MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del poeta y traductor José Miguel Domínguez Leal

viernes, 9 de abril de 2010

EN OTRA CIUDAD

Se me está pasando otro año sin ir a Sevilla. Me ocurrió lo propio el anterior. En verano no vas, porque hace calor; en otoño, porque tienes mucho que hacer y se te pasa el tiempo sin darte cuenta; en Navidad, porque tienes que ir a mil sitios; en Carnaval porque es Carnaval; en Semana Santa porque es imposible y no te gustan las bullas; y cuando no te quieres dar cuenta, llega la Feria (que no me gusta) y vuelta a empezar... Este fin de semana habría estado bien, pero me estoy recuperando de un trancazo. Me propuse muy en serio ir en enero-febrero, pero me lo desaconsejaron porque andaba por ahí el efebo Cruise rodando a la mayor gloria de sí mismo, y estaba el Centro intransitable...
¿Y por qué Sevilla? Quizás por una inconfesable nostalgia, nacida del hecho de que viví allí dos años, de 1987 a 1989, haciendo el segundo ciclo de mi carrera. Era la Sevilla pre-Expo, con lo que quizás llegué demasiado pronto. Los sevillanos dirán... Estuve viviendo el primer curso en Puerta Osario, y el segundo en la Avenida de Kansas City, muy cerca de la estación de Santa Justa, que entonces no estaba levantada. Me gustaba pasear mi angustia y fascinación por Alfalfa, la Gavidia, Alameda de Hércules, frecuentar la "Carbonería", y un bar donde actuaba un trío de jazz, y perderme, en general, por todo Santa Cruz, y volver, como afortunado náufrago, a la Plaza del Duque, y entrar en una tienda que creo que se llamaba "Sevilla rock", y que ya no existe. Allí me dirigí en junio de 1989, después de presentarme a la recuperación de una asignatura que me quedó (mi mente y mi cuerpo estaban entonces en otra parte), y de comprobar tranquilamente que era incapaz de escribir nada y tras entregar el examen en blanco. Me compré un par de discos de vinilo de Wim Mertens, y me volví en el "Comes" a Cádiz con el alma en paz después de mucho tiempo (por no dejar mal sabor de boca, diré que aprobé en septiembre con notable).
Me tocó volver a Sevilla a mediados de los noventa para hacer unas oposiciones. Mientras esperaba sin muchas esperanzas mi turno en el refulgente patio de un anodino instituto, experimenté la extraña paradoja de que sentía nostalgia de esa época de zozobra y perplejidades, donde recorría algo sonámbulo esa bella ciudad, llena de rincones augustos, que eran, al mismo tiempo un refugio y un revulsivo para mis pesares. Y de ahí nació un poema de extrañamiento, que es lo único que saqué en claro de esa convocatoria de oposiciones, al igual que años antes me había pasado con los discos de Mertens y el examen de junio. Aquí os lo dejo por si habéis aguantado hasta aquí y os apetece leerlo:

EN OTRA CIUDAD

Un misterio disuelto,

resuelto en horas de calor,

un vicio pertinaz

de consignar un presente

que se eterniza.

Todo queda lejano,

menos el sueño,

todo queda en promesa de memoria perdida.

13 comentarios:

Javier Quiñones Pozuelo dijo...

En su brevedad y melancolía, buen poema, José Miguel. Las ciudades, algunas en especial, son muchas veces el escenario de nuestra memoria y nuestros sueños. ¡Ay, Sevilla, Sevilla...!
Un abrazo, Javier.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muchas gracias, Javier. A veces buscamos en las ciudades baluartes desesperados de la memoria de lo vivido y de lo no vivido.
Un abrazo.

El alegre "opinador" dijo...

¿Wim Mertens? ¡Mi ídolo en aquella época y aún en esta!
Aquellos años de carrera se rememoran con cierta nostalgia... Pero no volvería a ellos ni loco. Eso sí, a mí también me gusta volver a la ciudad donde la estudié. En mi caso, Pamplona, y viví seis años en ella.
Un abrazo.

Aurora Pimentel dijo...

Las ciudades de la juventud o de la adolescencia quedan siempre dentro, y si son Sevilla, uf, mucho más ¿no?. Respecto al poema ...de la memoria perdida a la memoria métrica, o sea, que sigues en la memoria ;-), si es que al final se es como se era... Me gusta eso de que fueras capaz de disolver un misterio ¡en horas de calor! cuando el resto de los mortales echamos la siesta. En serio, muy bueno. Un fuerte abrazo. Y saludos a Quequi.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Amigo Opinador, Mertens me acompañaba mucho esos años de escuchar "Diálogos 3". Estoy de acuerdo contigo. Un abrazo.

Querida Aurora, muchas gracias por tu comentario. Siempre le estoy dando vueltas a la memoria porque no me gusta ir a los cuartos de rayos X que tú sabes. Besos, e iré espabilando a la Quequi que a estas horas de la mañana (9:30) sigue bajo la manta. Besos.

mangeles dijo...

Ahh y yo pensando que se había borrado jejej...vale, vale...moderación.

Paco Gómez Escribano dijo...

Siempre mola acudir a una ciudad en la que no vives, a mí me parece fascinante descubrir existencias que normalmente quedan fuera de nuestra cotidianidad. Yo me recargo de energía. Me pasa cuando voy a cualquier ciudad. Y ahora, sobre todo, cuando voy a Algeciras, en donde viví seis años. Es curioso, no me gustaba mucho cuando vivía allí y ahora no puedo pasar sin ir. Buen poema. Un abrazo.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muchas gracias, Paco, veo que me pasa lo mismo que a tí.
Un abrazo.

Parece que se te hubiera borrado medio comentario, Mangeles. Sé bienvenida a este blog, aunque sea con "media lengua".
Un abrazo.

José Miguel Ridao dijo...

A Sevilla vente en otoño; es la mejor época. Dura tres meses, seguro que encuentras tiempo. Me ha gustado mucho mucho el último verso del poema.

Un abrazo tocayero.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muchas gracias, tocayo. Espero que el próximo otono no sea tan lluvioso.
Un fuerte abrazo, y muchas gracias por tu crítica.

Alejandro dijo...

Hasta a mí me ha entrado nostalgia al leerte... y no me he movido de aquí.
En la Carbonería eché más horas que en la Universidad; Sevilla Rock murió y, por suerte, los nostálgicos de la primera planta del edificio retratado también desaparecieron hace tiempo.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muchas gracias, Alejandro. Desconocía la historia de ese bonito edificio que siempre atraía mi atención. Bienvenido a este blog.

Grandolina dijo...

Solamente he estado una vez en Sevilla, y me encantó!. Pensaba que la mejor época para visitarla era primavera, pero veo que es otoño.

Te dejo una noticia que he encontrado, he pensado que podía interesarte.
http://www.canalpatrimonio.com/es/noticias/?iddoc=56471

Un beso