebración de nuevas elecciones. Estos patafísicos de la clase política oligárquica, que, de acuerdo con su conciencia de tal, no pueden ver a sus conmilitones catalanes como enemigos, les proponen que jueguen al juego de las votaciones para re-repartirse el poder, a ver si esta vez están más contentos con la cuota que obtengan. Entretanto, el gobierno, descartando desde hace cinco años la ramplona solución de procesar por el delito de sedición recogido en el código penal a los nacionalistas catalanes, sus aliados de casta corrupta y explotadora de sus súbditos, experimenta en su laboratorio patafísico con expedientes como las llamadas al diálogo, la financiación abusiva respecto a la de otras regiones, y los pellizcos de monja judiciales. Por su parte, la oposición sugiere la creación de un patafísico Estado plurinacional, cuyo número de naciones exigirá probablemente la celebración de una sesión plenaria del Colegio, pues el líder de aquélla ha afirmado recientemente que "todas las naciones son España". Todos ellos coinciden, al menos, en la existencia del patafísicamente socialdemócrata "derecho a decidir", ya se sabe, el derecho a decidir sobre cosas incluso no decidibles, como si lloverá mañana, la existencia de Dios, o la de una nación, que es un hecho histórico sobrevenido e independiente de la voluntad de cualesquiera generaciones, presentes o futuras.
Toda esta situación es, en fin, una triste prueba más de cuán nociva es la partidocracia para sus súbditos, pues los partidos de este régimen hacen suyo el Estado, de suerte que los presunto nacionalistas no son más que estatalistas que quieren un Estadito propio donde ejercer un poder sin control y blindado frente a instancias judiciales superiores que conocieran de su mayúscula corrupción. La nación, pues, no la conocen ni les importa, pues ya poseen un aparato represor y propagandístico con el que acallar las protestas de la población por las catastróficas consecuencias económicas que tendría su proceso independentista.




Imagen: Joan Miró, "cabeza de payés catalán".

viernes, 1 de septiembre de 2017

¡FELIZ AÑO NUEVO!





Cada vez me resulta más fastidioso e hipócrita celebrar el fin de año en diciembre, pues para gente como yo el verdadero año nuevo comienza hoy. Mientras estaba en la playa donde voy a nadar temprano, y escuchaba a algunos bañistas anunciar el fin de sus vacaciones, pensaba en que en unos días tendré nuevos alumnos, nuevo horario que va a condicionar mi vida diaria aunque intentaré que no lo haga de modo determinante, nuevos compañeros de trabajo, gente con la que conviviré un año entero, y con la que las relaciones serán buenas, o mejorables, la presión de lo políticamente correcto hasta en el lenguaje que debo usar, y contra la que me rebelo, a pesar de las alteraciones del sueño, y de la cuesta de septiembre. Muchas horas de convivencia en una comunidad, que me permite estar alerta en medio de una pequeña sociedad, y estar en contacto con los jóvenes, aunque también siendo consciente del creciente abismo que me separa del divino tesoro. Así que lo celebré ayer con cava.



Imagen: fotograma de Private property de Leslie Stevens (01960)

viernes, 25 de agosto de 2017

HACIENDA: INQUISICIÓN PARTIDOCRÁTICA





Igual que el Terror puede considerarse, según D. Antonio García-Trevijano, la Inquisición de la revolución francesa, es dado hacer lo propio con Hacienda en la partidocracia española. Este órgano del Estado resulta particularmente lesivo para los súbditos del régimen por su doble vertiente, la de organismo sangrador, por un lado, de sus bolsillos para el sostén del pantagruélico estado clientelar y parasitario con sus 17 miniyoes a modo de reyes de Liliputh insaciables, y, por otro, la de bastión insoslayable de la fe en la Partidocracia como el mejor de los regímenes posibles, que no composibles, como decía Leibnitz.
Prueba de ello, es el santo temor que inspira la Hacienda, cuya elevadísima presión fiscal es causa directa del empobrecimiento progresivo de las clases medias españolas, y de su progresiva dependencia de las limosnas sociales del Estado. Si Dios ha muerto culturalmente, como decía Nietzsche, es ésta la que ha tomado el relevo del antaño salutífero temor de Dios. Así, cualquier notificación de la Cosa provoca en el pequeño súbdito temor y temblor (timor et tremor) evangélico, pues presiente que sus juicios son definitivos e inepalables, a la par que tremendamente onerosos al más mínimo desliz fiscal, sea intencionado o no. De tal suerte que los errores en las declaraciones del IRPF se saldan con una multa que supone mínimo la mitad de la cantidad declarada incorrectamente, más los intereses de demora, que pueden ser no pequeños, si como es frecuente, Hacienda espera hasta el tope legal (5 años) para comunicar su infracción al pecador fiscal. Este desvergonzado afán recaudatorio lleva a casos en los que Hacienda insiste en el cobro incluso cuando el infractor no ha sido notificado correctamente en su domicilio, sino en ajeno. Si al asustado interfecto no se le ocurre ir a los tribunales económicos pertinentes, sufrirá esta arbitrariedad y pagará religiosamente stricto sensu. Si, por el contrario, logra vencer su supersticioso temor y recurre a los tribunales, ganará claramente el pleito, como ocurre en más de un 51% de los litigios que se inician contra Hacienda.
Esa arbitrariedad vergonzosa se combina con el recordatorio recurrente de nuestra condición de pecadores (... somos todos), y de nuestra obligación de contribuir al sostenimiento del Estado, es decir, a la gestión de la clase política oligárquica en su propio beneficio y en el de la oligarquía económico-financiera. Contamos con dos ejemplos muy recientes de este inmundo proceder: la reciente amnistía fiscal anulada por el Tribunal Constitucional que ha premiado a delicuentes fiscales de importantes familias políticas y de banqueros (pues muchos son los llamados, y pocos los elegidos), y la venta al Banco Santander del Banco Popular por la cantidad de un euro, que es la noticia que retumba en las redes. Nadie dice, empero, que el Santander recibirá de la Agencia Tributaria hasta 5.000 millones de euros en ayudas por dicha compra (de los que los accionistas del Popular no verán ni uno), dinero que proviene de las faltriqueras del rebaño de súbditos que sigue votando estúpidamente en este régimen de partidos que los pisotea sin piedad, pues sólo se representan a sí mismos e impiden la separación de poderes que podría controlarlos.



Ilustración: Fritz Eichenberg

viernes, 18 de agosto de 2017

LA ENFERMEDAD MORTAL




En su obra La enfermedad mortal o Tratado de la desesperación, Sören Kierkeegard considera a ésta como el pecado definitivo, cuya otra cara sería la fe, al separar al yo de su fundamento que es Dios, provocando su perdición, y analiza dialécticamente sus varias formas. Ésta adopta, por ejemplo, la forma de escándalo bajo el tipo de la desesperación del perdón de los pecados, es decir, la creencia de que no existe perdón para éstos, lo cual implicaría, para la escatología cristiana, la imposibilidad de acceder al Cielo, y para la especifícamente católica, la imposibilidad del sacramento de la confesión.
En este tema incide la película Afterdeath (02015), que me ha obsesionado -más que gustado- hasta el punto de verla varias veces. En ella un grupo de jóvenes, fallecidos en el derrumbe de una discoteca, se reencuentran en un escenario logradamente onírico: una casa a orillas de una playa a la que arriban como después de un naufragio, en cuya arena encuentran la inscripción Even the good are damned "Incluso los buenos están condenados". Tabula rasa, es por otra parte, el lema que encuentran junto a la puerta de la casa, batida regularmente por la luz de un faro que los atormenta. Las habitaciones de la casa están formadas a partir de los recuerdos de los distintos jóvenes difuntos. En ella topan con una demónica presencia en forma de humo azulado, que se enerva ante la manifestación o confesión de sus pecados, y que les acabará revelando que se encuentran en la antesala del infierno, una especie de purgatorio fallido y sin esperanza, pues ninguno puede redimir sus pecados, que son, como dice uno de los personajes, "un cáncer, un seguro de eternidad (en el infierno)", lo que lleva -última revelación aterradora- a que el Cielo esté vacío. Mientras que el espacio alrededor de la casa va desapareciendo y comprimiéndose, la desesperación les lleva a pensar que si uno de ellos, pecador, consigue entrar en el Cielo, desaparecerá el Más Allá, "y la gente podrá vivir sus vidas en paz".
La película en su aspecto visual, resulta interesante por la parquedad de los elementos empleados, el faro, que oníricamente siempre está, como en el sueño de Homero, a la misma distancia por mucho que los difuntos intenten acercarse a él, la playa, y la casa que hace pensar en el famoso cuadro de Wyeth:






Por otra parte, el faro me recuerda el de la novela de Jules Verne "El faro del fin del mundo", inspirada en el auténtico situado en el extremo sur del continente sudamericano, y que puede haber inspirado la imaginación de los directores.



Así, el faro o la forma de la que es variante, la torre, puede aparecer como antisímbolo de esperanza, en obras como ésta de Arturo Nathan:





Este sucinto decorado confluye para crear una atmósfera claustrofóbicamente doméstica, en la que los personajes ilustran una idea negativa de la religión en su aspecto salvífico. La justificación por la fe y no por las obras, característica del Protestantismo, no me parece ajena a la base argumental de esta película inglesa. Una vez perdida la fe, sólo cabe concebir los aspectos negativos del presunto Más Allá, pues como afirma san Pablo en su epístola a los Romanos 3, 23 -cita que abre la película-: "Porque todos pecaron, y se hallan privados de la gloria de Dios". Así pues, incluso los buenos se condenarán, pues no pueden librarse de la huella indeleble del pecado, inherente al ser humano.


sábado, 12 de agosto de 2017

PROCUSTO CONTRA LOS TURISTAS






Procusto, o más correctamente Procrustes, era el nombre mitológico de un bandido y posadero, que vivía en la ruta entre Mégara y Atenas. Allí tenía dos lechos, uno corto y otro largo, y obligaba a los viajeros a tenderse en uno de ellos: a los de talla alta en el corto, cortándoles los pies para ajustarlos a la cama, y a los bajos, en el largo, descoyuntando sus huesos para estirarlos y adaptarlos a él. El lecho de Procusto se ha convertido, así, en una expresión proverbial para indicar la adaptación a una norma previa arbitraria.
En el mundo actual, cuyos rincones están casi totalmente explorados, la figura del viajero está en regresión. No obstante, sigue contando con un gran prestigio, frente, como es el caso, a la del turista. Odile Gannier en su libro La littérature de voyage establece las diferencias y semejanzas entre los tipos humanos del viajero, el turista, el peregrino y el nómada. Viajero y nómada comparten, pues, la característica de la incertitud del destino y duración de su viaje, y son los únicos sujetos a la posibilidad del viaje iniciático -aquél que se aparta de su propósito inicial para provocar una catársis en su protagonista-, como el descrito por Michel Tournier en su novela Vendredi ou les limbes du Pacifique. La autora invoca, asimismo, testimonios literarios del desprecio del viajero por el turista, tenido como un usurpador, aunque, como señala paradójicamente Gannier, el viajero se ha convertido en nuestros días en un adelantado o explorador que allana el camino del futuro turista, vía, por ejemplo, de la producción de guías de viaje.
En España, sociedad antaño tradicionalista y agraria, que miraba con desconfianza al forastero, se produjo un cambio en los años 60, cuando el régimen franquista la declaró oficialmente abierta al turismo extranjero bajo el lema Spain is different. Los turistas comenzaron, entonces, a ser observados con benévola curiosidad no exenta de libidinosidad en el caso de las ya míticas suecas, objeto del deseo en una miríadas de películas de la época, donde unos españolitos breves y velludos daban saltos en su complejo de inferioridad detrás de estas ebúrneas presencias alóglotas.
Sorprenden, por lo tanto, los ataques al turismo por parte de la extrema izquierda catalana y vasca. Procustos redivivos, tienen, paradójicamente, un lecho largo para toda clase de inmigrantes o refugiados que están dispuestos a ocupar sin fin, apretujando que no estirando a éstos, y, por otro lado, tienen un lecho corto, el de su ideología anticapitalista, periurbana, nacionalista, ergo, profundamente reaccionaria, en el que no cabe el turista. Y no es precisamente al turista de botellón al que acosan, sino al que va a restaurantes o toma autobuses o trenes turísticos, es decir, el representante, en su mentalidad cazurra, del capitalismo en sus manifestaciones de libertad de movimientos y posibilidad de intercambio económico, así como la encarnación del viajero en su más noble esencia, el que les revela, con su presencia, la existencia de un mundo que desborda al de su aldea partidocrática. Et in Arcadia ego.



Ilustración: Jacques Henri Lartigue