MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del escritor José Miguel Domínguez Leal

domingo, 27 de mayo de 2018

BELLEZAS





Amigo lector:

Llevo unos días haciendo examen de conciencia sobre mis apetencias, angustias e incongruencias varias. Los deseos y ambiciones se proyectan en una pantalla resplandeciente, que deslumbra sin dejar, en un primer momento, lugar a la reflexión. Me descubro luego considerando la incongruencia entre estos propósitos y lo que se supone que debo hacer ya a mi edad. Y entonces me siento triste, y culpable, por mí y los demás. ¿Y si pusiera más empeño, y se apretara el acelerador? pienso, y no dejo de darme cuenta, con cierto doloroso alivio, que la conciencia de las carencias y frustraciones del pasado no cesan de rondarme como aparecidos, y que para eso no hay remedio.

Así fotografiaba el artista alemán Raoul Hausmann en 01930 a su segunda mujer Hedwig Mankiewitz y a su amante de entonces Vera Broido. Una simetría provocadora, a pesar de la aparente placidez de la pose en la arena, no ajena a las primeras provocaciones dadaístas del autor. Cuando llegué esta mañana a la playa estaba prácticamente solo frente a una marea muy baja. Luego la orilla empezó a llenarse de acentos extranjeros, y de chicas que osaban bañarse, al tiempo que yo salía del agua, con el sol más en alto, solitario en la conciencia de mis miedos y desafíos. 

También la proximidad del verano anticipa despedidas, viajes, e inciertos retornos. Es cierto que hay experiencias de las que no se vuelve incólume. Y esto preocupa cuando te das cuenta, amigo lector, de que lo que eres ahora depende en gran medida de los que te rodean, y de que ese proceso no va a cambiar.

Vale.


Imagen: Raoul Hausmann

domingo, 20 de mayo de 2018

RENACIMIENTO




Amigo lector:

Creo que le estoy cogiendo gusto a contarte cosas a ti, mudo espejo de un renacido Narciso parlero. Hoy he ido a nadar a la playa tras tantos meses de zozobras y resacas (marinas). Me metí en el agua con el traje de neopreno tan poco usado, y sentí el frío del agua que atenazaba el material sintético a medida que me introducía en la sustancia líquida. Es necesario, como para sacarle verdaderamente gusto a todo, un ritual: introducir las manos en el agua, respirar hondo, apelar al padre Océano para que me deje salir con bien de sus dominios, dejar que algo de agua inevitablemente entre en el traje, hacer los ejercicios de calentamiento, ajustarse las gafas y perderse en la contemplación de ese fondo marino veteado de los fugaces brillos solares que reflejan la superficie del primordial elemento, y nadar cuando siento que todo esta bien, y olvidarme de esta falsa piel que me he puesto. Qué paz dejar de pensar, atento a contar las brazadas, y a observar el fondo marino que se pierde casi inmediatamente en esa niebla azulada que amenaza envolverte en un entorno salvaje, aunque ajeno a su etimología selvática. Salí del agua con ganas de reír, como renacido y libre de todas esas escamas invernales que se me habían pegado al alma, sabiendo que mi cuerpo resucitaba al placer de la morosidad veraniega, que, a pesar de todos los posible sinsabores, apunta en el horizonte.

Ha sido también una forma de renacimiento, en este caso a la vida social, el retomar la costumbre de asistir a presentaciones literarias. No hace mucho he asistido a la presentación de Trilogía de la Transición de J.M. Benítez Ariza, reedición conjunta de sus tres últimas novelas, y de El mundo sin libros de María Jesús Ruiz, libro ilustrado en su cubierta por Carmen Benítez Robles, hija de aquél. Gracias a estos encuentros de personas que hace tiempo que no veía, he encontrado un editor para mi libro de relatos Desconexión, y conocer a otras nuevas. Hablando con un viejo amigo, pintor a sus horas, me pude explicar a mí mismo, al fin, por qué dejé de pintar: de todas las artes, la pintura es la más obsesiva, la que requiere una dedicación artesana más completa, y un espacio más delimitado; el pintor que vive prácticamente recluido en su taller responde a una realidad necesaria, e inevitable. Crear es sufrir, y el pintor sufre especialmente; yo, cuando escribo un poema o un relato, vivo también esa exaltación que acompaña el proceso creativo, y la angustia dolorosa que precede el hallazgo de la forma adecuada, pero no creo que pudiera prolongarla tanto tiempo sobre un lienzo en mi casa, ansiedad preventiva del perfeccionista.

Vale.


Imagen: Giorgio De Chirico, L'ospite misterioso, 01934

domingo, 13 de mayo de 2018

14º ENCUENTRO DEL MCRC EN CÁDIZ





Ayer nos reunimos miembros del MCRC en un restaurante de Alcalá de los Gazules para tratar sobre la situación del MCRC tras los últimos acontecimientos precipitados tras la muerte del fundador, D. Antonio García-Trevijano, sobre las propuestas de nuestro grupo para la próxima Asamblea General, y sobre nuestras acciones en la provincia.

Se manifestó la decisión de continuar en el MCRC (sin haber recibido hasta la fecha ninguna baja) a pesar de la dimisión y marcha del vicepresidente y de algunos miembros de la Junta Directiva por haber querido saltarse los procedimientos establecidos en los estatutos para expulsar a un miembro de la Junta que había insultado al vicepresidente y a ésta en su conjunto, para lo que contaba con su apoyo mayoritario, y por no querer responder a la posterior petición de la mayoría de ésta para que se fijara definitivamente la fecha de la Asamblea General Ordinaria a la mayor brevedad posible tras la muerte de D. Antonio. En opinión de los presentes, la presente crisis se ha debido a un conflicto de egos y a la incapacidad de ejercer un liderazgo ponderado de parte del vicepresidente dimitido, que parece haberse sentido hiperlegitimado como sucesor in pectore para actuar de forma autoritaria en el seno de una asociación cuyos estatutos fueron aprobados en la primera Asamblea General. Se considera que esta situación ha provocado un gran perjuicio al MCRC, de la que esperamos salir bien librados, pues los que se han marchado no se han llevado los principios del movimiento creado por D. Antonio García-Trevijano, sino sólo sus propias opiniones, y el afán de exponerlas. Incidió así Fulgencio del Hierro en el carácter de refundación que habría de tener dicha asamblea.

Acto seguido, hablamos de la necesidad de elaborar un ponencia como grupo para llevarla a la próxima Asamblea General. Expuse, como coordinador, los procedimientos que preveen los estatutos para la convocatoria de la Asamblea, y manifesté mi intención de asistir junto con Fulgencio del Hierro, al tiempo que transmití la noticia que se me había dado de que la Junta estaba estableciendo los procedimientos para realizar las votaciones en el seno de la Asamblea, no previstos en los estatutos, así como de que en ésta se leerían las últimas voluntades de D. Antonio. Las aportaciones que hicimos tienen que ver, sobre todo, con la necesidad de cierta estructura administrativa y de profesionalización de los medios técnicos. Se habló, en este sentido, de la conveniencia de crear una comisión que realice la contratación de una empresa que se ocupe de la gestión técnica de los medios de comunicación del MCRC, y evitar así la deslealtad de quienes se llevaron claves de acceso teniéndolas por suyas al haber trabajado de forma aparentemente desinteresada. Juan Antonio Pérez, quien puede de nuevo producir "Los florilegios diarios de Trevijano", recordó otras crisis técnicas del pasado al haberse contado sólo con personal voluntario y discontinuo. Segundo Zamora señaló la importancia de que el MCRC cuente con una APP que englobe todas sus páginas y contenidos, ya que lo que se usa hoy en día mayoritariamente es el móvil, y aportó su experiencia profesional al respecto. Asimismo este repúblico reiteró su idea de que el MCRC cuente en propiedad con una furgoneta con el logo del movimiento, como un modo óptimo de hacer publicidad. Su coste sería reducido al adquirirla en subasta, y su seguro no muy elevado. Se desea también saber qué pasó con la película documental "Maverick" que se rodaba ya en 2016, cuya finalización es necesaria, así como la redacción de una biografía de D. Antonio que fuera publicada por ediciones MCRC. Se planteó también la cuestión de que si los asociados que pagan cuota deben tener más derecho de voto que los que no la pagan.

De acuerdo con la idea de Fulgencio del Hierro de decisión centralizada y ejecución descentralizada, acordamos organizar independientemente mesas informativas y posibles conferencias en el Campo de Gibraltar y la Bahía de Cádiz en las que colaboraríamos mutuamente.


Finalmente, nos hicimos una foto los que pudimos desplazarnos con la pancarta generosamente aportada por Segundo Zamora.