MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del poeta y traductor José Miguel Domínguez Leal

viernes, 13 de enero de 2012

"RONDA DE MADRID" DE JOSÉ MANUEL BENÍTEZ ARIZA


He leído con agrado la última novela de José Manuel Benítez Ariza, Ronda de Madrid, última parte de la trilogía formada por Vacaciones de invierno, y Vida nueva. Esta postrera pieza es más voluminosa que las anteriores, y tiene una estructura tripartita nombrada en función de algunos de los numerosos pesonajes que animan sus páginas. Del ensimismamiento infantil de la primera novela, pasando por la urgencia adolescente de la segunda, se llega en esta tercera a una complejidad narrativa que parece el desenlace natural de todo el proceso creativo que alumbra la trilogía.
La historia del protagonista, Juanma, trasunto parcial del autor, indeciso al final de su carrera universitaria sobre el rumbo inmediato a seguir, corre paralela a la de su novia Isa, quien marcha a Londres decidida a mejorar su inglés y a ganarse la vida con pequeños empleos; Juanma, por el contrario, opta por tomarse un indefinido período sabático en Madrid, adonde parte con la vaga excusa de dar a conocer su recién publicada plaquette, en compañía de unas amigas de Isa, en cuyo piso se alojará, y vivirá varias peripecias, propias de la juventud que pululaba en esa capital de mediados de los años 80, que vivía aún de las rentas y el resplandor feneciente de la "movida", y hacia la que el autor, como joven "de provincias" demuestra cierto distanciamiento irónico. JMB (me sumo a esa moda de los JRJ, JSM, y SAR, si hace falta, qué le vamos a hacer) inicia su relato con recuerdos de su reciente época de estudiante, tales como el bombardeo norteamericano contra Gadafi, que provocó manifestaciones universitarias, a las que yo mismo asistí, estudiante de 3º de filología clásica, con posterior estupor y cara de tonto. La angustia de la falta de planes a una semana vista lleva al protagonista a embarcarse en un tren nocturno con sus amigas, en una especie de vacaciones prolongadas que son también el marco de reflexión que da pie a sus novelas anteriores: las vacaciones forzosas del accidente infantil, y las navideñas de Vida nueva. Períodos donde el autor deja volar con más libertad su mirada, y su aguda percepción visual, pero que siente más necesaria en esta última entrega precisar nominalmente referentes musicales, algo no de extrañar en una década tan cargada de modas y cambios en la música.
El "poeta de provincias" como es denominado el protagonista (resulta curioso ver lo desusado que ha queda este término en la España actual de multicentralismo autonómico), echa una mirada irónica sobre el Madrid de la época, en el que los signos de rebeldía lo son "no tanto contra las viejas clases conservadoras que habían dominado el país en tiempos de Franco, como contra la generación inmediata, cuyos componentes también fueron rebeldes y ahora eran ministros, concejales, catedráticos, y era de esperar que lo siguieran siendo durante décadas. A los que venían detrás no les quedaba otra cosa que divertirse" (p. 168). La sexualidad errática del protagonista hace que el autor sea particularmente incisivo en la descripción de los personajes femeninos, y los ambientes hedonistas y nocturnos. Es el preciso retrato -objetivo, tierno y despiadado al tiempo- de esos personajes femeninos lo que va ganando peso a lo largo de la novela, y constituye uno de sus mayores alicientes, a cuyo servicio se pone una rica trama entrelazada de episodios secundarios, que retratan a una juventud desorientada, pero cuya espontaneidad y generosidad (frente a la semblaza negativa y desencantada de personajes maduros como el poeta de nómina o los padres de Julia) se sublima en el tamiz de la nostalgia. JMB es un poeta, y eso no deja de notarse, para bien, en sus remembranzas de un Madrid tornasolado, de neones intermitentes y hormigón puesto en evidencia por el amanecer, y de unos seres que se han vuelto materia poética.

2 comentarios:

Tmartínez Martínez dijo...

Excelente crítica. Yo también lo he leído, y coincido entus apreciaciones. Además, me ha "llenado el hueco" de vuestra generación, donde no tengo demasiados amigos, con una buena carga de u sentimental.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muchas gracias, Tomás, y me alegra que coincidamos.
Un abrazo.