MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del poeta y traductor José Miguel Domínguez Leal

viernes, 27 de agosto de 2010

EL FANTASMA DE LAS VACACIONES FUTURAS

Tras el ajetreo de estas dos últimas semanas con los fantasmas, había decidido tomarme las cosas con calma, y pasar un poco del tema. Pensaba que el futuro nadie lo conoce, y no me preocupaba mucho la posible visita del tercer fantasma, así que me quedé anoche un poco más tarde en el salón viendo una película de la televisión por cable. Todo iba bien, hasta que, en un momento dado, la imagen se fue como ocurría con el dichoso TDT. No tuve tiempo de reponerme de la sorpresa, pues entonces se fue también la luz. Busqué la linterna que mi compañera tiene preparada para estos raros imprevistos (mujer previsora...), y, antes de irme al cuadro eléctrico para ver el estado del automático, salí a la terraza para ver el alcance del apagón. No era sólo en mi casa. Toda la calle, y, hasta donde alcanzaba la vista, estaba a oscuras. Aliviado en cierto modo, pensé en ir a buscar mi planisferio para aprovechar la momentánea falta de luz artificial observando el cielo, y me di la vuelta. A duras penas pude reprimir el grito que raspaba mi garganta: mi linterna iluminaba una cara angulosa y palida. "Hola, colega -dijo, sonriente-, soy el fantasma de las vacaciones futuras".
Cuando me repuse un poco del morrocotudo susto, moví la linterna de arriba a abajo, para reconocer al fantasma. Tenía el aspecto de un tipo de mediana edad, más bien alto, con el pelo algo ralo y canoso, y una cara muy arrugada y sonriente; llevaba una especie de pañuelo palestino, unas bermudas y unas chanclas, y venía con las manos vacías. "¡Eh! ¿qué te pasa? imaginaba que estabas ya acostumbrado a los apagones... Bueno, tenemos que hablar de tus futuras vacaciones, y no tenemos mucho tiempo. Bien, háblame de cuáles eran tus proyectos..."
Le conté, aún balbuceante por su aparición, mis planes y deseos de visitar Nueva York, Inglaterra, Italia, y, de volver a Francia cuanto me fuera posible.
El fantasma chasqueó tres veces la lengua meneando la cabeza. "Me temo que eso no será posible; debes hablarme de un destino más próximo".
-¿Por qué?
-Calla, y hazme caso.
-Bueno, me gusta mucho el norte de España, y quiero recorrerlo más a fondo.
-¿Me hablas de estancia en hoteles, de comer por ahí, y de tirar de tarjeta?
-Sí, claro -contesté un poco azorado y extrañado-, aunque no me gusta el turismo usual, y suelo...
-Eso no importa -me interrumpió el fantasma, volviendo a chasquear la lengua y negando con la cabeza-, me temo que eso tampoco te será posible, me refiero al gasto, claro...
-Pero, ¿cómo que no podré? ¿de qué me estás hablando? -casi le grito enfadado.
-Lamento comprobar tu falta de solidaridad -me respondió el fantasma en un tono más solemne-. En el futuro el gobierno os recortará un 25% el sueldo a los funcionarios para seguir manteniendo los avances y prestaciones sociales en peligro por la pertinaz crisis. Eso unido a la progresiva subida de los impuestos no te dejará margen para muchas alegrías...
-Pero, ¿de qué gobierno me hablas?
-Pues del del presidente Zapatero.
-¿Cómo?, ¿seguirá ZP de presidente?
-Claro, -respondió el fantasma encogiéndose de hombros-, la gente sabe que es la izquierda la que se preocupa por los pobres...
-¿Y Rajoy?, ¿qué pasó con Rajoy?
-¿Rajoy? -me respondió el fantasma a la gallega y con aire de extrañeza-, ¿quién es ése?
Intenté seguir hablando, pero el fantasma me puso un largo dedo en el pecho, y me quedé sin habla.
-Bien, ¿no tienes un destino de viaje más cercano?
Aturdido y confuso, le conté que en junio pasado había estado con unos alumnos en Tarifa, que hacía años que no visitaba, y había sido para mí como una revelación, de suerte que me había propuesto volver allí en cuanto pudiera.
-¡Perfecto!-dijo el fantasma sonriendo y palmeándome la espalda- Iremos allí.
Me explicó a continuación que sólo tendríamos presupuesto para un viaje en autobús de ida y vuelta el mismo día, y que sería conveniente que lleváramos la comida de casa. Así que tuve que preparar en casi total oscuridad dos bocadillos (uno para mí y otro para el fantasma), y fuimos andando a la estación de autobuses (que curiosamente seguía siendo provisional en el futuro), donde compré dos billetes de ida y vuelta (oiga que no somos tontos, dirán los lectores).
Hay cosas que no han cambiado, pensé al ver el autobús, que por el estado de la tapicería y el motor bien pudiera ser el mismo que cogí en junio de un feliz y ya remoto año. "Esto es vida", dijo el fantasma repantigándose en el asiento. Quise preguntarle más cosas sobre el futuro, pero empezó a roncar en el acto. El paisaje que contemplaba desde el vehículo me resultaba triste y desvaído, como si lo hubieran rayado con lija.
Llegamos finalmente a Tarifa. El fantasma me advirtió de que debíamos tener cuidado de no perder el último autobús de vuelta, ya que no podíamos permitirnos (sic) pagar uno de los escasos hoteles que quedaban con precios prohibitivos para los nacionales.  Recorrimos luego calles y parajes, a los que el tiempo no parecía haber tratado muy bien.

A pesar de una depauperación económica evidente, la ciudad no había perdido su encanto de ser ese punto de encuentro entre el Mediterráneo y el Atlántico
y de cruce de culturas.
El fantasma, camino del castillo, me dijo que, ciertamente, la ciudad seguía sufriendo las consecuencias de la pertinaz crisis provocada por los especuladores internacionales y la derecha neoliberal, pero que había ganado, no obstante, en conciencia ecológica
y multicultural. Me decía esto con esa sonrisa suya fija que me resultaba tan irritante como inquietante cuando llegamos al bello castillo de la ciudad. Allí eché en falta la estatua del rey Sancho IV. El fantasma me dijo en su tono más solemne que el monumento había sido retirado por ser considerado un símbolo xenófobo e imperialista, en consonancia con el nuevo carácter del castillo, convertido en Centro de Interpretación de la Alianza de Civilizaciones.
-Bueno, aquí debo dejarte. Ten cuidado de no perder el autobús ¡je, je! No quiero marcharme sin desearte lo mejor, aunque acompañarte no ha sido una de mis misiones más agradables, pues he de decirte, no sin talante, que me pareces un poco de la derecha extrema, como dijo un insigne pensador español...
-Ya te he descubierto, farsante, -le dije, esquivando, esta vez sí, su dedo silenciador-; hablemos de lo que es ser un sectario liberticida, un maniqueo guerracivilista, un demagogo ignorante y sin escrúpulos; hablemos de cómo se arruina un país, y los sueños e ilusiones de millones de perso...
Le agarré por la manga, y en ese momento se deshizo literalmente en una sonora pedorreta, quedándome en la mano con el pañuelo palestino, al tiempo que veía pasar ante mis ojos el último autobús de vuelta a Cádiz...

Me desperté sobresaltado y bañado en sudor. Salté de la cama, y corrí por la casa encendiendo las luces. Me asomé a la terraza, y todas las farolas de la calle parecían funcionar. Encendí el televisor, hasta fui a la cocina para abrir el frigorífico y ver si había comida dentro... Recuperé el aliento, y encendí el portátil, dispuesto a buscar ofertas de viaje, y me hice el firme propósito de irme de vacaciones -incluso en crucero si hacía falta- en el primer puente que pillara.


6 comentarios:

Paco Gómez Escribano dijo...

Jajaja, qué bueno, José Miguel. Espero que ese fantasma no acierte en todas sus previsiones. Aunque, de momento, seguimos en las mismas. Yo estoy pensando seriamente buscar otra fuente de ingresos, porque el sueldo no me da. En fin, y lo de los viajes, yo también tendré que empezar a ir a Aranjuez, por ejemplo, que lo tengo cerca, o a Segovia o a Toledo, los destinos exóticos se me antojan cada vez más como ciencia ficción. Un abrazo.

Aurora Pimentel dijo...

Querid JM: genial y espeluznante, aparte de reírme me ha dado miedo de verdad, mucho. De los vivos y no de los muertos. Esto pinta mal, y lo malo es que parece verdad. Bueno, por lo menos nos reíremos, y estrecharemos amistades, haremos visitas de esas de las de antes en vacaciones. "Vienen los Martinez"... y sacas un poco de chorizo, luego se vuelven a su casa. A lo mejor en eso quedan las vacaciones, en visitar a amigos y familiares. Un abrazo

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Amigo Paco, yo espero que esto no sea más que una pesadilla calenturienta, pues nada dura para siempre, aunque también se dice que todo puede empeorar. En fin.
Un abrazo.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Querida Aurora, muchas gracias. Habrá quizás, como tú dices y si Dios no lo remedia, que conformarse con los placeres modestos y familiares, que evitarán además que nos consideren de derechas.
Un abrazo.

Ayshane dijo...

jajajaja estos fantasmas...

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Gracias por tu visita, Ayshane, y sé bienvenida.