MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del poeta y traductor José Miguel Domínguez Leal

viernes, 4 de noviembre de 2016

NUNCA VI "ACORAZADO POTEMKIN"





Hay, ciertamente, consideradas obras maestras que nunca he visto, leído, o escuchado. Circula la idea de que hay obras que deben descubrirse en la juventud para que ejerzan en uno una influencia indeleble y adecuada, como si la madurez o la vejez, incluso, no fueran períodos en los que incluso se podría apreciar en su más justa medida el valor de estas creaciones del espíritu. Se suele hablar, también, de las obras que sólo merecen ser leídas en la juventud. Todo esto me parece entrar dentro la creencia más general de que la obra artística puede cambiar radicalmente la vida de una persona, y que hay momentos precisos para subirse a tales trenes.
Sin duda la experiencia estética es un elemento fundamental en la formación de nuestra personalidad, pero dudo de que se le pueda considerar el esencial y determinante, y pienso que es, en gran medida, nuestro bagaje vital el que determina nuestra percepción de la obra artística, incluso en épocas diversas de nuestra vida. Así, cuando se revisita una novela o un poemario, uno choca con un enjambre de recuerdos y sentimientos surgidos de y durante la lectura de dicha obra, y a veces el desengaño de la relectura proviene, en gran medida, de la toma de conciencia de lo irrepetible de cada experiencia.







Ilustración: Alexander Rodchenko, vía Weimar art blog

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