MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del poeta y traductor José Miguel Domínguez Leal

martes, 2 de agosto de 2011

RETAZOS DE UN VERANO (II)


Ha llegado agosto, el ecuador de mis vacaciones. A partir de ahora sólo queda ir contando los días de este interregno fugaz. No me importa, lo que verdaderamente molesta es el hecho de contar. Más he sentido a julio como mes veraniego. Por razones varias, no me moveré de Cádiz, aunque aprovecho el tiempo intensamente. El no ir al trabajo es ya bastante, y el curso que viene se presenta muy movido.
Atravieso el parque Genovés en mis caminatas vespertinas. Su ilusión de orden precario me conmueve, así como la luz majestuosa del atardecer sobre las copas de los árboles, que todo ennoblece. El mar ondulado parece seguir unas veces mis pasos, y otros días, se mueve calmoso en dirección contraria, en ondas que se antojan despreocupadas del horizonte huidizo.  Todo es tan hermoso... pero no puedo parar; si lo hago, ¿cómo retomar el camino?
Quisiera escribir, pero no me sale nada, y tampoco me importa demasiado. Todo llegará, o no. Queda el indefinible deseo de hacer algo que se me escapa. Quiero escribir sin importarme quiénes me lean, ni pensar en qué dirán.
"Lo bello queda oculto a los ojos de aquellos que no buscan la verdad", decía Tarkovski. Belleza y verdad, y la mirada como medida. Y la palabra detrás, como pobre instrumento.

2 comentarios:

Aurora Pimentel Igea dijo...

JM, qué a gusto se está de vacaciones, ¿verdad? Buen parque, suerte de árboles y eso morado... ¿qué es? Un abrazo fresquito, tormentoso, nada nada caluroso...

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Lo morado no sé si serán buganvillas, no sé si meto la pata. El tiempo es ciertamente fresquito y agradable. Un abrazo muy fuerte mío y de L.