MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del poeta y traductor José Miguel Domínguez Leal

martes, 1 de noviembre de 2011

DE SANTOS, DIFUNTOS Y MUERTOS VIVIENTES

No he visto ningún cementerio más hermoso que el del monasterio de Leyre. Las lápidas simples, la tierra ha poco removida, que, en su humildad, parecen pronto dispuestas a integrarse y diluirse con el bello entorno natural. Nosotros hemos alejado a los muertos, confinándolos en magnas necrópolis lejanas de los núcleos urbanos, o haciéndolos cenizas que se aventan al soplo del olvido. Santos y fieles difuntos forman parte de ese ejército en marcha que decía Georges Bernanos que constituía la Iglesia. Pero está muy lejos esa avanzadilla. Sólo la insistencia en la oración y el rito puede hacer sentir más cercanía hacia ellos. La muerte es algo a obviar en nuestro mundo postmoderno, en donde el imaginario colectivo los ha convertido en una amenaza para los vivos mediante una resurrección paródica de asusta niños.

Los muertos son la promesa de lo perenne, o de la nada inoperante. Cuestionan nuestras certezas, nuestra memoria o nuestro olvido, nuestra miseria desde las mudas fotografías. Si ellos no sobreviven a nuestra indignidad, es que ya nada nos queda.




6 comentarios:

cumClavis dijo...

Precioso cementerio, sí. Leyendo tu reflexión he experimentado la quietud a mí alrededor y he meditado la última frase en silencio. Edificante,... gracias!

José María JURADO dijo...

Perfecta y cincelada, necesaria, reflexión.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muchas gracias a ti, Manuel, por apreciarlo así.
Saludos.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muchas gracias, José María, por tus amables palabras.
Saludos.

ANTONIO SERRANO CUETO dijo...

Hermosas palabras, José Miguel, para este merecido homenaje a los que se fueron. Un abrazo.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Gracias a ti, Antonio, por tu amabilidad.
Un abrazo.