MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del poeta y traductor José Miguel Domínguez Leal

sábado, 12 de julio de 2014

EL MANGA DE GUERRA AÉREA DE SEIHO TAKIZAWA





Aunque soy aficionado al tebeo, nunca me había dado por leer mangas, hasta mi última visita a Francia, gracias a la que he descubierto el manga bélico de Seiho Takizawa (se sabe que en el mundo francófono en general el gusto por el cómic no es asunto baladí: así, en Nantes pude visitar dos librerias especializadas, una de ellas de dos pisos, en el mismo barrio; especializadas en bandes dessinées, digo, y no en parafernalia "friki", como encuentro por aquí). Descubierto para Francia por el también dibujante de cómic de aviación Romain Hugault en un viaje a Japón en 2012, ha visto su obra publicada en la editorial habitual de su colega francés, Paquet, que ha creado dentro de su colección Cockpit la serie Cockpit manga, con dos títulos hasta el momento del mismo Takizawa. Dichos títulos, 103e escadrille de chasse y Japanese interceptors 1945, son de orden cronológico inverso; de tal suerte, en una de las solapas de aquél Takizawa advierte: "Vais a descubrir en este recopilatorio mi primer manga, que data de 1990, El Ki-108 Custom no ha regresado, así como aquellos que he realizado en los años siguientes. Entre 1944 y 1945, y hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, Japón sufría ataques aéreos intensivos de mano de los americanos. Los japoneses no podían rivalizar con su enemigo en aviación, en calidad y en cantidad. Todos los relatos aquí agrupados hablan de los combates de la aviación japonesa de aquel periodo. Son ficciones puestas en escena diferentemente, a veces con un toque de ciencia ficción, y a veces de modo más realista, pero todos los aviones dibujados estuvieron en proyecto (evaluados y probados para entrar en servicio); son por tanto reales.
El título original de este libro es Un lobo solitario en el cielo en referencia al piloto de caza: si cuenta con la inestimable ayuda de los mecánicos para volar, a imagen del piloto de Fórmula 1 que hace su parada en boxes, está solo durante el combate. Este libro se compone de historias de aviones de caza y de combates aéreos, pero se trata también de historias de pilotos solitarios.
He sufrido la fuerte influencia del cómic francés. Cuando dibujaba estos relatos, tenía siempre en mente estas palabras: dibujar combates aéreos con la técnica del cómic francés".
En una entrevista coetánea, señalaba Takizawa explícitamente a Moebius y a Enki Bilal como estas referencias francesas. Quizás es el dibujo expresionista al par que realista y el sabio uso del claroscuro en la rotulación lo que puede reconocerse de estos maestros del cómic en la obra Japanese interceptors del mangaka japonés.







El tomo aludido se compone de seis relatos (he sabido de una edición española anterior con la mitad de los relatos), que tienen como protagonistas a pilotos como dice el autor "vencidos de antemano en su intento cotidiano de frenar la marea infinita de los B-29 sobre Japón", pero también a mecánicos e ingenieros que realizaron un heroico trabajo en condiciones de extremo peligro y penuria técnica, y, huelga decirlo, a los aviones, que como el Ki-103 Custom, J-7 Shinden, Ki-94 II, D4Y Suisei, y Ki-100 II nunca entraron en servicio, junto a otros que sí como el famoso Ki-61, único avión con motor en línea producido por Japón, protagonista del volumen 103e escadrille de chasse. Hay excelentes relatos como el primero aludido, que hace recordar la tradición de los Kwaidan o cuentos fantásticos japoneses recopilados por Lafcadio Hearn, donde un piloto de caza nocturna recibe un nuevo modelo, el Ki-108, dotado de un prodigioso radar "que no puede ser fabricado en serie" con la misión desesperada de interceptar un B-29 que, tras los ataques de Hiroshima y Nagasaki, se dispone a lanzar una tercera bomba atómica sobre Tokio; dicho piloto, antes de partir, recibe la visita de una misteriosa mujer, miembro del laboratorio militar aéreo, que le insta a cumplir su misión por sus parientes fallecidos en los bombardeos... Tan claro es el rechazo de los ataques kamikazes, como la ambivalencia del enemigo americano, que se convierte en protagonista en la figura de piloto de pruebas del Ki-94 II tras la capitulación en Ex Ki-94 II.
Por el contrario, el volumen 103e escadrille de chasse, traslado al manga de la obra autobiográfica del piloto de guerra Yoshio Matsumoto, me parece responder a las exigencias de un manga más normativo, si se quiere, con un trazo más caricatural en los retratos, aunque, por otra parte, con una extraordinaria maestría técnica en el dibujo de los aviones, y en las prolijas descripciones de las características de los aparatos, y las maniobras del combate evolucionante.




Finalmente, respecto a la edición francesa, no puede más que alabarse su decisión de respetar el formato del manga original, como su obligada lectura de izquierda a derecha.

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