MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del poeta y traductor José Miguel Domínguez Leal

miércoles, 6 de octubre de 2010

OTRAS VIDAS


Esta mañana cogí el autobús para ir al trabajo como de costumbre. Suelo mirar siempre a la parte del mar, pero esta vez miré al otro lado, a la gente que caminaba o se afanaba en la acera. Me esperaba una larga jornada laboral, y me sentí aliviado -e incluso reconfortado- imaginando poder adoptar el modo de vida de algunas de esas personas. Estaba el señor que pintaba la barandilla de la Casa de Baños del Ayuntamiento; un trabajo sin muchas complicaciones, que debe permitirte pensar en otras cosas. Había otro hombre subiendo la baraja de su bar. Lo del bar ya no me gusta tanto. Cuando trabajaba en una academia privada, un compañero me decía que el negocio más fácil de montar en Cádiz es un bar, pues sólo tienes que alquilar el grupo de cerveza, y vámonos que nos vamos. Ciertamente es un empleo muy diferente al mío: como profesor debo estar pendiente de muchas personas a la vez, procesando, reinterpretando actitudes y situaciones inesperadas, e incluso improvisando en función de ello. Por ello nunca he dejado de admirar la capacidad que parecen tener muchos camareros para no verte cuando quieres llamar su atención. Había también otro señor en la puerta de su mercería. Debe de ser un negocio tranquilo, con un género casi inalterable al paso del tiempo, que quizá permita organizar la vida y los recuerdos en la contumacia de los anaqueles, y embeberte de cierta sabiduría sedentaria.
Fueron unos momentos de gran paz en su inutilidad completa, pues ya uno es lo que es, y eso, aunque no sea precisamente bueno, te mantiene ajeno a otras miserias quizás peores. No obstante, tal vez no lo sean del todo, si te permiten un mínimo sueño camino de la rutina.


Ilustración: Viktor Brauner.

4 comentarios:

Paco Gómez Escribano dijo...

Buenas observaciones, José Miguel. A mí también me gusta mucho observar, lo hago constantemente. La observación nos lleva a hacernos reflexiones interesantes.
Un abrazo.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

La observación también nos hace escritores.
Un abrazo.

Mariola López dijo...

Así es Jose Miguel... todo tiene sus pros y sus contras.
No es que sea clasismo, ero cuando mi asistenta...o la portera o etc., se quejaban de su situación económica , y sus horarios de situación laboral etc.
Siempre decía lo mismo:
.- Mientras en carnavales (soy de Cádiz) en ferias etc...yo me he tenido que quedar durante años,estudiando en casita, mis padres se han quitado de "caprichos" por darnos carrera a todos... otros vivían y se divertían.
Cierto que sus responsabilidades son menores...y deben de ir directamente relacionado con sus emolumentos, comodidades.
Por cierto... yo no soy de letras ,a mi me fue mucho mejor los vectores, cinemática, chi cuadrado jejejeje
En mis tiempos si elegías ciencias, dejabas de lado las letras, que ahora en mi madurez, he vuelto a recoger, haciendo mis pinitos con los sonetos.
Una reflexión muy acertada, pero a ciertos niveles y profesiones, la observación se agudiza por deformación profesional. Lo que no es justo que un famoso por exclusivas ganen una fortuna, y a los médicos y personal sanitario que salvan vidas se les disminuya un 5%, cuando también su atención y su concentración debe estar al máximo y ademas continuamente reciclándose, y en fee-back para comparar la evidencia científica con lo observado.
Ha sido un placer pasar por tu blog, te lo debía...gaditano ...
Otra gaditana
Mariola

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muchas gracias, Mariola, de gaditano a gaditana. Y sé bienvenida.
Un abrazo.