MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del poeta y traductor José Miguel Domínguez Leal

martes, 18 de mayo de 2010

VIDA NO VIVIDA


Foto: Polaroid de Andrei Tarkovski


A Julian Blaga

La vida no vivida por mi padre

la vivo yo; tengo carrera y puesto

de funcionario como hubiera ansiado

para sí, tengo una vivienda grande

y una mujer guapa e inteligente,

pero no me siento mejor por eso,

padre; siento el dolor igual que tú,

que crece en mis entrañas, y la angustia

de seguir tus pasos de día en día,

al verte tan serio en mi terco espejo.

7 comentarios:

Aurora Pimentel dijo...

Me has hecho llorar, Jm, mierda. Todo precioso, pero ese "no me siento mejor ... " y lo del dolor, de verdad... ¡qué pedazo de poema! Un abrazo muy fuerte, enhorabuena.

Luis Valdesueiro dijo...

Emocionado poema, José Miguel. Se ve la sombra de lo ineluctable pasear por él.
Un abrazo.

Luis Valdesueiro dijo...

Emocionado poema, José Miguel. Se ve la sombra de lo ineluctable pasear por él.
Un abrazo.

Javier Quiñones Pozuelo dijo...

Son vidas distintas, José Miguel, vividas en tiempos también distintos. No puede ni debe haber afán de superación, de lograr metas que no alcanzaron ellos, estoy contigo. En el fondo, la misma angustia nos corroe, la misma insatisfacción tira de nosotros hacia el papel y la pluma. Nos damos cuenta, al correr de los años, que nos parecemos, a veces más de lo que quisiéramos, a quienes nos precedieron; como quiera que ellos iban delante, nos enseñaron la senda que tarde o temprano acabaremos recorriendo.
Buen poema.
Un abrazo, Javier.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muchas gracias, amigos.
Me habéis emocionado a mí también.
Me inspiró el poema una reseña de Jaime Siles en ABCD sobre el poeta rumano Lucian Blaga, uno de cuyos temas es "la idea de que vivimos la 'vida no vivida' de otros que nos han precedido y de quienes nosotros somos prolongación". Aunque he matizado esta idea en el sentido en que señala tan bellamente Javier.
Un fuerte abrazo a todos.

L.N.J. dijo...

Un poema ejemplar, felicidades.

Saludos.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muchas gracias, Lourdes.
Un abrazo.