MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del poeta y traductor José Miguel Domínguez Leal

sábado, 12 de agosto de 2017

PROCUSTO CONTRA LOS TURISTAS






Procusto, o más correctamente Procrustes, era el nombre mitológico de un bandido y posadero, que vivía en la ruta entre Mégara y Atenas. Allí tenía dos lechos, uno corto y otro largo, y obligaba a los viajeros a tenderse en uno de ellos: a los de talla alta en el corto, cortándoles los pies para ajustarlos a la cama, y a los bajos, en el largo, descoyuntando sus huesos para estirarlos y adaptarlos a él. El lecho de Procusto se ha convertido, así, en una expresión proverbial para indicar la adaptación a una norma previa arbitraria.
En el mundo actual, cuyos rincones están casi totalmente explorados, la figura del viajero está en regresión. No obstante, sigue contando con un gran prestigio, frente, como es el caso, a la del turista. Odile Gannier en su libro La littérature de voyage establece las diferencias y semejanzas entre los tipos humanos del viajero, el turista, el peregrino y el nómada. Viajero y nómada comparten, pues, la característica de la incertitud del destino y duración de su viaje, y son los únicos sujetos a la posibilidad del viaje iniciático -aquél que se aparta de su propósito inicial para provocar una catársis en su protagonista-, como el descrito por Michel Tournier en su novela Vendredi ou les limbes du Pacifique. La autora invoca, asimismo, testimonios literarios del desprecio del viajero por el turista, tenido como un usurpador, aunque, como señala paradójicamente Gannier, el viajero se ha convertido en nuestros días en un adelantado o explorador que allana el camino del futuro turista, vía, por ejemplo, de la producción de guías de viaje.
En España, sociedad antaño tradicionalista y agraria, que miraba con desconfianza al forastero, se produjo un cambio en los años 60, cuando el régimen franquista la declaró oficialmente abierta al turismo extranjero bajo el lema Spain is different. Los turistas comenzaron, entonces, a ser observados con benévola curiosidad no exenta de libidinosidad en el caso de las ya míticas suecas, objeto del deseo en una miríadas de películas de la época, donde unos españolitos breves y velludos daban saltos en su complejo de inferioridad detrás de estas ebúrneas presencias alóglotas.
Sorprenden, por lo tanto, los ataques al turismo por parte de la extrema izquierda catalana y vasca. Procustos redivivos, tienen, paradójicamente, un lecho largo para toda clase de inmigrantes o refugiados que están dispuestos a ocupar sin fin, apretujando que no estirando a éstos, y, por otro lado, tienen un lecho corto, el de su ideología anticapitalista, periurbana, nacionalista, ergo, profundamente reaccionaria, en el que no cabe el turista. Y no es precisamente al turista de botellón al que acosan, sino al que va a restaurantes o toma autobuses o trenes turísticos, es decir, el representante, en su mentalidad cazurra, del capitalismo en sus manifestaciones de libertad de movimientos y posibilidad de intercambio económico, así como la encarnación del viajero en su más noble esencia, el que les revela, con su presencia, la existencia de un mundo que desborda al de su aldea partidocrática. Et in Arcadia ego.



Ilustración: Jacques Henri Lartigue

viernes, 4 de agosto de 2017

TERRORISMO Y PARTIDOCRACIA





La historia del terrorismo en España no tiene parangón con lo ocurrido en otros países de Europa. De las bandas terroristas que tuvieron su eclosión en los años 70 del siglo XX, como la Baader-Meinhof en Alemania o las brigate rosse en Italia no queda ni rastro. ¿Por qué, entonces, la organización ETA ha sobrevivido hasta nuestros días? En mi opinión, se debe a su filiación nacionalista, y a la particular partidocracia existente en España tras la muerte de Franco.
La ETA, presunta hija descarriada del PNV, aumentó exponencialmente su actividad con la instauración de la monarquía franquista de partidos. El pecado original de la ausencia de ruptura democrática con el régimen alimentó el sentimiento de culpabilidad de los veterofranquistas (UCD y AP) y de los consentidores del régimen recauchutado (PCE y PSOE) hacia las reivindicaciones de los nacionalistas, que sólo inspiraban desprecio a los dirigentes izquierdistas de la República en guerra como Azaña y Negrín; aquéllos, pues, supieron hábilmente recoger las nueces del árbol que ametrallaban los asesinos etarras a guisa de poli malo. No obstante, el quimérico proyecto de la ETA, que consistía en incitar un estado de excepción, que llevaría -en su opinión- al levantamiento del oprimido pueblo vasco en vistas a la constitución de una Cuba cantábrica, era inviable, y de la primitiva fase de Guerra Sucia a base de los Escuadrones de la Muerte de Felipe González, el estado partidocrático, sobre todo a partir de Rodríguez Zapatero, ha optado por la vía de intentar integrar a los terroristas en el sistema de partidos estatales proponiéndoles que se convirtieran, a su vez, en otro partido del régimen, subvencionado por el estado con sus cuotas de poder, prebendas y clientelas. Esa política de mano tendida explica episodios como los de De Juana Chaos y Bolinaga, que inciden en la indignidad programática de la partidocracia. Su corrupción, pues, y su inmoralidad originaria permiten alistar en sus filas a antiguos asesinos, obviando toda noción de justicia, sustituida por el religioso concepto del arrepentimiento, y con un absoluto desprecio a la nación a la que no representa, pues nada de esto es inseparable del proceso de desnacionalización y proporcional estatalización que lleva necesariamente a llenar todo el espacio de lo público en tal régimen antidemocrático.


Imagen: Marcel Dzama.

martes, 1 de agosto de 2017

MONSTRUOS MÉDICOS





Esta tarde fui a mi médico. Es un hombre ingenioso y culto al que le gusta intercambiar impresiones, aunque sea brevemente. Hablando del tema de la rabia, pasó mi amigo galeno a afirmar que las historias esotéricas de brujas, y monstruos tienen un origen científico. Así, la historia de los ajos como repelente de los vampiros tiene su origen en el hecho de que la picadura de los murciélagos -transmisora, por otra parte, de la rabia- hace que sus víctimas sufran un choc anafiláctico si consumen ajo, al tiempo que adquieren una capacidad inmunitaria extraordinaria, que hará, por ejemplo, que no padezcan nunca más de enfermedades como la gripe.
Por otro lado, enfermedades deformantes del rostro, y provocadoras de un aumento exagerado de la vellosidad (como la lepra y algunos tipos de lupus) provocaba que en épocas pretéritas sus pacientes fueran obligados a vivir retirados, en parajes inhóspitos o incluso cementerios. Imagínate -me dijo- esos parajes londinenses, cubiertos de bruma, y esos cementerios, moteados de fuegos fatuos producto de la descomposición cadavérica, donde, de pronto, detrás de una lápida surge un rostro hirsuto y deforme, ¡el hombre lobo! Me enardeció por un momento su habilidad narrativa, y su imaginación visual, que parecía sumergirme en una película de la Hammer. Lamenté hoy, más que otras veces, salir de su consulta, y sin sorprenderme de que haya tantos médicos escritores.


Imagen: Luis García.