MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del poeta y traductor José Miguel Domínguez Leal

domingo, 20 de mayo de 2012

VIAJE A ARLES (IV)

En cualquier población francesa, grande o pequeña, es inevitable encontrar algún monumento a los caídos en las dos guerras mundiales, sobre todo en la primera; en los pueblos pequeños figuran incluso en las estelas conmemorativas los nombres de tales soldados. Estremece un poco contemplar los testimonios de esta ya muda tragedia. La matanza alcanzó una dimensión tal en la primera guerra mundial (2 millones de franceses muertos), que el país no llegó a recuperarse, y en 1939 se estuvo lejos de las cifras de movilización de 1914. El desmedido porcentaje de bajas llevó en la Gran Guerra a formar los regimientos con hombres de distintas regiones, para evitar la posibilidad creciente de que murieran todos los varones de una misma localidad. Tal medida tuvo como consecuencia inopinada la consolidación definitiva de la lengua francesa como vehículo de comunicación frente a los distintos dialectos o lenguas regionales, que, incluso hoy, no se enseñan en la escuela pública.





Imágenes de Moulès, Arles y Avignon.

4 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

Lo de la Gran Guerra no deja de estremecerme. Además, dentro del horror hubo grandeza.

Un abrazo, tocayo.

RETABLO dijo...

Es algo que también ocurre en Inglaterra. La presencia de monumentos conmemorativos relativos a la Gran Guerra, con los nombres de los caídos en los frentes, es muy frecuente.

Saludos don José Miguel

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Tienes mucha razón, tocayo, hubo hasta una gran poesía.
Un abrazo.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Amigo del Retablo, desconocía lo de Inglaterra. Desde luego, en Francia está por todas partes.
Cordiales saludos.