MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del poeta y traductor José Miguel Domínguez Leal

viernes, 3 de septiembre de 2010

VOLVERÁS A EDUCACIÓN

Me propuse pasar los últimos días anteriores a la vuelta al trabajo en calma, permitiendo que fluyeran naturalmente las cosas. Renuncié al placebo lexatín, y dejé que me embargara la jadeante ansiedad del día ante que me atraviesa como intermitentes descargas eléctricas. Se albergan heridas que necesitan abrirse periódicamente para contribuir a darle, si no sentido, sí cierto orden a la vida. Pero no todo ha sido tan de sopetón: me encontré el sábado a la madre de uno de mis alumnos. Me saludó afectuosamente, y me comentó que su hijo se había llevado estudiando todo el verano. Tuve con ella un par de entrevistas durante el curso. Ciertamente no es una madre de las más habituales: trabaja como limpiadora, y se mostraba orgullosa de haberse sacado el graduado escolar para adultos. Estaba muy pendiente de su hijo, y eso es de agradecer. Con éste hubo algunos problemas: en una ocasión me dijo que su única obligación era estar en clase, y que yo no podía obligarle a hacer nada. Le pregunté entonces qué diferencia había entre él y la silla en la que estaba sentado. Le daba igual. Esta actitud es, desgraciadamente, más frecuente de lo que parece: muchos alumnos se saben bien la cartilla del mínimo esfuerzo, de la "motivación" que tenemos que inculcarles los docentes, y de la falta de exigencia del sistema y su fomento de la irresponsabilidad. Pero este alumno cometió el "error" de verbalizarlo, y se lo comenté a su tutora, quien, a su vez, se lo hizo saber a su madre... estuvo manso como un corderito y "sensible" al aprendizaje el chaval en cuestión hasta final de curso. Pero esto suele ser la excepción. Al final ha conseguido pasar de curso en la evaluación extraordinaria, a pesar de la opinión de algunos compañer@s que piensan que los exámenes de septiembre no sirven para nada... es el tipo de gente a la que la libertad y voluntad ajena les resulta incómoda, y rechazan lo que se sale de sus fatalistas esquemas ideológicos previos.
El primer día de trabajo salí, pues, a la calle lleno de pensamientos positivos, a pesar de los 100 € menos en mi nómina,

y llegué a mi centro a hacer los exámenes preceptivos y dispuesto a sumirme en la feria gritona de las sesiones de evaluación y de sus calificaciones por "consenso". He tenido tiempo, incluso, de acercarme a mi nuevo instituto, y presentarme. Produce cierto vértigo la nueva rutina presentida, el regusto amargo de la certeza de que se acabará la novedad, pero, ¿tenemos otra opción los seres humanos?

3 comentarios:

Paco Gómez Escribano dijo...

En fin, qué te voy a contar yo que tú no sepas, José Miguel, demasiado bien sabemos cómo va esto de la Educación. Yo este año también voy a un centro nuevo. Aunque por muchos centros que recorro, siempre me encuentro lo mismo. Un abrazo.

Luis Valdesueiro dijo...

Mucho ánimo, José Miguel. Y que lo nuevo no sea lo mismo (si "lo mismo" no es bueno).
Un abrazo.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muchas gracias, Paco y Luis, por vuestros ánimos. Siempre se espera que el cambio sea para mejor. Ya os lo iré contando.
Un abrazo.