MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del poeta y traductor José Miguel Domínguez Leal

viernes, 21 de mayo de 2010

LA MUERTE DE LA MUJER PIRATA


Una de mis mayores aficiones de niño era la lectura de tebeos. En la época (años 70) existía la costumbre de cambiar tebeos ya leídos por otros nuevos que te ofrecían en las tiendas. Recuerdo que una de mis frases favoritas de entonces a mi madre cuando ésta iba al mercado era: "tráeme un tebeo". Mis tebeos ocupaban una alacena entera, y uno de los momentos más traumáticos de mi infancia fue cuando mi madre me dijo que había que vaciar la alacena, pues nos mudábamos de piso, y no había sitio para tantos tebeos (no era verdad, pero mi madre era una de esas personas que, por afán de limpieza, arramblan con todo de tiempo en tiempo). Me ví en el trance de hacer una selección de lo que había allí, para salvarlo en dos bolsas de plástico. Lo de Salomón o lo del juicio de los libros de caballerías en el Quijote me pareció un juego de niños: me despedí de los ahora tan valorados cómics-libro de la editorial Vértice, con sus aventuras en blanco y negro del Hombre Araña, el Hombre de Hierro (prefiero esas traducciones al uso de los originales Spiderman, Iron man, pues me dejan un regusto circense y, consecuentemente, melancólico, que me parece congruente con estas ficciones), Namor, Dan Defensor (Daredevil, ahí la censura resultaba un tanto estúpida), mis tebeos del Jabato, el Capitán Trueno, etc. Una de las pocas cosas que salvé fue mi colección desemparejada de El Guerrero del Antifaz.
Todavía me pregunto por qué lo hice. Era entonces muy popular la serie de Manuel Gago, reeditada en color por la Editorial Valenciana. Por ejemplo, en el colegio existía el juego del "hombre inmóvil", en el que tenías que quedarte totalmente quieto cuando alguien acaba de decir aquello de "El Guerrero del Antifaz, sin reír sin hablar, que se quede como está, cuando yo diga ya".
Yo fui también un niño precozmente "progre" (no quise hacer la Confirmación), y, al escuchar que el Guerrero era un tebeo franquista, dejé de comprarlo (de hecho, sigue siendo un cómic "maldito", ya definitivamente condenado por el llamado "multiculturalismo" en boga, y una de sus más estúpidas emanaciones: la Alianza de Civilizaciones). Esas tonterías no me duraron mucho, y me pudo el afán de seguir las aventuras del Enmascarado, y volví a comprarlo. Pero, entretanto, había perdido la oportunidad de adquirir gran cantidad de números, que sólo pude encontrar parcialmente (A veces tuve incluso sueños en los que adquiría nuevos ejemplares). Luego comencé a leer "alta literatura", y me olvidé de los tebeos, aunque ya no me desembaracé de los que había acumulado.
Hace algunos años descubrí una página dedicada a este personaje, http://garaje.ya.com/guerrero55/index.htm, creada por Mariano Bayona y Dolors Cabrera. Me sumergí en esta completísima página, con la oculta esperanza de saber lo que había sido de algunos de los personajes de la serie que aparecían o desaparecían en mis tebeos dispersos: los hermanos Kir, la Mujer Pirata, don Luis, el capitán Lorenzo, Fernando, Sarita... Puede parecer hasta ridículo, pero el descubrir que la Mujer Pirata (enemiga y enamorada del Guerrero) había sido asesinada por otros piratas me hundió momentáneamente en una profunda desazón y tristeza, como a quien revelan un doloroso secreto de familia que conmueve los cimientos de su identidad. Me sentí por unos instantes trasladado a un pasado inubicable, en el que sí hubiera podido encajar y cobrar sentido esa revelación; a un territorio perdido de la infancia donde quizás esa noticia hubiera operado algún cambio, no sé, o tenido algún sentido. Siempre estamos a vueltas con nuestra infancia, venía a decir Rilke, y ese Guerrero, con todos sus defectos y virtudes, está entreverado con mis recuerdos infantiles de una manera misteriosa. En los simplistas fondos de sus viñetas quizás me empeñaba en ver un horizonte de redención para mi cobardía y timidez, y un modelo de heroísmo con el que poder siquiera soñar.




11 comentarios:

Paco Gómez Escribano dijo...

Yo también era un entusiasta sobre todo del Cap. Trueno, Jabato y el Guerrero, José Miguel. En mi barrio no había kiosco de prensa, es que éramos muy salvajes, y compraba los ejemplares en una papelería. Aún recuerdo mi cara de decepción cuando en una de estas tardes de invierno de frío madrileño me acercaba a la papelería el día señalado y no había venido el reparto. Como aluciné con estos tebeos y con otros. Tuvieron la culpa de que ahora sea un lector empedernido. No sé si eran franquistas o no, yo lo dudo, pero de lo que no hay duda es de la labor social que hicieron en una infancia deseosa de vivir aventuras, la nuestra. Buena entrada. Un abrazo.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Decía Umberto Eco que el cómic reproduce a su manera los mitos de la sociedad en la que se desarrolla. Pero yo no creo tampoco que esos tebeos fueran franquistas. No había maniqueísmo, y el Guerrero, por ejemplo, (él mismo considerado un renegado tanto por moros como por cristianos)tenía amigos y enemigos en ambos bandos, y la historia en sí constituye una apasionante novela de aventuras (no me atreveré a decir si bizantina). Muchas gracias por tu comentario, Paco.

Aurora Pimentel dijo...

¡Qué recuerdos más buenos, JM! Aquellos libros del Capitán Trueno y del Jabato, valientes y buenos, y de sus novias, siempre también tan valientes, de pavas no tenían nada, si había que luchar se luchaba.

Creo como Paco que muchos somos lectores por los tebeos (además de Tintín, que es otra cosa pero que enganchaba muchísimo).

corsariosinrostro dijo...

Hola José Miguel. Acabo de descubrir este fantástico blog. Soy un admirador de Manuel Gago y gestiono también una bitácora dedicada a homenajear su memoria.

http://corsariosinrostro.blogspot.com/

Me ha gustado mucho este artículo sobre la mujer pirata. ¿Te importaría que lo reprodujese en el blog aludido indicando el autor del mismo e indicando su procedencia mediante un enlace a memoria métrica?
Por cierto, soy de Arcos de la Frontera.
Saludos cordiales

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Querida Aurora,
ciertamente las mujeres de estos cómics no tenían nada de ñoñas, y eran atrevidas, valientes y abnegadas.
Un abrazo.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Amigo corsario:

Ha sido un placer también descubrir tu blog, y, por supuesto, tienes mi permiso para reproducir mi entrada como dices.
Un abrazo, y nos leemos.

corsariosinrostro dijo...

Ya está subido a ¡Voto a bríos!

http://corsariosinrostro.blogspot.com/2010/05/la-muerte-de-la-mujer-pirata.html

Muchas gracias.

Un abrazo.

Martín dijo...

A mi me ha gustado mucho el artículo, pero curiosamente el impacto más fuerte lo he recibido de su recuerdo de la frase: "¡tráeme un tebeo!". Eso es justo lo que yo le decía a mi madre cuando salía "de compras". Luego colaba o no (la mayoría de las veces si).
Gracias por remover esos recuerdos, a veces es bueno recolocar la alacena de nuestra memoria.
Por cierto, si los vaivenes de ciertos personajes no bucee en lo que ocurrió con los Kir durante una determinada época (aunque a lo peor ya lo ha hecho).
Un saludo.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Amigo Martín,
me alegra mucho saber que no era tan raro eso de pedir a la madre un tebeo cuando iba a comprar. A la pobre todavía se lo recuerdo en broma de vez en cuando.
Qué curioso también que me hable de los hermanos Kir, pues una de mis intrigas respecto a la saga del Guerrero es saber qué pasó con ellos a raíz de que se enemistaran con éste tras el asesinato de Aixa.
El Guerrero no dejaba de dar sorpresas.
Gracias por su comentario, y un cordial saludo.

corsariosinrostro dijo...

Por las circunstancias vitales de cada uno, es más que normal que con el tiempo vayamos cambiando de intereses (yo mismo estuve más de 15 años sin leer cómics) y que en un momento determinado nos sintamos nostálgicos, nos acordemos de una serie tan longeva y larga como ésta y queramos saber qué ocurrió con tal o cual personaje. A mí mismo me pasó, por lo que me siento plenamente identificado con Martín y José Miguel.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muchas gracias, amigo Corsario, a ver si descubro más cosas de la saga en tu blog.
Un abrazo.