MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del poeta y traductor José Miguel Domínguez Leal

viernes, 19 de octubre de 2012

SELVA DE PIEDRA


El verde acuático se ha enseñoreado de la piedra, haciéndola emblema de lo soñado; las criaturas que hormiguean en los capiteles se resignan a esta invasión untuosa: el exorcista, cercado de musgo, levanta su hisopo en advertencia inútil al vegetal enemigo. Este verde marino se infiltra en la reciedumbre de los relatos sagrados historiada en las columnas, y anuncia la selva que bordea la senda estrecha.


Los arabescos de piedra se antojan colmenares de aire vencido, poroso y abierto al infierno intramolecular de lo variable. Materia y mente; las huellas de la mente en la piedra, la procesión de lo material en la raíces ocultas de la vida que pulula bajo lo sagrado. La materia hecha pensamiento, y la hiedra vuelta discurso ascendente y mudo, en prevención de las babeles prolijas que, afuera, pueblan la ciudad que linda consigo misma.






Imágenes: Claustro Románico de la Colegiata. Santillana del Mar (Santander)

2 comentarios:

Lisarda dijo...

Hermosas fotos, José, que invitan a contemplar más que a leer.
Y hablando de leer, me ha gustado esa poesía tuya Quid est veritas? que me ha recordado la historia de ese anagrama que seguramente conoces; habiendo preguntado Pilatos Quid est veritas? la respuesta de Cristo, anagramática, fue: Est vir qui ades. Se non é vero...Saludos.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muchas gracias, Ignacio, por tu amable comentario. Ciertamente el anagrama "est vir qui adest" es ingenioso, pero imagino que, en la realidad, habría sonado pretenciosa incluso para Cristo.
Cordiales saludos.