MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del poeta y traductor José Miguel Domínguez Leal

miércoles, 17 de agosto de 2011

LAS PLAGAS DEL VERANO

La plaga de los veranos son las obras. En Cádiz se dice "que te veas en una obra", como maldición gitana de urgencia. Tengo un compañero que se lleva las manos a la cabeza cuando su mujer le dice que hay que hacer alguna obra en casa. Yo también me echo a temblar. No sé si hay muchos hombres no amantes de los cambios domésticos, lo cierto es que veo que suelen ser las mujeres las que llevan con más naturalidad -e incluso gusto- estos martirios veraniegos. Pues aunque encuentres unos albañiles diligentes, limpios y puntuales (suerte que he tenido esta vez, pero que no es, desdichadamente, lo habitual), te ves obligado a familiarizarte con el polvo, el ruido, la incomodidad, y un léxico que preferirías ignorar (rodapié, rotaflex, regola... con 'r' de ruina). Me veo desplazado en mi propia vivienda, de habitación en habitación, como si fuera un refugiado en mi propia casa, cargando con el portátil y mis libros, con cara de gilipollas y aprensivo frente a estos buenos señores que igual te derriban animosamente a martillazos un tabique que te descuadran una puerta y tapian el hueco en un santiamén. Mi mujer (que a veces me dedica una sonrisa sardónica) les da toda clase de instrucciones, y yo me siento como cuando era niño, en el patio del colegio, cuando contemplaba los juegos violentos de los mayores, que me fascinaban, pero a los que no me atrevía a acercarme.
Los remates suelen ser lo que lleva más tiempo, y en un par de días vendrá alguien a dar perlita (me fascinan estas metáforas albañilescas), y la semana que viene el pintor, y bueno, colorín colorado, que entre polvo y mezcla el verano se habrá acabado.
El próximo me escapo de Cádiz, fijo, y si alguno en la familia quiere hacer obras, le daré un cubo y una palita y que se vaya a la playa a hacer castillos de arena, o túneles, que ahora parece estar de moda.

8 comentarios:

Luis Valdesueiro dijo...

Cuánto te entiendo, José Miguel. Es verdad que la "neurosis de obra", como yo la llamo, se pasa, pero ¡y lo que se sufre...!
Un saludo, deseándote paciencia.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muchas gracias, querido Luis. De paciencia me estoy armando hasta los dientes.
Saludos.

RETABLO DE LA VIDA ANTIGUA dijo...

En las comunidades de vecinos siempre hay gente que maneja estos conceptos de albañilería con gran fluidez. Y sienta cátedra en materia de bajantes, pilares y alicatados. Otro gran misterio es el del gotalé,gotelé o como demonios se diga.

Ánimo. Y saludos-

Paco Velázquez dijo...

¡Qué miedo, José Miguel! Yo también tengo que ponerme manos a la obra, bueno, yo no, quien tenga que venir y ¡horror me da!
¡Y qué tranquilas estaban las paredes y las habitaciones para que vengamos nosotros a sacarlas de su largo letargo!
¡Y qué fácil es decir paciencia!
Bueno, pues eso, lo diré, paciencia, que ya te queda menos.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Yo también conozco a alguno de esos "listillos", amigo del Retablo, pero me recuerdan a ese personaje que encontraba el protagonista de "La guerra de los mundos" de H.G.Wells, lleno de brillantes proyectos, pero muy parco en realidades.
En temas como estos me sumo gustosamente a la máxima de Witgenstein, "de lo que no se puede hablar es mejor callarse".
Saludos.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muchas gracias, Paco, por tus ánimos, ya se sabe, en estos casos, "el que la lleva la entiende".
Saludos indocentes, y que te sea leve a tí también.

Brigadier Solsona dijo...

Me estás haciendo sopesar una reforma del cuarto de baño, :S

Sólo con ver lo que ocupan los materiales ya tengo pesadillas.

P.D. Gracias por tu visita a mi blog, personas como tú lo hacen grande. Un saludo, paisano.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muchas gracias, amigo Brigadier.
Un fuerte abrazo.